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El bobal y el chochal

Francisco Cifuentes

En los extensos bosques colombianos hay numerosas especies de la flora que no han sido clasificadas rigurosamente por los botánicos entre otras razones por lo quebrado de la topografía con riscos y despeñaderos en abundancia y por la presencia de grupos subversivos que ven en cada científico de la naturaleza que deambule por sus predios a un posible paramilitar. De las especies pendientes por encontrar y estudiar hay dos árboles o arbustos misteriosos cuyos frutos son conocidos por sus efectos, pero la ubicación y descripción de estas plantas no ha sido posible; inclusive se ha llegado a poner en duda su existencia en un extremo o, en el otro, a proponer que son árboles que caminan y huyen del contacto con el hombre. Una tercera teoría, por cual me inclino, es que el surgimiento de los bobales se da por comer el fruto del árbol desconocido del que se que alimentan niños abandonados por sus padres en los bosques y que es esta ingestión lo genera la trasformación de un hombre inteligente en un bobal y lo que le imprime sus modales sociales y su comprensión de la dinámica política.

A falta de información sobre la planta he de abordar el problema del bobal a partir de las características de lo conocido. Parecido al hombre –igualitico para el observador negligente– se caracteriza por la ingenuidad de sus propuestas, la cortedad de su discurso para defenderlas, lo repetitivo en sus soluciones y de que nadie, excepto los periodistas sin noticia, los escucha. Tienen hábitos de limpieza extrema, no se le nota mugre en las orejas y normalmente se bañan varias veces al día. Hablan con pausa y nunca entienden que un portazo en la nariz es una negativa porque siempre encuentran “ventanas abiertas”. Su comportamiento es contagioso, pues se han visto casos donde gente sensata ha adquirido los mismos hábitos y actitudes.

Últimamente los titulares de los periódicos se han ocupado de los bobales a raíz de las nuevas “conversaciones de paz” con el ELN; grupo subversivo amigo de utilizarlos como “interlocutores válidos” y “representantes de la sociedad civil”, con los que llega a acuerdos como ofrecer que no secuestrará a personas mayores 70 años o de tasar en cinco millones de dólares mensuales los gastos de manutención por los que el grupo se prestaría a entrar en negociaciones eternas sobre los grandes problemas del país; dinero que piden sin asomo de recato a la “comunidad internacional” y al “grupo de países amigos”.

Ojalá, haya una pronta definición y desilusión de las negociaciones que pretenden revivir estos señores y pase la fiebre colectiva de que esta vez sí, la cosa va en serio; porque hay asuntos mas importantes en las cuales utilizar la capacidad de los negociadores del gobierno que la esterilidad de buscar el reverdecer de humanidad en lo que ya es un yermo.

La historia patria está llena de ejemplos de los efectos devastadores, con la muerte de cientos de personas, que han resultado por haber seguido las propuestas de los bobales y la reciente, como está planteada, no se diferencia en nada de las fracasadas del pasado.  


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Recursos

Las negociaciones circulares. Otra historia de la estupidez humana - capítulo colombiano



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