En el número uno de la primera época de la Revista de Folclor (noviembre de 1947), publicó el señor Profesor Jaime. Exbrayat un artículo titulado: "Del Folklore Sinuano y Bolivarense", que después complementó con su libro "Cantares de vaquería" publicado en 1959. Escritos con galanura, el autor transcribe y explica gran número de coplas recogidas "de labios de legítimos vaqueros en las prolongadas veladas al pie del candil durante las medrosas noches invernales; en un recodo del camino por donde pasaba la novillada o recostado en algún rincón del corral durante la cotidiana labor del encierro y del ordeño". Hoy queremos unir a las ya publicadas por el Profesor Exbrayat, otras cuantas, recogidas hace ya varios años en diferentes lugares del Departamento de Bolívar. Aquí hay coplas oídas en San Estanislao, al norte; en Simití y Majagual, al sur; en Sincelejo y Toluviejo, al occidente; en Colosó, Corozal, Ovejas, San Pelayo, San Jacinto y Sucre, al centro del Departamento, y en Córdoba, Zambrano y Magangué, en las márgenes del Magdalena.
No pretendemos hacer un estudio comparativo ni de difusión ni tratar de explicar aspectos de contacto con la coplería de otras regiones del país, ni hacer especulaciones sobre sus orígenes, formas de expresión o similitud de temas. Nuestra intención es únicamente darlas a conocer para que personas más capacitadas y expertas en la materia, lo hagan con mayor autoridad que nosotros.
Es muy posible que algunas de las coplas que transcribimos se hayan oído en otras regiones, y aún, que hayan sido recogidas y publicadas en las tan abundantes recopilaciones que los investigadores colombianos han hecho de esta expresión afectiva popular, la más numerosa y difundida de nuestro folclor. Esto no sería nada extraño, pues como lo dice Germán Arciniegas: "la copla es volandera, porque se hizo para que volara, y así que nace en un instante de inspiración abre las alas, y que averigüe Vargas a dónde parará en sus vagabundeos". Volando han podido llegar a estas regiones del Departamento de Bolívar, el pueblo las hizo suyas y allí se quedaron y allí fueron oídas.
Siguiendo a muchos autores, vamos a tratar de ordenarlas por temas, para facilitar sú clasificación. Empezaremos por las que se refieren al amor y a las mujeres, ya que este tema ha dado las expresiones líricas más sentidas, desde el requiebro hasta el desengaño y el desprecio:
Eres chiquita y bonita, eres como yo te quiero; por eso alumbras mis noches como precioso, lucero.
Las uvas nacieron verdes y el tiempo las maduró, mi corazón nació libre y el tuyo lo cautivó.
Eres chiquita y bonita y delgadita de centura, y sirves pa los enfermos: yo ya tengo calentura.
Amapolita morada de los llanos del pepí, si no estás enamorada enamórate de mí.
Tan bonito que es el toche cuando se está encañonando; más bonitos son tus ojos cuando están enamorando.
Te quisiera estar mirando treinta veces en el mes, siete días en la semana y un minuto cada vez.
Tres meses estuve en la luna: febrero, marzo y abril; mujeres he visto mil pero como tú... ninguna.
Me puse a sembrá corales pa vé como nacían, nacieron tan rosaditos que tus labios parecían.
Yo te di mi corazón partido en cuatro pedazos, pero con la condición que he de morir en tus brazos.
Amalaya un pecho claro y lengua delatadora, pa yo decirte cantando lo que mi pecho te adora.
Dame un poquito de agua que vengo muerto de sé... Yo no vengo por el agua sino por venirte a vé...
Si yo fuera pajarillo no me ocupara en volar, me sentara en el camino para así verte pasar.
Qué muchacha tan bonita, si su padre me la diera, un libro yo le comprara y a la escuela la pusiera.
Qué bonita la casa nueva! qué bonita la varazón! bonita la que vive en ella que me parte el corazón.
Tres días tenía ya de muerto y la tierra me preguntó: que si yo te había olvidado, yo le contesté que no.
Es cierto lo que dijeron, que tú tenías otro amante; pero me hago el inocente porque no puedo olvidarte.
Si vieras mi corazón como un vaso cristalino, supieras lo que te quiero verdadero ángel divino.
En tu puerta puse un pino, en tu ventana un cerezo; a cada pino un abrazo y a cada cereza un beso.
Mañana por la mañana riega tu casa de flores, que te viene a visitar el dueño de tus amores.
Mi vida, si tú me quieres no se lo digas a nadie; ponte la mano en el pecho y dile corazón: calle.
Si te rallan como coco y te botan el bagazo y te queman como leña, con la ceniza me caso.
¿Con qué te lavas la cara, que la tienes tan bonita? ¿Será con agua de rosas, cogida de mañanita?
Ahora sí que canto yo con gusto y con alegría, porque ya tengo a mi lado la prenda que yo quería.
A los ángeles del cielo una pluma les pedí, de las alas me la dieron para poderte escribí.
Allí te mando esa carta escrita con el rocío, abrila que está cerrá y adentro el corazón mío.
Adiós palomita blanca, cintilla de mi sombrero; de noche te vengo a ver porque de día no puedo.
La mujé que a mí me gusta es sacada de los cielos, tiene cabellera de oro y los ojos dos luceros.
Tú dices que no te quiero, pero siempre te he quisido, el amor que yo te tengo es el mismo que he tuvido.
Sacaré yo tu retrato para venderlo muy caro, diciendo que es de la Virgen nadie me pondrá reparo.
Si tu madre está dormida y no quiere despertá, asómate por un hoyito que yo te quiero besá.
Tus labios son como vasos de finos dulces licores, no tengo cuando olvidarte negrita boquita de flores.
Mis ojos tienen la culpa, a ellos debo culpar; pues mis ojos han mirado lo que no puedo olvidar.
Ese es el amor amor, el amor que me divierte; cuando estoy en la parranda no me acuerdo de la muerte.
Marina me dio una rosa, su madre la regañó; más amarilla se puso que la rosa que me dio.
No hace ya mucho tiempo a un amorcito perdí; pero al lado en una baranda prontico otro conseguí.
Por esta calle me voy, por aquella doy la vuelta; si me quieres aceptar déjame la puerta abierta.
Voy a hacer un inventario de todas las señoritas, para ver si inventariando me toca la más bonita.
Alzó la paloma el vuelo, antes de volar cayó; el viento que la llevaba en sus alas la aguantó.
Al pie de tu ventana puso una perdiz su nido, yo como perdicero a tu ventana he venido.
Arriba de aquel cerrito estaba un palo de dorao, donde ponía mi sombrero cuando estaba enamorao.
Arriba de aquel cerrito tengo un palito de ají, adonde engancho mi sombrero cuando me acuerdo de ti.
Arriba de aquel cerrito tengo un palito enganchao, donde cuelgo mi sombrero cuando estoy enamorao.
Ayer pasé por tu casa con ganas de darte un beso, como no te vi en la puerta le di un mordisco al cerrojo.
Ya vine y estoy aquí, ya salí de mi destierro; yo vide quién me lloraba en vida y después de muerto.
Cuando dos seres se quieren, con los ojos se saludan, que también los ojos se hablan cuando la lengua está muda.
Según mi interpretación escucha y más te diré: por qué a mi me gustas tú antes del anochecé.
Mañana me voy viajando por las orillas del río; me gusta tu genio alegre porque se parece al mío.
De jazmines, y azucenas que brotan del corazón, mándeme usted el aguinaldo por la primera ocasión.
En la puerta de mi casa tengo un palito de aroma; puallí pasa mi morena cuando va pa la maroma.
Anoche soñé, mi amada, que dos negros me mataban; eran tus hermosos ojos que enojados me miraban.
Adiós palomita verde, corazoncito amarillo; ¿cómo quieres que te quiera, si no te encuentro cariño?
He salío de mi tierra a ve si olvidate podía, y entre más lugares andaba más presente te tenía.
Tú fuiste la que pusiste tus manos sobre las mías; tú fuiste la que dijiste que nunca me olvidarías.
Oye prenda mía lo que dice aquel lucero: que no me eches en olvido si mañana yo me muero.
Decime si me querés, no me estés atormentando; que tú no eres purgatorio pá que me tengas penando.
Ojos negros y serenos cual la pintura de un toche; ¿cómo me tienes pensando a deshoras de la noche?
La cinta para ser cinta no debe ser de dos colores; la mujer para ser firme no debe amar dos corazones.
Amor mío no llores tanto, no sea tan embelequero, que si el amor no tiene cura yo por el amor me muero.
Llorá, llorá, corazón, llorá si tiene por qué, que eso siempre se ha visto: llorar por una mujer.
Dando vueltas en tu cama muchas veces te busqué, y en vista que no te hallaba gotas de sangre lloré.
No tienes que estar llorando lágrimas de sentimiénto, tú misma tienes la culpa por tu poco fundamento.
Lirio blanco no me olvides, dime tu significado; el amor es muy bonito pero es muy desesperado.
Cuando el toro llama a la vaca, el novillo se retira; qué triste que queda un hombre cuando una mujer lo olvida.
Mi vida, yo soy un muerto, tú fuiste quien me mataste; la vara con que me diste ¿en qué palo la cortaste?
No me olvides, alma mía, que si me olvidas me muero, desterrado en cualquier parte comiendo yuca con suero.
De los pájaros del monte quisiera ser ruiseñor, para vivir a tu lado siempre cantando mi amor.
De los pájaros del campo, yo quisiera ser el toche, para cantarte mis penas a deshoras de la noche.
De los pájaros del monte, yo quisiera ser el toche, para hablar con mi morena a altas horas de la noche.
Mi vida, si tú me quieres, no me dés pena maldita, que la mancha del alma con otra pena se quita.
Adiós te digo, mi vida, me voy pero no te olvido; con la mudanza del tiempo vuelve el pájaro a su nido.
Si los suspiros volaran y volaran como el viento, te llevaran esta carta donde está mi pensamiento.
Adiós, conchita de nácar, adiós, perla del oriente, adiós, jardín de la flor, adiós, causa de mi muerte.
Desde aquí te estoy mirando como garcita en laguna, ¿cómo quieres que me vaya sin esperanza ninguna?
Ayer pasó la ruda y le pregunté al rudero: que si el amor no tiene cura, porque yo de amor me muero
Medallita de oro y plata, hecha del mejor platero, ¿cómo quieres que te olvide siendo yo tu amor primero?
Cogollito de limón, préstame tu medicina, para sacarme una espina que tengo en el corazón.
Corazón de piedra dura, tú no me quieres a mío sabiendo que yo por ti paso ratos de amargura.
Me voy, pero no me voy, me voy, pero no te olvido, aquí tengo que volver como la paloma al nido.
Ayer me dijiste que hoy, hoy me dices que mañana; así me pasas engañando hasta que te dé la gana.
Asomate a la ventana pa que veas corré la arena; mis ojitos van llorando porque van pa tierra ajena.
Déjame morir llorando, que yo llorando nací, y llorando ando buscando lo que por loco perdí.
Pregúntale al sacamuela cuál es el mayor dolor; si al que le sacan la muela o al que le quitan su amor.
Al que le sacan la muela queda como descansao, al que le quitan su amor queda muy desesperao.
Me fui para ver si olvidarte podía, cuando más lejos me hallaba más presente te tenía.
Aguila que vas volando y en el pico llevas hilo, préstamelo para coser este corazón herido.
Toma niña, esta paloma que volando la cogí; tu madre quedó llorando como yo lloro por ti.
Ya mis patos no se bañan con agua de por aquí, ya mudaron lavadero desde que mi amor perdí.
Le parece a la señora que todo se lo merece; cuando Dios manda la luz para todos amanece.
Yo me enamoré de un aire, del aire de una mujer; como la mujer es de aire en el aire me quedé.
Tantos, tantos como vienen de tu tierra pa la mía, ni saludes me mandaste, qué voy a hacer, vida mía.
Hasta la almohada en que duermo tiene lástima de mí, de ver cómo gimo y lloro cuando me acuerdo de ti.
Si la almohada en que yo duermo contigo pudiera hablar, te contaría cuántas noches por ti me ha visto llorar.
Adiós, que me voy, adiós... ¿qué me dejas de recuerdo? los ojos para que llores porque yo quizás no vuelvo.
La piedra con ser la piedra siempre le entra la gota de agua: tan sólo a tu corazón no le entra ni una palabra.
No hay corazón como el mío, que sufre y calla sus penas; corazón que sufre y calla no se le encuentra onde quiera.
Dime lirio, dime rosa, dime clavel encarnado, dime cuál es el remedio para el hombre enamorado.
Hasta luego prenda mía, hasta luego majestá, yo te llevo en mis recuerdos porque nunca me has de amá...
Señores, yo estoy de luto, ni a la ventana me asomo, gócela quien la merece, yo con verla me conformo.
Yo no quiero que te vayas, ni tampoco que te quedes; yo no quiero quedar solo ni tampoco que me dejes.
Calle arriba, calle abajo va mi pañuelo volando, y en las punta va diciendo: ya mi amor se está acabando.
Cuando me voy a acostar la cama no me recibe, yo me vuelvo a levantar, me acuerdo de quien me escribe.
La mujer es como el niño, que se enoja y bota el pan; si la tratan con cariño vuelve y coge, si le dan...
Y te fuiste y me dejaste para ver si me moría; embustera, te engañaste, no me he muerto todavía.
El amor es una mancha, es una mancha morada; en teniendo amores nuevos está la mancha quitada.
Asomate a la ventana y ves lo que van vendiendo; la camisa de tu amante toda llena de remiendos.
El diablo a mí me libre del demonio de la suegra; prefiero llorar a solas un amor que se me fuera.
El amor que puse en ti en una rama se quedó, vino un fuerte remolino: rama y amor se llevó.
Dices que me estoy muriendo por amor que no me tienes; mañana ya escampará porque esta noche ya llueve.
El tabaco que se apaga no lo vuelvas a encender; la mujer que ya no quieras no la vuelvas a querer.
Déjala que vaya y venga para ver como le va, si quiere volver que vuelva, si no que se quede allá.
Si crees que me estoy muriendo porque me hayas olvidado, otras tengo que me atienden con mucho y mejor cuidado.
No importa que me desprecies, para mí es indiferente; no me besarán tus labios ni me morderán tus dientes.
Por aquí me voy metiendo en la raíz de la cañabrava; la mujer es la que pierde, el hombre no pierde nada.
Otras mejores que tú y de mejor merecimiento, me lavan los pies con vino para tenerme contento.
Yo sembré la hierbabuena donde el agua no corría, yo le di mi corazón a quien no lo merecía.
Mírala cómo se fue diciendo que me quería, conmigo eran las caricias, con otro se divertía.
La gallina puso un huevo, el pollo salió copetón; pa la mujer coqueta el hombre sin corazón.
El hombre trabajador no goza a mujer bonita; porque en lo. mejor del tiempo viene el flojo y se la quita.
El hombre trabajador no goza de mujer bonita; porque la mejor mazorca viene el pájaro y la pica.
No habrán más conversaciones de tu persona conmigo, ya no dirán tus amigos que yo soy tu perdición.
El hombre que cree en mujer,, no sabe ni lo que tiene; las mujeres son candaos que toda llave les viene.
Arrímate para allá, dame un laíto de tu cama; soy un pobre peregrino que se va por la mañana.
Mañana cuando me vaya yo te dejaré que hacer: una aguja y un dedal pa que aprendas a coser.
República de Colombia, Nuevo Reino de Granada; para todos hay mujeres sólo para mí no hay nada.
Las mujeres de este tiempo piden casa de balcón, y cocina de siete varas sin saber pegar un botón.
Las muchachas de hoy en día quieren casa de balcón, peineta sobre peineta y no saben pegar un botón.
Me enamoré de una chica, de esas que visten de raso; y ella me respondió no gaste pólvora en gallinazo.
Ayer pasé por tu casa con el agua a la rodilla, no me pudiste decir: arremángate que te mojas.
Cuando te veo venir pongo mi amor en derecho, el corazón se me pone como una fruta de aguacate...
De la mula la patá, del caballo la carrea, de las mujeres bonitas la cincha y la gurupera.
En la puerta de mi casa tengo un pozo de agua clara, donde pasa mi muchacha sinvergüenza y lavacara.
Mi madre me dio un consejo: que no fuera enamorao; cuando viera a una muchacha me le fuera de medio lao.
Si la familia no quiere, siempre me caso con ella; si ella me mienta mi madre yo le contesto: la de ella.
La vecina de ahí en frente me mira siempre de lao, no quiere mirar de frente porque cree que estoy pullao.
Olé, lé, lé, lé, olé, lé, lé, lelá toda la noche yo dormí con ella, ella en mi cama y yo en la cama de ella.
Tengo que comprá un guache, maracas y cascabé, pa ver si por medio de eso me consigo una mujé...
Cuál es el sistema malo que el hombre puede tené; en el monte la culebra y en la casa, la mujé ...
De noche me enamoré de una morena bonita; pero de día que la fui a vé era tuerta la maldita.
El que se enamora . de una mujer de teatro, es como el que tiene hambre y le dan bicarbonato.
De la mujer refranista nadie debe confiar: la que le gusta el refrán para lo malo está lista.
La indirecta que me echaste tírala entre el bahareque, que tu madre es una pilla y tu padre un alcahuete.
Rosa te puso tu madre, por ser tan desgraciá; no sabiendo que las rosas siempre acaban deshojá ...
Cuando supe que te fuistes, que te embarcaste en la playa, de corazón pedí a Dios que te picara una raya.
En la puerta de mi casa tengo un palito de aroma; tengo esperanzas en Dios que la lengua se te coma.
Tengo esperanzas en Dios que un rayo te ha de caer, para que veas en la muerte lo que la lengua hace perder.
En esta calle vive la que no me quiere hablá: por eso la tengo puesta la culebra mapaná.
La sátira, la ironía, la exageración, son las notas sobresalientes en las coplas que siguen:
Adiós Conchita, que ya nos vamos la chicha la bebemos y el guarapo lo botamos.
Mañana me voy de aquí, porque aquí no matan vaca; las muchachas de esta tierra tienen la canilla flaca.
Al enamorado bobo lo ponen de centinela, con la boca llena de baba sin tener dolor de muela.
Para el hombre enamorado el tabaco y la candela; para el toro: la garrocha, para el caballo: la espuela.
Dicen que van a coger los que beben aguardiente; bebe el Papa, bebe el cura y también el Presidente.
Como dijo Pedro Nolasco cuando llegó al parrandón: no tomo de la botella, yo bebo del garrafón.
Con un tropezón que di todo el mundo se admiró, otros tropiezan y caen cómo no me admiro yo.
Dicen que la suerte mía no es muy mala ni muy buena, porque me acuesto en mi cama y amanezco en cama ajena.
El que principia y no acaba de pelar a una paloma, qué dolor no le quedara que venga otro y se la coma.
Señores, traigo noticias: que ya el diablo se murió; señores, yo vi los huesos donde el tigre lo mató.
De toas las hijas que tengo, Juanita es la zaramulla; y le dice al tambolero: compae, tóqueme la pulla.
Dicen que Zabala tiene trapiche y cañaveral; embustero quien lo dice: Zabala no tiene ná.
Tejiendo la triste malla me cogió la mañanita; por irme a casar con Pepa me casé con Margarita.
Ay! cantemos Pacho André al son de la tamboreta; la niña que he de querer, me está torciendo la jeta.
Las niñas de Pasonuevo no les gusta usar las trenzas, les gusta el borrego alante pa andá con la repelencia.
No te vayas por el camino reá, mejor vete por la verea, que las hijas de Gregorio Tová la que no muerde, patea...
Me gusta bailar con Lola, porque Lola baila bueno; Lola se deja llevar como caña pa'el ingenio.
Las muchachas de Antonino son bonitas y bailan bien, pero tienen un defecto: se ríen de to el que ven.
En la calle de cuatro vientos hay dos cosas que admirar: las trenzas de Goya López y el bigote de Marcial.
Rosa Amelia ya se fue con un policía de abajo, con la cara ni un mondongo y la boca como un cuajo.
Las hijas de fulanito parecen arenca frita, con su cara en la ventana asustan de mañanita.
Yo me voy pa'l barrio arriba porque hay mucho que comer; plátano maduro y queso y aguardiente pa beber.
A mi no me eches las puyas porque yo las sé labrá; yo soy como la taruya que en el agua sé nadá.
Vámonos ya de aquí, de la puerta de la iglesia, que a las ánimas benditas ya les duele la cabeza.
Esta casa no es de palma, esta casa es de papel, la hizo Gabrielito pa sus hijos y su mujer.
Yo no como la gallina por no quitarle la pluma; el que con candela cena con agua se desayuna.
Yo no como la gallina por no arrancarle las plumas; aquel que puyao se acuesta con agua se desayuna.
Allá arriba de aquel cerrito mataron una gallina, y del buche le sacaron el retrato de tu madrina.
Arriba de aquel cerrito me llamaron. comer: costillas de puerco flaco y rabadilla de mujer.
Arriba de aquel cerrito me llamaron a comer: estaba la olla puesta y los pescaos sin coger.
Calla, calla burriquito si no sabes rebuznar, la silla te tengo puesta y el freno lo mandé buscar.
Esto dijo la gallina cuando la iban a matar: este vial no tiene cura, pongan l’agua a calentar.
Una camisa sin puños, sin cuello y sin delantera, quitándole el espaldar vamos a ver que le queda.
El aguardiente está preso en una cárcel de vidrio, yo lo mandé soltar porque es el mejor amigo.
La varita de San José todos los años florece; la vergüenza de los hombres se ha perdido y no aparece.
El cura de Babilonia no me quiere confesar, porque me encontró poniendo cada cosa en su lugar.
Llámame como quieras, como me quieras llamar; candela de abajo el agua yo también la sé sacar.
Cuando estés cortando leña no cortes la rama gacha, que las viejas de este tiempo se quieren volver muchachas.
Ya están los trabajadores haciendo la carretera, para que pasen los carros de las niñas de primera.
Ya están los trabajadores haciéndose la cuneta, para que cuando llueva el agua y que no se meta.
Yo no como la panela porque me ensucio los deo; adiós muchacha bonita me llevan para el sorteo.
Corazón de chifla chifla, corazón de chifla entero, ¿cómo quieres que te chifle si no me chiflas primero?
Arrempújele p'arriba si la sabe arrempujar, que l’agua deste molino corre por su manantial.
Señores los que me oyeron, no me murmuren la voz, que me ha dado el romadizo y me quiere dar la tos.
Del cuero de una garrapata que yo maté en mi pajal, hice dos mil petacas y cien sogas pa enlazar.
Mi abuela tiene una vaca tan mansita y tan lechera, que da un quintal de queso y bebe leche tóo el que quiera.
Yo vi a la muerte desnuda recostá a una paré, y de verla tan maluca. cogí un palo y la maté.
Todos los licores juntos tienen mala condición, cuando llego a la playa yo pregunto por el ron.
Lo que dijo el armadillo cuando anda de cueva en cueva: en metiendo la cabeza aunque el rabo quede afuera.
La mujer que a los cuarenta todavía no se ha cacao, que Dios la saque de penas y la coloque a su lao.
Ah malaya! quién tuviera la virtud del aguardiente: que a los mudos hace hablar y a los cobardes valientes.
Dicen que ya se la llevan, pero la vuelven a traer, para que el que no se la ha aprendido se la acabe de aprender.
Las viejas en la cocina todo lo vuelven bulla, con esa cara arrugada y ese pelo de cabuya.
Yo vi correr un piojo por un látigo mojado, para zaramullo un cojo y pa guapo un jorobado.
Yo quiero aprender a bogá, pero veo que es mal indicio, porque el agua tiene un vicio que quien no nada se ahoga.
Tengo lagaña en un ojo, tengo moco en la nariz, tengo catarro en el pecho y en el ano una lombriz.
Sobre lo mojao que llueva, dijo ño Cuarda cantando; parate firme Sabina que ya te veo tambaliando.
No gusto de mujer casada porque huele a jerbedura; me gustan las señoritas que huelen a piñamadura.
Los pajarillos de Europa pensaron hacer un nido en parte que no les toca, ese es trabajo perdido.
Si la guacharaca supiera la fuerza que tiene un tiro, ni comiera, ni bebiera, ni saliera de su nido.
Ayer tarde vi a un toche picando a una flor morada; fuera toche o no lo fuera picando la flor estaba.
Dicen que el sapo muerde, yo digo que eso es guayaba cogiéndole por las patas no tiene lugar a nada.
En un baile de gallinas se metió una cucaracha, por estar de bailarina le quebraron una pata.
Primero canta el sapo pa después cantar la rana, si quieres cantar conmigo ponte los dientes Damiana.
La filosofía popular se expresa en versos llenos de sabiduría, como los siguientes:
Recibe lo que te den y agradécelo constante; que el que no tiene que dar, una flor es un diamante.
Cuando vayas a comprar paño pide la muestra en la entrada; que la mujer adornada por dentro es que tiene el daño.
Comunícame tus males si dolencias. te lastiman, que males comunicados si no se curan se alivian.
Si la gracia se comprara, yo comprara una botella; la gracia la tiene aquel que nace y vive con ella.
Triste de verte triste, yo consolarte no puedo, porque uno que está más triste ¿cómo puede dar consuelo?
Adiós, te dije mi vida, por si acaso no volviere; que el hombre sabe onde nace pero no sabe onde muere.
A todo el que te pida dále, que necesidá tendrá; al que tiene se le acaba y el que no tiene, tendrá...
Con el que se va, me voy, con el que se queda, me quedo; la gallina pica el maíz pero se lo traga entero.
Tras el tiempo viene el tiempo, sobre el tiempo, temporá; así como cambia el tiempo se cambia la voluntá.
Servir para merecer nadie lo consiguió, siempre viene mereciendo aquel que menos sirvió.
Este cantar y bailar tiene al diablo en la cabeza; al que no lleva la carga le parece que no pesa.
Me tiro la manta al hombro, me riego como el bujío; que no hay frío sin calentura ni calentura sin frío.
Un mono que por ventura sube a los copos de un trono, por muy alto que se suba nunca deja de ser mono.
Con mi vista esta ciego, hoy sin vista veo muy claro; que es muy malo ser muy bueno. Todo con exceso es malo.
Dicen que el ají chivato pica más que la pimienta; más pica una mala lengua que sin preguntarle cuenta.
Palomita, si volares, no vueles tan arriba, que la sombra de ese palo no te dura toa la vida.
Lágrimas que no pudieron tanta dureza ablandar, con qué gusto van al mar si del mar mismo salieron.
Es malo buscar padrinos antes de nacer el niño, porque después viene a ser compadre, padre y padrino.
De negro viste el amor, de celeste viste el cielo, no hay cielo sin el azul ni amor que no traiga celo.
Las flores que ayer se vieron llevando aromas al cielo hoy se miran deshojadas y esparcidas por el suelo.
La muerte, siempre presente en la mente campesina, es el tema de las quince coplas que a continuación transcribimos:
Al muerto cuando se muere se le canta la mangona, se le echa la tierra encima pa que el gusano lo coma.
Si la muerte me matare no llevo ningún doló; mueren pobres, mueren ricos, la muerte barre con tóo...
Con la muerte no hay tu tía, ni hay quien pueda salvarse, y aunque sea de fina clase siempre se le allega el día.
Cada vez que paso y miro las puertas del camposanto, le digo a mi cuerpecillo: allí será tu descanso.
Yo me llamo: "siempre tengo", cuando no es hambre es hartura; todo lo que mata es muerte, a nada de esta vida dura.
Si alguno te preguntare por la salú del enfermo, le dice que está mejor, llegando ya al cementerio.
Ya venimos al cementerio, ya venimos a cavar, ya traemos el cadáver, lo venimos a enterrar.
La muerte de Juan Payares cuando se supo en el río, lo lloraban por las calles los niños recién nacidos.
Cuando mi compae se muera, cuando ya esté entre el cajón, le pondré sus cuatro velas y adentro su media de ron.
Yo puse un telegrama que nadie me contestó, pa decile a la mae de Mecho que ya Mecho se murió.
En la sala estoy tendido que ya me lloran por muerto, estarán rezando al cuerpo pero mi alma está contigo.
Si quieres amar a otro espera que yo me muera; después de mis nueve noches lugar y tiempo te queda.
Cuando yo me muera, quién me llorará; me llorarán los perros de la calle de atrá.
Si porque te quiero quieres que yo la muerte reciba, eso es lo que yo no quiero: morir para que otro viva.
Muchacha dile a tu madre que la muerte está caliente, que lo que se ha de comer la tierra que se lo coma la gente.
Cantas al trabajo:
Mientras más trabajo tengo vivo con más alegría, porque los mismos trabajos me sirven de compañía.
Mi madre me dijo a mí sentada en su taburete: trabajando es que se tienen las niguas y los billetes.
Búscale la cama al monte, hombre: el monte no tiene cama; la cama que tiene el monte es darle soco con gana.
Cuando la luna declina debajo de los mameyes, me voy a buscar mis bueyes que es ya hora de la fagina.
Yo pido a mi Dios benigno, salud y fuerza sin par, lo demás yo me lo gano con mi fe de trabajar.
Gloria al fecundo trabajo, fuerza de la humanidad; yo lo bendigo y ensalzo porque es la felicidad.
El hombre trabajador él solito se divierte, con los ruidos del monte y el sonido del machete.
Levántense mis hijos, vámonos a trabajar; trabajo no busca a nadie si no lo van a buscar.
Quién fuera como Marcial para arreglar un trabajo, carga arriba o carga abajo lo que quiere es trabajar.
Un gallo con tantas plumas no se puede sostener, y un escribano con una mantiene hijos y mujer.
Un gallo con tantas plumas sí se puede sostener, escarbando con sus uñas mantiene hijos y mujer.
Su actitud ante la pobreza la canta el campesino a veces con amargura, a veces con resignada ironía:
Si la justicia me encuentra jugando con los ladrones, le digo al señor alcalde que quien no roba no come.
Si por pobre me desprecias, busca un rico que te dé; el pobre da lo que tiene, el rico da con los pies.
Dicen que el hambre mata, yo digo que eso es mentira; ¿cómo hay gente en Hatoviejo sin comer toda la vida?
Desde principio del año plata no la necesito, yo tengo mi negocito para pasar el verano.
Con un palo de guayaba que tengo dentro el solar, tengo para comprar todo lo que a mí me agrada.
Soy pobre porque no tengo plata como el poderoso, pero como soy dichoso con la dicha me mantengo.
A mí me llaman el sucio, será porque no me lavo, porque no tengo jabón ni plata con qué comprarlo.
Ca vez que voy a la plaza me da aquello en que sentir, en ver que todo está ahí y la plata está muy escasa.
Ay! qué triste situación la que estamos atravesando: se ha perdido la moneda sin saber cómo ni cuándo.
¿Quién desprecia oro por cobre, ni agua dulce por salobre? ¿Quién desprecié uno de su tierra por un forastero pobre?
Gracias a Dios que yo tengo dos camisas demudar: una que se me acabó y otra que voy a comprar.
El hombre que roba al pobre, un pavo o una gallina o una moneda de cobre, merece la guillotina.
Yo no soy tan colorado y menos visto de azul; yo soy del que esté arriba y algo me haya dado.
El que nació para chimbo y lo quieren adelantar, cuando llega a real y medio ya se le ha perdido el real.
Mazamorra por la mañana, mazamorra a medio día, mazamorra por la tardecita como si fuera comida.
La política se ha puesto que es una calamidá, que el que quiere un puestecito se tiene que arrodillá.
Pero el coplero canta orgullosamente a su canto:
Abran la rueda señores, que la riña va a ser buena; un gallo es del Arenal y el otro de Cartagena.
Cuando me pongo a cantar hago lo que me da la gana; de mi pecho hago una torre de mi voz una campana.
De Sabanas de Bolívar yo soy el mejor cantor; yo junto miel con acíbar para las penas de amor.
Quien quiera cantar conmigo tiene que tener memoria, porque yo aprendí a cantar con los santos de la gloria.
Quien quiera cantar conmigo tiene que tener talento, pues yo aprendí a cantar ya los siete sacramentos.
Si quieres cantar conmigo vámonos para la Pileta, que a un burro como tú, yo lo jalo por la jeta.
No está la monta en cantar, ni en el cantar está tánto, sino en tener buen oído y darle consonancia al canto.
Yo no canto con cotorras ni con loros del manglar, yo canto con las personas que se sepan explicar.
Yo no canto porque sé ni porque mi voz es buena, pero me voy arrimando donde rumba la vihuela.
Si quieres cantar conmigo vámonos pa'1 otro lado, que los burros como tú los pongo a cargar pescao.
Quién es ese cantaor que canta tan menudito: se parece a la yegua panda con su potro más pandito.
Quién es ese cantaor que canta por los rincones: parece petaca vieja roída de los ratones.
Deja la cama y el sueño, despierta si estás dormido, quiero que te levantes para que cantes conmigo.
La mujer que a mí me gusta es la dueña de mi amor, canta Catalina mía que después cantaré yo.
La afirmación de la personalidad, la jactancia del propio valer, se expresan así:
Por grande que un hombre sea, nunca miedo me inspira, ni que hable, ni que grite, ni que me apriete la barriga.
Cuanto más grande sea un hombre es más noble y generoso, estando con las mujeres entonces es cuando es sabroso.
Echa la cabuya al agua y dále vuelta al aji; que si no tienes vergüenza yo tengo pa darte a ti.
No hay hachero como yo, que todo el mundo me busca, porque no respetobpalo con mi hachita maluca.
Si se quema la sabana déjela que eche humo, ninguno es mejor que yo ni yo mejor que ninguno.
Dicen que el río es de leche y sus orillas de cazabe; yo nací para aprender y enseñar al que no sabe.
Mi madre es una cometa, mi padre un rayo feroz; hijo de cometa y rayo digan quién puedo ser yo.
Yo soy el toro sinuano de cachos sin afilá; que al que se meta en el medio lo parto por la mitá:
Quien tiene yuca que arranque quien ñame tiene, que dé, que mañana gasto yo con la mano y con el pie.
A donde dices que bailo jamás he pintao mi planta, yo bailo con todas juntas: con la negra y con la blanca.
Dijo Sebastián Guerra cuando vino de la loma: cuando toco el acordión la que no baila se asoma.
Algunas coplas con, el negro cómo tema
Me puse a bañar a un negro a ver que color cogía, ende más agua le echaba más negro se me ponía,
El negro junto del blanco ningún papel representa; que el negro no se da cuenta que parece. un mico manco.
Si ves a un blanco comiendo , con un negro en compañía, el blanco le debe al negro o es del negro la comida.
Un negro conservador es música que no suena, es como un parche en las nalgas cuando el dolor es de muela.
La mujer que quiere a un negro, tiene negro el corazón; porque el amor de los negros es negro como el carbón.
Religiosas
El día en que María nació, estaba la luna en creciente, estaba la noche oscura, lloviendo y el sol caliente.
Arroyito corretón, donde corre el agua fría, donde se bañan las santas Margarita y Rosalía.
Cuando Cristo dijo misa, repicaron las campanas, las repicó San José a las cinco de la mañana.
Santísimo Sacramento ¿ónde vas tan de mañana? voy a visitar a un enfermo que está de muerte en la cama.
Jesucristo aprendió a leer en mesa de escribanía; que no hay hombre como Dios ni mujer como María.
Moreno pintan a Cristo, morena a la Magdalena, moreno es el bien que adoro, viva la gente morena.
Bendita la Virgen del Carmen de todos tan adorada; líbramede estos trabajos y dáme una buena jugada.
Por ser la primera vez que en esta montaña canto Gloria al Padre, Gloria al Hijo Gloria al Espíritu Santo.
El pájaro diostedé tiene el nombre de Jesús, cuando va a tomar el agua con el pico hace la cruz.
Santísima Cruz de Mayo ¿pa'onde vas tan de mañana? voy a donde los enfermos que están graves en la cama.
Estando los santos juntos, se presentó San Silvestre; San Agustín que lo ve... carajo!... ¿qué santo es éste?
El señor Luis Felipe Ramón y Rivera, en su trabajo "Una interpretación psicológica del coplero popular", hace resaltar el hecho del carácter masculino de las coplas, nosotros hemos encontrado en el Departamento de Bolívar, unas cuantas que evidentemente son de procedencia femenina y que las transcribimos a continuación como terminación de este trabajo:
Mañana se van los bogas, yo también me voy con ellos; porque los bogas me dan pomadas para el cabello.
El olor de la piña se lo llevó la brisa; ninguna me pone el pie en planchar una camisa.
Yo como cortadora, solita te corto a ti; te corto los calzonarios a la moda de París.
Ya el sol se está, metiendo y mi amante no ha venío; quien sabe que picarona me lo tiene entretenío.
Nosotras las pilanderas, pilamos y más pilamos; oficio de majaderas que ni el afrecho ganamos.
Muerto yo te quiero ver en el fondo de la iglesia; vaya el hombre a los infiernos, la mujer no se desprecia.
No me digas lirio rojo, ni clavelito encantado; que los hombres de este tiempo son flojos y enamorados.
Desde que te vi venir con tu sombrerito alón, me dije que eras vamuno carita de perro andón.
Pobrecito tambolero de la camisa de listao, lo quisiera yo tené en mi pecho retratáo.
Que bonito tamborero que toca con atención, yo lo quisiera así entero metío en el corazón.
De día se ve el sol y de noche los luceros; quítate de aquí maluco y no seas tan embustero.
Por arriba corre el agua, por debajo piedrecitas, ¿cómo quieres que te quiera si por mí no solicitas?
Qué me miras, qué me ves, qué me quedas reparando; en tus manos me tuviste, nadie me anduvo quitando.
Allá viene la luna llena con su corazón morado, a ninguna mujer le gusta que le quiten su enamorado.
Allá viene la luna triste con su corazón herido, a ninguna mujer le gusta que le quiten su marido.
Allá en aquel ranchito está un palito de ají, me dice mi enamorado que no pase por ahí.
[1] Vidal Antonio Rozo Díaz, Algunas Coplas del Departamento de Bolívar, Revista Colombiana del Folclor, Volumen III, número 8, segunda época, Imprenta Nacional, Bogotá, 1963, pág. 115-135.
[2] Vidal Antonio Rozo Díaz, (no tengo datos de este autor)