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DISTINTIVOS FOLKLÓRICOS Y CULTURALES DEL DEPARTAMENTO DEL HUILA(1)

Norberto Insuasty Plaza


En la época contemporánea, el rajaleña y el bambuco se constituyen en símbolos y distintivos folklóricos del Departamento del Huila, no obstante ser cultivados en otros departamentos de Colombia, especialmente en Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Santander, Tolima y Valle del Cauca.

El "rajaleña" ha sido definido como el bambuco crudo, sin mezcla, auténtico. En el está todo el sentir de la tierra del alto Magdalena, es la danza popular del calentano antiguo. Es la alegría más sincera de nuestro campesino. (2)

¿Quién no conoció esta danza cuando la tambora retumba junto al guachapeo del tiple y la carrasca mientras la copla se canta?

Denle duro a esa tambora
Que se acabe de rajar;
Que en el monte hay hartos palos
Y hay quien los sepa labrar.

En el "rajaleña" está la tradición del Tolima Grande. Nadie pasa indiferente ante este padre del bambuco nacional, sin sonreir orgulloso, porque en sus coplas cantan sus llanos, sus ríos, en especial el río grande de La Magdalena, y el amor de sus mujeres bellas. (3)

El rajaleña pertenece al género de las trovas en cuanto a la copla, danza y tonada se refiere. En Colombia estas coplas de origen español reciben diferentes nombres según los Departamentos.

En Antioquia y Viejo Caldas conservan el nombre de trova, en los Llanos Orientales contrapunteo, en los Santanderes torbellinos, en Boyacá guabinas, en la Costa Atlántica piquerias y en el Huila y Tolima rajaleñas. (4)

Según Abadía Morales el rajaleña fue un antiguo canto de los peones de haciendas del Huila, tonadilla musical sencilla y elemental de gran originalidad en su modo de cantar, generalmente pintorescas y de doble sentido, improvisadas por campesinos rudos encargados de "rajar la leña" para el consumo de las cocinas. (5) 
  
Un ejemplo de copla rajaleña en versos octosílabos según rima A-D; B-C es la siguiente:

El carbón que ha sido brasa,
Con poquito prende luego;
No te metas con el fuego,
Porque se quema la casa.

Aunque hay coplas "cojas" que carecen de rima pero compensadas con el doble sentido:

Una vieja y un viejito
Estaban jugando tute;
La vieja que se descuida
Y el viejo ganó la mano.

En el Huila el grupo rajaleñero recibe el nombre de "Cucamba" y está conformado por los siguientes instrumentos: Tiple, guitarra, puerca, chucho, carángano, esterilla, ciempiés y tambora.

El Reinado Nacional del Bambuco que se celebra cada año en Neiva expresa el clímax fiestero que se inicia con las celebraciones campesinas del san Juan (junio 24), el cual se extiende a todos los municipios huilenses incluso a los principales barrios de las más grandes ciudades con la elección de las reinas populares.

El baile del sanjuanero constituye el motivo central de la fiesta, y la habilidad y belleza incorporadas en su danza definen la competencia por la corona real.

Según Enrique Peña Forero, tanto el Reinado Nacional del Bambuco como el Concurso de Rajaleñas "Rumichaca" han perdido paulatinamente, la espontaneidad propia de las celebraciones populares pues ha primado más el afán competitivo de alcanzar el triunfo que el interés por la expresión folklórica y cultural propiamente dicha, además del montaje comercial que rodea las festividades, el cual vulgariza y desvirtúa su idea primigenia. (6)

Para el huilense el mes de junio despierta gratas emociones. El viento sopla con mayor pujanza, el cielo intensamente azul, el sol envuelve con candentes rayos a todo un conglomerado dispuesto a celebrar en la fiesta consagrada a los Santos Apóstoles, San Pedro, San Pablo y San Juan. Desde comienzos de junio las gentes del campo se aprovisionan para celebrar. El 13 de junio, día de San Antonio cortan los racimos de plátanos para que el 24 ya estén en sazón. El cerdo se ha escogido y las mistelas se preparan con aguardiente, almíbar, manzanilla y mejorana. (7)

En inspiración de Jorge Villamil el tema se expresa como:

Sabor de mejorana tienen tus labios rojos 
Esos tus labios rojos de púrpura y marfil
Amores que se fueron volar de mariposas
Cual pétalos de rosas que el tiempo puso fin…

Otro ejemplo de cómo se canta el rajaleña según el Padre Andrés Rosa es el siguiente:

Sólo: Me gusta cuando te veo (bis)
Caminar en la quebrada (bis)

Coro: Oye morena
Caminar en la quebrada

Sólo: Con tus paticas al suelo (bis)
Pareces burra cansada (bis)

Coro: Oye morena
Pareces burra amarrada

El compositor Jorge Villamil Cordovez recogió muchas coplas rajaleñas de las cuales estas de antología: (8)

El aguardiente me gusta
Desde que lleva poleo,
Si la ventera me gusta
También me la lamboreo.

Esta noche está de tuna
La copa de mi sombrero
Está de tuna la copa
Qué será el sombrero entero.

De acuerdo al folclorista Guillermo Abadía en el bambuco se asocian melodías indígenas y ritmos españoles, probablemente vascos. Su baile se ejecuta de diferentes maneras dependiendo de las regiones. En el Huila, anota Milina Muñoz V. "La mujer se mueve con ademanes discretos y majestuosos. Siempre erguida, alta la frente, ágil el cuerpo, va danzando a prudente distancia de su parejo, y sin darle la espalda ejecuta los diferentes movimientos con severa dignidad. El hombre, la persigue con delicada elegancia, actitud que conserva durante todo el tiempo y que imprime en la pareja de danzantes, una candorosa e ingenua estampa del amor campesino" (9)

De acuerdo al profesor Jacinto Jaramillo la coreografía del bambuco se estructura en ocho figuras básicas a saber: 

 1. Invitación: El hombre se dirige hacia la mujer para invitarla. Extiende la mano derecha hacia delante y a la izquierda con discreta elegancia.

2. Retroceso: Retroceden cogidos de la mano, en paso de rutina a la mitad del salón.

3. Ochos: Describen por 3 o 4 veces la figura del 8 en paso de rutina.

4. Codos: Colocadas las manos en la cintura se tocan los codos, primero sobre la derecha y luego sobre la izquierda en paso de rutina.

5. Arrastradas del ala: En esta figura se mueve la pareja simultáneamente en saltos laterales y es cuando se ejecutan diferentes movimientos y ademanes de coqueteo y en el cruce el parejo se inclina con ademán de besarla y ella esquiva el beso.

6. Persecución: Huye la pareja en pasos de rutina desviando el rostro a un lado y al otro y el parejo la persigue simulando pisarle el ruedo de la falda que ella recoge sin subirla más allá de la rodilla.

7. Arrodillada: Se arrodilla el varón en el centro y ella asida al extremo del pañuelo que el desata del cuello, gira en torno suyo.

8. Salida final: Se levanta el parejo y tomándola por la cintura, salen en pasos de rutina." (10)

Lograr la perfección de esta danza expresa el clímax de los grupos y comparsas que desde finales del mes de mayo participan en la preparación del Festival Folklórico en todos los barrios y municipios del Departamento, en las llamadas "Rondas" o ensayos preliminares, destinados a elegir las reinas de los barrios entre las cuales se escoge la Reina Popular y la Señorita Neiva que participará a finales del mes de junio en el Reinado Departamental del Bambuco, el cual a su vez elige la representante al Reinado Nacional. En todas estas eliminatorias será la danza anteriormente descrita la que decidirá quién ciñe la corona. Cientos de veces se interpretará y bailará el mismo bambuco sin que por ello el encanto de las fiestas sampedrinas experimente cansancio o monotonía, porque como un himno o un elixir espiritual permite a los opitas reencontrarse con la alegría de la tierra caliente.


IMAGINARIOS CULTURALES

En el imaginario regional se han contrapuesto dos imágenes externas: Valle de las Tristezas Vs. Tierra de Promisión (11), la primera surgida de la penuria de la conquista tanto por la geografía inhóspita como por las tribus hostiles, y la segunda, como el canto de enseñanza poética que para la región huilense plasmó José Eustasio Rivera.

Desde una perspectiva nacional el Departamento del Huila se ha visto como parte de una región más amplia con varios nombres históricos: Valle del Alto Magdalena, Estado Soberano del Tolima, el Gran Tolima, el Tolima Grande. Esta percepción evoca el parentesco histórico, político, cultural, socio-económico y espacial entre los Departamentos del Huila y del Tolima. (12)

Las guerras de la conquista elevaron a nivel de mito las imágenes de personajes nativos como La Gaitana y el Cacique Pigoanza, en especial la primera, que constituye un poderoso símbolo de emancipación y poder de la mujer a nivel nacional y huilense. (13)

Las actividades productivas basadas en la agricultura y la ganadería fueron con el tiempo modelando una identidad tranquila y contemplativa, pero feroz y valiente, las cuales se fusionaron dando como resultado un perfil etnocultural conocido nacionalmente como "opita" esto es, oriundo del Huila.

Para Luis López de Mesa, al referirse a los huilenses, el término opita alude al dejo en el habla característico de la región, a su "entonación casi quejosa de una dulcedumbre asordinada y cordial", no asimilable a "timidez pueril o ánimo blandengue", pero que llegada la hora del trabajo o de la guerra surge su tenacidad bravía. (14)

Según el historiador Reynel Salas Vargas, la amazonía vivía y aún vive en el corazón de los huilenses, pues "las riquezas que ofrecían estas regiones estaban en la perspectiva de los propietarios de la tierra, de los comerciantes y de los dueños de las muladas, quienes encontraban la posibilidad de desarrollar prósperas actividades económicas, particularmente en la zona del Caquetá". (15)

El campesino huilense es fervoroso, católico, al igual que supersticioso, creencias que asocia a su cotidianeidad, a sus labores, al amor y a las enfermedades. En la enfermedad confían en curaciones milagrosas, en rezos para sacar el "mal de ojo", enfermedad infantil atribuida a la fuerza maléfica de algunas personas que acarician los infantes.


EL SOL Y LA LUNA EN LAS CREENCIAS CAMPESINAS DEL SUR DEL HUILA

El sur del Huila, en especial las regiones aledañas al municipio de San Agustín, están culturalmente emparentadas con las creencias, usos y costumbres de las poblaciones del Cauca y Nariño, algunas de ellas ancestrales y de origen indígena. 
 
Estas conexiones culturales se aprecian con mayor énfasis en las áreas rurales y en los asentamientos populares urbanos de fuerte origen campesino.

En la década del 60 estudios antropológicos entre campesinos de San Agustín señalaban que un 60% de su población provenía de los departamentos anteriormente citados (16)

La premura y el acoso del tiempo que caracteriza cada vez con más fuerza el espíritu cronometrado de los grandes centros urbanos es prácticamente irrelevante en estas áreas del país. Allí el reloj no cuenta. Sólo basta con una mirada a la posición del sol, el cual con la luna constituyen sus astros guías y tutelares.

El sol, pero sobre todo la luna han ejercido y aún ejercen un poderoso impacto en el marco de sus creencias y en la práctica de múltiples actividades agrícolas. Si ésta aparece rodeada por un halo amarillo es señal de verano. Cuando el halo se toma azuloso, es indicio de invierno. De ahí el refrán: "arco en la luna, agua ninguna, y arco en el sol, agua a montón". (17)

El análisis del tiempo por el recurso de las cabañuelas ( Pronóstico hecho por la gente de los pueblos sobre el tiempo que va a hacer en cada uno de los doce meses siguientes, observando las variaciones de los primeros días de enero y agosto, según el diccionario de María Moliner.), se sofistica aún más en el sur del Huila pues allí se habla de cabañuelas grandes, las que se cuentan a partir del 1º de enero, y de cabañuelas chicas, que se cuentan a partir del día 13 de enero sólo hasta el medio día, de tal manera que con esta segunda técnica, cada día comprende 2 meses en lugar de uno como en el caso de las cabañuelas grandes. (18)

La "minga" como en la mejor tradición indígena, es utilizada por el campesino huilense para efectuar "rocerías" o "el quiebre de montaña", práctica de desmonte y de colonización, además de la fertilización de los terrenos por ceniza.

Acostumbran sembrar el maíz revuelto con fríjol para que éste enrede en el tallo del primero, cuando no sea luna "tierra" (nueva), porque así no se "engusana". Tampoco se cosecha en luna nueva porque el maíz se "gorgojea", ni se puede sembrar en luna creciente, porque "la mata se va en vicio", esto es, crece muy alta y no carga bien. (19)

La yuca hay que sembrarla inclinada en clones o estacas cortadas del tallo a los 2 años, y de un tamaño de 20 centímetros. 
  
La cepa del plátano "colino", se corta en menguante y se siembra del 5 de luna en adelante para que el racimo sea de buena calidad y el plátano salga grueso. El racimo no se puede cortar en luna nueva porque los sucesivos frutos se darán "de corazón negro". Hay que deshojar el tallo del plátano el 3 y 4 de luna para obtener buenos resultados. Esta operación no debe hacerse en luna nueva porque la planta se llena de hormiga negra. (20)

A parte de sembrar en los tiempos correctos, no cualquiera puede hacerlo, pues algunos carecen de "buena mano". Por ello esta actividad se encarga a personas con este don.

Las maderas nunca se deben cortar en luna nueva, "luna biche", porque se apolilla. En el caso de la guadua (Especie de bambú que se emplea para construir casas) ésta debe cortarse en las horas de la tarde, pues si se corta en la mañana, los campesinos saben que el agua (la savia) está en las ramas, y en la tarde en la raíz. De este modo la guadua se conserva por mucho tiempo. (21)

En el imaginario campesino y, en nueva medida, en el popular la luna no sólo influye significativamente en las plantas, sino también en las personas y en los animales.

Los que padecen disturbios mentales se desordenan aún más durante la "luna de marzo". Los dolores producidos por traumas físicos se sienten con mayor intensidad en luna nueva. No obstante, éste es el mejor tiempo para suministrar purgantes a los niños "porque las lombrices están alborotadas y se arrojan con más facilidad".

En este sentido el cuerpo casi no escapa a ninguna influencia lunar. Así el cabello se corta o se despunta en luna llena y en menguante para que no se "horquille", abunde y sea dócil. En luna nueva no hay que cortar las uñas porque se ablandan y se vuelven quebradizas. La luna llena dificulta los partos y acentúa los dolores menstruales (cólicos).

Si la castración de los caballos, vacunos o cerdos se realiza en creciente "les caen gusanos". Para el engorde de vacunos hay que despuntar los cuernos, y esta operación no debe hacerse en luna nueva. (22)

Es razonable que muchas de estas creencias, ese yo imaginario y cultural "invisible" del huilense, validado por siglos de observación, pueda llegar a tener alguna justificación científico-tecnológica. Pero sea así o no, el caso es que hace parte de cosmovisiones y creencias culturales fuertemente arraigadas en toda la geografía nacional que no deben subvalorarse o irrespetarse aplicando inconsultamente técnicas modernizadoras no interiorizadas por las poblaciones, en particular campesinas. 

LA LITERATURA

En la construcción del mapa imaginario local nacional o regional la ficción literaria, además de todas las demás expresiones del arte (pintura, escultura, teatro, cine) ha sido importante creadora de representaciones culturales.

Es así como en La Vorágine, el insigne José Eustasio Rivera retrata el "Corazón de las Tinieblas" ese vasto territorio desconocido e ignorado por las clases políticas dominantes, país real y "sembradero de ruina y miseria" en que se convirtió el suroriente colombiano que anunciaba el escritor huilense pero que el folclorismo y negligencia del "país real" no percibió. (23)

En materia poética, género siempre delicado y difícil de manejar, el Huila no ha contado con la obra que exprese a nivel nacional y universal lo distintivo de su alma, de su corazón interior.

El escritor Jorge Guebelly Ortega, en su libro "Soledad y Orfandad del Hombre Moderno en la Poesía Huilense" la caracteriza de manera directa y realista, y nos presenta un panorama de inacabamiento y, en términos generales, de incapacidad para expresar culturalmente al Huila en los siguientes términos (24):

1. No hay tradición porque los poetas del Huila presentan obras completamente desligadas unas de otras.

2. Existe la incapacidad para plasmar en verso la esencia cultural del Huila.

3. Se evidencia en los autores la gran influencia de corrientes literarias lo que explica la ausencia de tradición y, sobre todo, la dificultad para consolidar estilos propios, originales y universales.

4. Excepto José Eustasio Rivera, la obra poética de todos los autores se resiente de inacabamiento.

Desde un punto de vista opuesto, Benhur Sánchez Suárez (25) sostiene que no es cierto, como se ha a menudo planteado, que la literatura en el Huila, con excepción de José Eustasio Rivera, autor de las obras, Tierra de Promisión (1921), poesía, y La Vorágine (1924), haya existido una gran pobreza espiritual a lo largo de la historia.

En su recorrido por la literatura huilense de tres siglos, Benhur Sánchez reconoce, antes que incapacidad de los escritores para retratar el alma de la tierra, más bien a la pobreza cultural que ha acompañado la aparición de las diferentes manifestaciones literarias, y vea con indiferencia a quienes las asumen. 
  
No obstante reconocer la discontinuidad del trabajo literario huilense desde un punto de vista profesional, Benhur Sánchez señala la falta de compromiso del escritor huilense con la literatura, más allá de la espontaneidad del momento, y del repentismo de que han hecho gala muchos colombianos en estas tan difíciles artes de la imaginación.

¿EXISTE UNA UNIDAD CULTURAL HUILENSE?

"¿Acaso el Huila es un todo armónico? ¿No es acaso el norte del Huila similar al sur del Tolima, por ejemplo? ¿Y el sur, con sus climas templados y fríos, no se parece más al Cauca o al Putumayo que el Norte, el de las llanuras ardientes y los desiertos? No hay unidad, entonces, que nos coloque frente a un listado de puntos que nos identifiquen o nos permitan hablar de una identidad cultural de nuestros pueblos. Tal vez lo que existe son varias identidades y diferentes grados de desarrollo" (26)

El dejo opita, identifica, no hay duda. Marca la diferencia con otros lenguajes del país. "se circunscribió la voz al lado del calor, a un acento particular, aquel que las anécdotas han llevado a lo largo y ancho del país para identificar a los nacidos en estos territorios." (27)

William Fernando Torres registra la posición ambigua del huilense cuando de afirmar su identidad se trata: "Del adobe al ferroconcreto; de las casonas con aleros para resguardar al caminante y patios interiores para los árboles nativos y el recogimiento, a las urbanizaciones donde éstos se convirtieron en antejardines junto a las fachadas ostentosas; entre refinamientos y rudezas, las concepciones culturales de las clases altas y medias del Departamento han pendulado entre los intentos por afirmar lo propio (a veces adulterándolo) y el imitar lo extranjero. Esa vacilación se ha hecho patente a la hora de preguntar por las raíces. Es la zozobra entre la insularidad y el naufragio" (28)

NOTAS (Footnotes) :

1 El presente texto hace parte de un trabajo más amplio sobre el capital cultural, humano y del conocimiento del Departamento del Huila que el autor elaboró con el economista Carlos Amézquita Parra , publicado en el libro " El Departamento del Huila: Lo que hemos construido". Serie Estudios de Competitividad. Corporación Huila Futuro, Neiva, 2000.

2 DEVIA M., Misael. Folclor Tolimense. Revista Colombiana de Folclor. Vol. III Nº 7. Imprenta Nacional, Bogotá, 1962. P. 22.

3 DEVIA, Misael. Op. Cit. P. 25.

4 ROSA SUMA, Andrés. Esencia, estilo y presencia del rajaleña. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo. 1964. Citado por Jairo Beltrán Tovar. La música en el Huila. En Historia General del Huila, Vol. 5. Instituto Huilense de Cultura. Gobernación del Huila. P. 249

5 ABADIA MORALES, Guillermo. La música folclórica colombiana. Universidad Nacional de Colombia. Citado por Jairo Beltrán Tovar, op. Cit. P.250

6 PEÑA FORERO, Enrique. El Departamento del Huila. En propuesta de estructuración del sistema de investigación (PESI). Universidad Surcolombiana, CIDEC, 1989. P.74 
  
7 Milina Muñoz V. El VI Reinado Nacional del Bambuco. Neiva - Huila. En Revista Colombiana de Folclor. Instituto Colombiano de Antropología. Vol. IV. Nº 9. Imprenta Nacional 1967, p. 239

8 Milina Muñoz V. Op. Cit. P. 250

9 MUÑOZ V., Milina. El VI Reinado Nacional del Bambuco. Neiva - Huila. En Revista Colombiana de Folclor. Vol. IV. Nº 9. Instituto Colombiano de Antropología. Imprenta Nacional. Bogotá. 1967. P. 245 y 246

10 MUÑOZ V., Livina. Op. Cit. Págs. 245 y 246

11 TOVAR ZAMBRANO, Bernardo. El Huila al final del siglo, historia, identidad y utopía. En Observatorio del Huila. Secretaría de Cultura Departamental. Neiva. 1998. P.9

12 TOVAR ZAMBRANO, Bernardo. El Huila al final del Siglo: Historia, identidad y utopía. Secretaría de cultura. Observatorio del Huila Nº 1. Separata. Pág. 3

13 Op. Cit. P.4

14 LOPEZ DE MESA, Luis. Citado por Bernado Tovar. Op. Cit. P.9

15 SALAS VARGAS, Reynel. El Huila frente al conflicto amazónico. Historia General del Huila. Tomo 2. Academia Huilense de Historia, Neiva, 1996. P.225

16 MUÑOZ V. Milina. Creencias populares entre Campesinos de San Agustín (Huila). Revista Colombiana de Folclor, Vol. III, Nº 8, Instituto Colombiano de Antropología, Bogotá, 1965, p. 113

17 Ibidem. Pág. 102

18 Ibidem. Pág. 102

19 Ibidem. Pág. 105

20 Ibidem. Pág. 105

21 Ibidem. Pág. 106

22 Ibidem. Pág. 107

23 MARTINEZ, Fabio. El Mapa Imaginario del País. El Espectador, Magazín Dominical Nº 818. Bogotá, 17 de enero de 1999.

24 GUEBELLY, Jorge Elías. Soledad y orfandad del hombre moderno en la poesía huilense. Universidad Surcolombiana, Neiva, 1987.

25 SANCHEZ SUAREZ, Benhur. Tres Siglos de Literatura en el Huila. En Historia General del Huila. Volumen 5. Instituto Huilense de Cultura. Neiva, 1996

26 SANCHEZ SUAREZ, Benhur. Identidad del Huila en su Narrativa. II Congreso Departamental de Historia. Neiva, 1992. Pág. 360.

27 Ibidem. Pág 363.

28 TORRES SILVA, William Fernando. De la Insularidad al Naufragio. Tomado de "Economía Política y Cultura" - Huila años 80 - Cuadernos Surcolombianos Nº 4. Neiva, 1986 
 


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El autor e historiador Leo Cabrera amablemente autorizó la publicación en el abedul de la obra que además de los textos cuidadosos, tiene fotografias de Reynel Lllanos a unas hermosas esculturas del maestro Fernando Núñez. "quien capta con magia especial, el espíritu potente y amoroso de nuestra danza" y merecen también la atención del lector.

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