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Sobre el editorial del New York Times

Francisco Cifuentes

El texto del editorial algo mejorado dice:

        “La capitulación de Colombia

“Recientemente el Congreso de Colombia ha aprobado una ley para desmovilizar a combatientes paramilitares que el gobierno llamó «Ley de la Justicia y la Paz». Debió llamarse de «Ley de impunidad para asesinos genocidas, terroristas y grandes traficantes de cocaína».

“Los ejércitos derechistas paramilitares de Colombia, una de las partes en una guerra civil que lleva más de 40 años, han masacrado a miles de personas. Ellos controlan el 40 por ciento de exportaciones de cocaína de Colombia, y muchos líderes paramilitares son requeridos para su extradición a los Estados Unidos. El Departamento de Estado considera a los paramilitares como terroristas.

“La nueva a ley, que refleja el poder político considerable de los paramilitares, bloqueará la extradición de líderes paramilitares a los Estados Unidos, requeridos por tráfico de drogas y les permitirá continuar tranquilamente en el negocio de la droga, la extorsión, el robo de la tierra y otras actividades criminales. Es más los responsables de los crímenes más atroces contra la humanidad pueden salir libres a causa de los límites estrictos de tiempo fijados para adelantar las investigaciones. Los pocos que serán condenados probablemente recibirán penas de sólo 22 meses.

“Varios miembros del Congreso de Colombia propusieron una ley mejor que habría dado tiempo reducido de cárcel a los paramilitares que confesaran la totalidad de sus crímenes, pagaran la reparación a sus víctimas, entregaran la totalidad de sus bienes obtenidos ilegalmente a las autoridades, y proporcionaran la información necesaria para desmantelar y desarmar sus pandillas criminales. El gobierno se opuso y el proyecto no pasó.

“La ley actual no traerá ni la justicia ni la paz. No se requiere confesión alguna para obtener las cortas sentencias de prisión contempladas en la ley. Los líderes paramilitares deben denunciar sus bienes ilegales y revelar la estructura de sus organizaciones criminales. Pero no hay pena creíble por mentir ni por esconder su riqueza.

“La administración del presidente Bush podría haber presionado al presidente Álvaro Uribe para pasar una buena ley. En vez de eso, el embajador William Wood apoyó con entusiasmo la nueva ley, dando el respaldo de Washington a la capitulación de Colombia a una mafia terrorista”.

Las reacciones

Es obvio que se trata de otra victoria de la propaganda de la izquierda colombiana y de los opositores al proyecto el lograr que el editorialista de este diario se ocupe con tal vehemencia y parcialidad contra la ley de Justicia y Paz; también es paradójico que esté ahora reclamando del presidente Bush, a quien descalificó por su incompetencia en las pasadas elecciones, una posición inteligente de su gobierno. Los periodistas editorialistas colombianos reciben en “bandeja de plata” estas voces distantes y presentan sus comentarios empezando por “dura crítica”, de “el influyente”, “el poderoso”, “el mas importante”, etc., refiriendose al diario, para nivelar ellos mismos sus egos con tales calificativos. Pocos son los que salen a señalar la parcialidad, las imprecisiones, la insensibilidad y el desprecio a la vida de los colombianos, demostrada por el editorialista y son muchos los periodistas nacionales que salen a hacerle coro.

Las omisiones

Por ejemplo, no cae en cuenta el editorialista que esta ley es solo aplicable a un centenar de los paramilitares que se acogen al plan de desmovilización, el grueso de la tropa cuenta con otra ley para su desmovilización; es ciego sobre la capacidad del Estado Colombiano para evitar que los líderes paramilitares sigan delinquiendo como lo han hecho hasta el presente una vez estén presos; que esta ley, es una alternativa para sacar del negocio de las drogas a los responsables, que según el editorial, es responsable, nada menos, que del 40% de las “exportaciones” de droga y que sería una gran contribución colombiana en la solución del problema nacional de la sociedad americana en su dependencia de los narcóticos, al restar de la ventas en las calles de ciudades ese mismo porcentaje. Omite que con el desmantelamiento de estas organizaciones criminales se está logrando hacia el futuro, evitar las miles de muertes de colombianos que podrían ocurrir si no se hiciera nada o si dictara una ley “buena” pero inservible, porque nadie se sometería; que el embajador Wood no se mostró “entusiasmado” como lo dice, sino resignado, porque toda ley de paz implica un grado de impunidad; no menciona que estos delincuentes se han desmovilizado voluntariamente en lugar de haber sido previamente sometidos por el Estado, y toma las penas de prisión bien, pero bien, por lo bajo, porque según la ley que yo he leído, las penas van de cinco a ocho años; finalmente no sé de donde sacó las palabras “bloqueará extradición” si esta no aparece en el texto de la ley; ningún crédito da el periodista a este gobierno por ser el que mayor cantidad de nacionales ha mandado a dormir en las celdas del norte con mucha mayor dilegencia que los anteriores.

El periodismo

Ya Jorge Zalamea había descrito, con veneno, el papel del periodismo en el ejercicio del poder en “El gran burundún burudá ha muerto” y los describe en el desfile como:

“Como hez que tras de si perdiesen todas aquellas corporaciones castrenses, eclesiásticas y civiles, desfilaban finalmente los tolerados desechos de la palabra: eslabón indispensable enre la época fatíca de los lenguaraces y la edad de oro del gañido.

“¡Aquellos postillones del pluma, aquellos jaleadores la oratoria!

“Hongos de las redacciones periodísticas, piojos de los pasillos del Congreso; habían sido los sacapruebas en las noches del Escribidor; habían formado la «claque» en los días del Gran Vociferente.

“Estafetas del chisme, lacayos del rumor, correveidiles de la calumnia, estilistas del “se dice”, aurigas del escándalo, husmeadores de sábanas, correos del anónimo… se diputaron horneros de la fragua en que se reducía a ceniza la vieja casa. Y pasaron luego a simples mozos de gabela […. que] Resultaron idénticos a si mismos.

“Eran…

“Los que no son paridos sino exudados. Los que nacen del escupitajo de una pluma que hiende, del descuido de una escoba que se apresura. Los que brotan como una urticaria sobre las cosas sucias e innominables que se olvidan en los rincones de las casas y que se tornan agrias y mohosas y estorbosas y malolientes en esos rincones: una nata de leche, media naranja mondada, una espina de pescado, un mechón de pelos, un hueso de aceituna, un algodón sanguinoso, un troncho de zanahoria, una piltrafa de carne.

“Hijos del moho, bastardos del polvo, duendecillos de la basura; orín de las cuchillas de afeitar, liendres de los poderosos; ladillas de los botarates; caspa, sudor, hedor de los que mandan; lívidas efímeras de las pesadas aguas de las alcantarillas.

“En una crónica verídica, como es ésta, no se puede decir que estos engendros desfilaran: manaban. Como manan la pus y el menstruo: naseabundo rescate de la vida limpia y sana”.

Pero también me recuerda el inmejorable texto de Spengler sobre los felahs cosmopolitas en “La decadencia de Occidente” que son “fuertes en defenderse con argumentos y débiles cuando les toca con la sangre”; “esclavos de la lógica, hombres que viven en un mundo de verdades, de ideales, de utopías, hombres librescos que creen poder remplazar la realidad por la lógica, la fuerza de los hechos por una justicia abstracta, el sino por la razón”.

Esto es lo que me viene a la cabeza sobre este periodista leyendo el editorial de la “Capitulación de Colombia” y me demuestra que el camino de la propaganda sobre esta alternativa de paz y desmovilización de los grupos paramilitares será duro para los colombianos, si el gobierno no es sabio en levantar las banderas del bien supremo de la vida de los que aún la conservamos, el orgullo de la nacionalidad y no se enzarza en discusiones estúpidas sobre uso del término “la guerra civil”, en peticiones del derecho de réplica o del nombre de la ley que le dio el periodista.


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Recursos:

Oswald Spengler

“La decadencia de occidente”

Pueblos y ciudades

 

Jorge Zalamea

“El gran Burundún Burundá ha muerto” 

 

Francisco Cifuentes

Los tres platos

 

Congreso de Colombia

Texto definitivo conciliado del proyecto de ley de Justicia y Paz. Gacetas del Congreso 390 y 391 de 2005



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