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La locura funcional y la disfuncional

Norberto

Me preguntas si tengo alguna “salida imaginativa y lógica” para entender el horror de la última matanza y el horror que producen las declaraciones de los horrorizados. Esta es mi sensata versión de lo que debió pasar.

La locura ha merecido elogios, aunque la definición ha sido revisada y atenuada con el paso del tiempo, son pocos, muy pocos los colombianos que ahora están encerrados en los panópticos, creo que los que recetan Prozac o Retalin a sus pacientes deberían estar todos allá. Loco es un término que se utiliza para descalificar lo que desborda la compresión y la racionalidad. Los mandos militares son muy dados a decir que las masacres fueron cometidas por “dementes”[1] cuando lo real es que estas son producto de la falta de previsión o de la imposibilidad física para controlar militarmente las áreas donde se comenten.

Cuando aumenta la intensidad de un conflicto, los parámetros de evaluación para el ingreso de los guerreros son cada vez más complacientes, tanto en lo físico, como en lo mental. El ejército colombiano se ha visto involucrado en varios incidentes que demuestran esta falla en la selección de sus miembros, suicidios, asesinatos de compañeros de armas, o de sus superiores o conductas demenciales en las rutinas de formación para el combate,[2] o la reciente orgía de dos soldados que asesinaron a cuatro personas en Caquetá, Pero nada se ha dicho de lo que está pasando en el otro lado del espectro. La guerrilla, en los últimos cinco años, fue sometida a “un repliegue estratégico” –según los análisis de los ex consejeros de paz y los “violentologos” criollos–, que los ha llevado a ver reducidos sus contingentes por las numerosas deserciones, en primer lugar, por las bajas en operaciones militares, por las capturas numerosas; que les ha reducido su movilidad en la geografía nacional; que los ha desprestigiado en la sociedad; que los ha desterrado de los pasillos diplomáticos donde se movían a sus anchas, y que debe, a consecuencia de todo esto, haberse visto forzada a incorporar reclutas que no están hechos para la guerra.[2A]

Lo que creo que aconteció con los once diputados del Valle del Cauca, fue que los asesinó un recluta en estado de locura, desesperado por llevar años “viviendo al pie de los árboles” y a quien seguramente le negaron el permiso para ir a visitar a su mamá y de poder ir a gozar en las fiestas sampedrina o colapsó en su resistencia emocional o en una arrebato de ira por recibir los rehenes un tramiento preferencial.[3] Poco se sabe de las “fallas de servicio” de la insurgencia, enterrada en la espesa selva colombiana, poco atractivo tiene para ampliar la audiencia o aumentar el tiraje de los medios de comunicación el registro de estas noticias, pero, sin duda, debe haberse incrementado el número de incidentes sangrientos cometidos por insurgentes enajenados mentalmente por el estrés de la guerra, el insomnio de “la vigilancia continua, movilidad continua” según el mantra [4] y deben ser muchos, dada la arrinconada y precaria condición en que se encuentran, deben estar sintiendo que la presión es continua y persistente, y deben ver que el futuro es sin esperanza.

Viene luego de esta masacre, la sarta de mentiras, “grupo militar no identificado GUMNIS” “mercenarios internacionales no identificados MINIS”, “alianza de paramilitares y ejército no identificadas APINIS”, los lugares de operaciones no identificados “LONIS”, comunicados etéreos, cínicos, desfasados en el tiempo, preparados, urdidos y tramados durante diez días. Viene luego la prensa con el único sustento real de la noticia, en comunicados virtuales –que son palabra de Dios–, (no se exige la confirmación de las tres fuentes independientes) que se tornan en base “sólida” en sus manos para la movilización de los opinadores de oficio –“mozos de gabela”–, que se preguntan impávidos “A quién hay que culpar”, para iniciar su merienda diaria de generales o altos funcionarios. Esta vez por fortuna, la conmoción fue tal, que no atinaron a ningún blanco. Solo a dar disertaciones deshilvanadas de sus fantasías de escritores frustrados de novelas de terror. Viene luego la movilización de los funcionarios nacionales e internacionales “que piden más vitrina que una empanada” para proponer Comisiones de recibo de los cadáveres en las que, por ejemplo, el gobernador del Valle, por omisión involuntaria creo, dejó por fuera de su propuesta a la Madre Teresa y a Juan XXIII. Las declaraciones perentorias del gobierno francés, ayer gran amigo pidiendo favores para obtener ventajas electorales, hoy "ordenando" que no se haga ninguna operación militar de rescate de los secuestrados. Las propuestas de los “países amigos” –para qué enemigos– proponiendo una “Comisión de encuesta” reglamentada en la Convención de Ginebra para los casos de guerra entre naciones, para supervisar ellos personalmente y sobre el terreno las operaciones del Gobierno colombiano. La locura cunde en todas las esferas. Yo para conservar mi cordura decidí desconectarme del mundo, no quiero oír especulaciones, no quiero ver el uso pueril del llanto que dan los medios, no quiero ver a las presentadoras “light” con sus vestidos escotados usando el negro en señal de duelo por la noticia “oficial”, para pasar luego a hablar con solltura y fruición de las aventuras de Paris Hilton.

El intercambio estrafalario

Pero estoy paralizado esperando la alharaca y las procesiones que se armarán cuando aparezcan los cadáveres, que llegarán algún día como paso previo al indignante intercambio de seres vivos. La insurgencia ha demostrado en estos años de trasegar en la selva que no tiene escrúpulos con los cadáveres, mutila los de sus caídos, para poderlos empacar en costales de fique y así aligerar las estadísticas de sus propias bajas, entrampa con explosivos los cadáveres de soldados y polícias asesinados para utilizarlos como armas de lucha, trafica con la información de los sitios donde abandonó los cadáveres de los rehenes que muren en sus campos de concentración, y reclama y recibe  rescate por ella. Es una organización "sorda a todo menos al reteñir de las monedas".[5] Once cadáveres de políticos ahora exaltados a la condición de mártires de la patria por periodistas y sus familiares, cuando se montaron a la buseta de su secuestro como "llamas" amestradas y "murieron, según parece, como "llamas" son un botín que las Farc no van a desaprovechar y los felahs, (periodistas, prelados y familiares) que tienen en sus manos el control de la sensiblería colombiana tampoco lo harán. Hoy nos tocó, una "putería" de pitería de cinco minutos instigados por ellos, aunque nunca se supo si era para atacar o para alabar al Gobierno o a las Farc; mañana tendremos que subir de rodillas todos los colombianos al cerro de Monserate para hacer la promesa, en el oficio religioso, de que se haga el "despeje" de la zona del cementerio donde los insurgentes llevarán y enterraran los cadáveres; pasado tendremos la entrada triunfal de un caminante, padre de uno de los secuestrados, que debió dirigirse al Cagúan y no a Bogotá, mas adelante vendrá la lista de elegibles y dignatarios que conformarán la comisión de honor para recuperar los despojos.     

He tenido que cerrar con tranca mi mundo de tanto ruido. Por estos días y, con placer, estoy disfrutando y descubriendo los libros viejos en el rincón de mi casa donde los tengo arrumados, ese sí, para tu alegría es un verdadero “antro de cultura”. Oigo a Nana Mouskouri "Concierto de Aranjuez" (1989).

Un abrazo

Francisco

* Luego de varios meses de manoseo con la información sobre el sitio donde se encontraban, los once cadáveres fueron recuperados por una comisión de Cruz Roja Internacional. El único colombiano que se coló fue el vice canciller de la insurgencia. El capítulo no se ha cerrado.

** Un año después, con los correos encontrados en los computadores incautados en el campamento donde fue abatido Raúl Reyes, se clarificó la patraña de estos asesinatos que fueron cometidos por la paranoía de un comandante que pensó estaba siendo atacado por un guerrilla rival y ordenó la matanza. Los correos que se cruzaron los miembros del secretariado para tapar este "error militar" demuestran el cinismo en la más alta expresión.


[1] En la masacre de La Gabarra, hace varios años, donde treinta y tantos colombianos perdieron la vida; el ejecutor fue calificado de “demente” por el alto mando aunque logró con astucia burlar los sitios de control militar de acceso a la zona antes de la masacre, con un gran número de insurgentes y escabullirse del cerco del operativo posterior que se tendió “por tierra, mar y aire” para dar con su captura. No he vuelto a saber nada del operativo y el hombre debe estar gozando de buena salud, inclusive la mental.

[2] A raiz de la publicación en una revista bogotana, el comandante del ejército, General Castellanos y otros altos oficiales, fueron relevados por denuncias de tratos desproporcionados, de un sargento, en la unidad de formación de las tropas especializadas de contrainsurgencia.

[2A] En las pocas películas donde los alemanes se han atrevido a rendir tributo a sus héroes, "El puente" y "La Caida", un hecho que resaltan es la participación de impúberes y su heroísmo en la defensa de Berlín.

[3] En el período del cogobierno del presidente Pastrana y la insurgencia, un subversivo secuestró un avión en San Vicente del Caguán, porque las Farc solo de dieron un millón de pesos, insuficientes a toda luz, para pagar los gastos médicos que requería una intervención de su padre. En el episodio pidió ser llevado a Brasil, pero fue reducido en Bogotá y explicó las razones de locura.

[4] En la guerrilla boliviana, comandada por el "Che" Guevara y financiada por el Comandante Fidel se presentó el fusilamiento de un insurgente por haberse robado, de las provisiones a su cuidado, una lata de leche condensada.

En Colombia solo conozco, de primera mano, el caso de una guerrillera que asesinó a sus padres por haber permitido que un hermano suyo se incorporará en el ejército como soldado profesional. Hoy ambos, retirados de la guerra, y jóvenes aún, disfrutan de la herencia que les quedó y administran negocios propios (restaurantes) en ciudades diferentes; aunque no se han reconciliado, tampoco se odian a muerte.

Otro caso de enanejamiento que tengo reportado, es una breve nota de algún corresponsal del oriente que informó sobre un guerrillero que para desmovilizarse, hubo de asesinar previamente a siete de sus compañeros que se oponían a que lo hiciera y los sorprendió y atacó dormidos, matándolos a todos. Nada posterior escuche o supe de su suerte.

Uno más fue aquel donde el comandante Pambelé, cegado por los celos filiales de un hija que nunca atendió, al tener noticia que el marido de ella, cuidaba las marraneras de un "paramilitar", montó una metralladora punto 50 frente a la casa donde se celebraba la fiesta de año nuevo en puerto ... (olvidado) y en la que presumía que se encontraba su hija y masacró diecisiete personas. Según el relato que ella hizo al periodista Erwin Hoyos.

Al año siguiente del asesinato de los once diputados ordenado por un comandante paranoico, se presentó también el asesinato de Iván Ríos (miembro del secretariado) de manos de su jefe de seguridad. “Psicociado” por el temor de ser fusilado por habérsele olvidado enviar el desayuno a su jefe.   

[5] Cuando fue secuestrado el periodista,  "la chiva" Cortés, hoy tristemente venido a ser un simple legislador de muros de la infamia, lo único que interesaba a los "fantoches" era si el vehículo "expropiado", tenía doble tracción en las ruedas. Poco se hablaba de la calidad del personaje secuestrado en las interceptaciones del radio teléfono que se hicieron públicas. El cadáver del anciano gobernador Ancizár López, muerto en cautiverio, fue vendido, creo recordar, por veinte millones de pesos. Hay otros múltiples casos, donde se ha endulzado el oído de los insurgentes con el sonido de las monedas. Recuerdo la Ley 02 del CoGobierno del Caguán.


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