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El hombre y la máquina

Francisco Cifuentes

"There is no remorse like the remorse of chess. No chessplayer sleeps well. You see with daylight clearness that it was the rook you should have moved, not the knight. A mate hangs threatening and never descends. It is a curse upon a man."

H.G. Wells.

"No hay peor remordimiento que el que produce el ajedrez. Ningún jugador duerme bien. Tu ves con claridad meridiana que fue la torre que la ha debido moverse, no el caballo. Un mate pende amenazante y nunca cae. Es un desgracia sobre un hombre"

La percepción del hombre como centro del universo ha sido una constante en la historia de la humanidad que los hechos de la ciencia vienen desmoronando lenta e inexorablemente. Ya no es la tierra el centro del universo, ya no es el hombre el ser más rápido, ni el más fuerte. Ahora está cayendo el mito de la inteligencia superior con la derrota de Kasparov por un nuevo programa de ajedrez.

Hoy debió amanecer consternada la humanidad con la derrota, pero no mereció este acontecimiento ni una línea en los titulares de los medios de comunicación. Dejamos solo a nuestro Titán [Kasparov] y, a la larga, veremos como se derrumba también el mito de la creatividad, la malicia y quizás más tarde el sentimiento humano. Ni los responsables de la conciencia vigilante, ni los luddistas del silicio parecieron notar el hecho histórico.

El temor oculto a que la inteligencia de la máquina nos derrotará como especie, ha existido desde hace décadas. Los libretistas del cine y los escritores de la ciencia ficción nos han proporcionado una gran cantidad de películas y libros donde los robocops, o los héroes elegidos, o los magos destruyen finalmente la amenaza de las máquinas que quieren apoderarse de la tierra y esclavizar al hombre. Pero ya es hora de considerar que el robot pueda ser, en últimas, el próximo salto evolutivo de la vida. El paso a la inmortalidad o la deidad infalible.

Otra actitud, sería ver como la fuerza mental: capacidad de recordar, asociar y relacionar también será desplazada de las actividades cotidianas del hombre por silicio, y las legiones de ingenieros quedarán convertidas en meros alisadores de las superautopistas de fibra óptica; como quedaron los obreros de las carreteras con la invención del buldózer. Y otra más, que subyace en el inconsciente colectivo, es la de ver en el poder intelectual de los chips elementos diabólicos y a satanes tras la conjura contra la hegemonía del hombre.

Los extropianos son una comunidad de pensadores que ha querido reflexionar sobre el futuro del hombre como colectividad y no tienen escrúpulos en aceptar que el hombre del futuro será un cyborg, –mezcla de hombre y máquina– pero hasta ahora son un grupo minúsculo considerados como excéntricos. Ya vendrán los tiempos donde estos visionarios empiecen a dictar a los iletrados en cibernética, la ética de las máquinas inteligentes,  y a proponer el gobierno de la razón mecánica como simples sacerdotes intermediarios entre las máquinas y el hombre con el que se dará inicio a la nueva religión de la ciberandrogía.

Un peón pinado fue el tema de un ataque del programa contra el humano y el final del encuentro. No ha debido el mortal elegir mover esa torre a g7 y hoy todos estaríamos contentos. Qué momento tan crítico para los adoradores de la inteligencia humana y tan gloriosos para los retadores de las creencias homocéntricas.

Es tiempo de echarse a pensar si queremos estar en la primera línea de esta nueva realidad.

[El peón negro de dama quedó pinado con la jugada anterior y la torre blanca puede tomar impunemente el peón rey].

El hombre y la máquina Michel Adams - Hydra

El ajedrez es la Drosophila de la inteligencia artificial
                                                     Alexander Kronrod

El gran maestro de ajedrez Michael Adams –séptimo en el escalafón mundial– fue derrotado por la máquina Hydra con un marcador 5.5 a 0.5. El resultado anterior del hombre contra la máquina, con jugadores en alto nivel fue el de Kasparov contra el programa Fritz –un empate a 2–; la derrota sufrida por el “hombre” en una partida de ese encuentro mereció comentarios muy vivos, como la nota anterior, sobre lo que es inminente: que la inteligencia del silicio será superior a la del carbono.

¿Cómo pudimos dejar que las cosas llegaran tan lejos? Es la pregunta elemental que se hacen los desolados defensores de la supremacía de la raza humana. La respuesta se encuentra en la base misma de la vida para los creyentes de que el paso por “este valle de lágrimas”, está encaminado a desarrollar una forma superior de vida: El chip de silicio.

Hydra es una máquina hecha para pensar en el lenguaje “ajedrez”; Chrilly Donninger el instructor principal y el GM Christopher Lutz el "traidor" de sus colegas, son los responsables de estos balbuceos, que con este resultado, resultan verdaderamente alarmantes para los adoradores de la inteligencia humana. Es probable que algunos luddistas salgan a destruir la máquina como ya lo hizo el “unabomber” con los centros de cómputo. Pero es claro que se trata de una máquina “barata” que está asaltando uno de los últimos refugios donde el hombre especializado prevalecía en la solución de problemas contra el chip de silicio.

Ha caído pues el mito de la inteligencia superior del hombre en el juego ciencia y hay un nuevo rey sobre las formas de vida que por su especialización no se ocupará, por el momento, de esclavizar al hombre. Lo que demostró la máquina es que es invencible en este campo. Que la inteligencia artificial viene a barrer los viejos mitos de los hombres y que las máquinas son las llamadas en el futuro a ejercer el gobierno totalitario de la sociedad.

Luego, en unos años más, caerá el mito de los sentimientos y se encontrará que estos son el resultado de los fluidos bioquímicos en el cuerpo en su interacción con circuitos neuronales; que el amor, el altruismo y la fe son producto de esos hechos físicos. Y finalmente, quedará el hombre con un alma mecánica o simplemente sin alma.

Leyes de la robótica

Las tres leyes de la robótica propuestas por Asimov en 1942 dicen:

1. Un robot no puede causar daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un humano resulte herido.

2. Un robot debe obedecer las ordenes dadas por a él por los seres humanos, excepto cuando las ordenes estén en conflicto con la primera ley.

3. Un robot debe proteger su propia existencia, siempre que esta protección no esté en conflicto con la primera o la segunda ley.

Hydra por lo visto no fue programado para cumplir las leyes fundamentales de los robots pues no creo que haya mayor daño en Michael que el tener que cargar en su acervo sicológico por el resto de sus días con esta apabullante derrota.

En 1965 Alexander Kronrod dijo: “El ajedrez es la Drosophila de la inteligencia artificial” y con los resultados de Hydra esta mosca se ha salido de los laboratorios de la genética del silicio demasiado temprano, en menos de cincuenta años, y será para la inteligencia humana una plaga como las abejas africanas.

Ya el cine se había anticipado a estos hechos, aunque los autores esperan siempre la aparición de un salvador de carne y hueso que recomponga la situación a favor del hombre. Por ejemplo las películas "La odisea del espacio", “El retorno de los simios”, “Blade runner”, “Bad days” y “The matriz” tocan el tema de la inteligencia humana contra la máquina o de la horadación del cerebro y su comunicación con ella, inclusive en la primera, la máquina por discernimiento propio asesina a uno de los operadores. Pero es cierto que la realidad en estos campos se ha acercado a la ficción. Los alcances de la experimentación de la estimulación intracraneal por medios eléctricos o lumínico; el conocimiento de los efectos de las drogas alucinógenas (LSD) y sicoactivadoras (Prozac, Retanil); el mejoramiento de las tecnologías virtuales están apenas en los comienzos. Vendrán tiempos mejores, con hombres mejores, pero también habrá quienes se aferren a los viejos mitos del pasado. Vendrá el super hombre predicado por los profetas modernos en la forma de un Cyborg, mitad hombre y mitad máquina.

Yo he estado en primera línea desde hace mucho tiempo –desde Shannon–, del lado de la máquina, y estoy dispuesto a que me trepanen la cabeza para insertar los electrodos que sean necesarios y nivelar así, la capacidad de mi inteligencia con la ayuda del chip de silicio. Lo que me sorprende es la reacción opaca de los medios de comunicación que están perdiendo el difundir la primicia del siglo porque esto no tiene reverso.

La pregunta que me hago, es cómo he de participar en este salto vital y existencial de la inteligencia artificial que va ha pasar de la química del carbono a la química del silicio con un futuro desconocido y que se aproxima y cómo evitar salir corriendo despavorido a la caverna como lo están haciendo actualmente tantos tipos de fundamentalistas que ven llegar al anticristo, y añoran vivir en el tiempo, con los mitos y los dioses del pasado. Qué hago para que no se presente el retroceso que ha llevado a olvidar los idiomas y conocimientos del pasado, las torres de babel, la quemas de libros, bibliotecas, y de brujas y de que Hydra y su inteligencia no quede arrumada en algún museo como otra fracasada curiosidad creada por el hombre como quedó "base tranquilidad" en la luna hace cuarenta años. O que aparezca alguien que se crea un Hércules entre los fundamentalistas del país que está patrocinando su desarrollo y le corte las siete cabezas. 


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Norberto: El hombre y la máquina

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Diagramas y partidas

Kasparov Fritz (pdf)

Michael Adams vs. "Hydra" (pdf)

Vladimirov Evgeny vs. "Hydra"

 

Artículos

De Claude Shannon

The Philosofical Magazine 1950
Programing a computer for playing chess

De T. A. Marland

The anatomy of chess programs

De Roberto Pagura

Una nota sobre la vida y obra de Claude Shannon 

 

 

 

Max More

Principios extropianos



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