Esta carta que me encuentro, abriendo un libro al azar,[1] me trae al presente lo que tanto opinador olvida. La historia ya está escrita y el desenlace de lo que está sucediendo no dejará otra huella que el olvido. Como se olvidó ya al Presidente venezolano Castro, al buque de guerra Indiana, al embajador Hay. En cien años estarán otros hablando de lo mismo, en misma frontera; Chávez, Marulanda y Uribe no serán recordados por los cronistas de esa época. Es poco lo que puede agregarse y esperarse.
Washington, D. C., octubre 3 de 1901. .
Señor D. Emiliano Isaza.-Quito.
Mi muy querido amigo
Recibí esta semana sus dos cartas de 26 de agosto y 6 de septiembre, que aguardaba con impaciencia, y también el telegrama que nuestro Cónsul en Guayaquil me dirigió por recomendación de usted, anunciándome que la neutralidad del Ecuador era hoy una cosa efectiva.
Estas noticias han coincidido con la de la derrota total, de la invasión venezolana cerca de Riohacha, y de los golpes repetidos dados a Marín en el Tolima y a las partidas que quedaban en Boyacá. Todo esto y lo que me comunican de Panamá, de que la invasión tan anunciada de Nicaragua no aparecía por ninguna parte, indica que por fin se le ve término a la guerra.
La prensa aquí ha sido unánimemente favorable a Colombia en el conflicto con Venezuela, y el Gobierno de los Estados Unidos nos ha prestado también todo su apoyo moral,
Después de una conferencia que tuve con Mr. Hay, él dirigió a los Gobiernos de Bogotá y de Caracas, por medio de sus respectivos Ministros, muy sugestiva comunicación, que ha debido hacerle mucha impresión al Presidente Castro. Para hacer más eficaz este aviso, le sugerí después la conveniencia de enviar un buque de guerra a las aguas del mar Caribe en actitud expectante. Al principio me observó que no habiendo hasta ahora solicitud de protección para los intereses americanos, le parecía que sería ir quizá demasiado lejos adoptando la medida indicada; pero como yo insistiera, me ofreció tratar el punto con el Presidente, y ayer se me comunicó, en carta confidencial, que inmediatamente será despachado el buque, de guerra Indiana, con una fuerza de desembarco a bordo.
Creo que esto bastará por ahora para poner en jaque al Presidente Castro, cuya posición es en Venezuela sumamente tirante y difícil, acosado como está por una formidable opinión en su contra. Si el Gobierno de Colombia sigue ahora una política prudente, creo que bastará dejar a Castro cociéndose en su propio jugo.