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Desde Canarias 

De Angeles Rocío

A veces tienen rostro. A veces vemos sus grandes ojos. Su gran expresión de tristeza, súplica, o incluso alivio y satisfacción por haber concluido un viaje que a muchos les cuesta la vida. A veces nos conmueven. Sus ojos consiguen asomarse a nuestras almas curtidas, y nos acercan por un instante, aunque sea pequeño, a un mundo que en nada se parece al nuestro. Y entonces, en ese instante, algunos de nuestros inmensos problemas del día a día se vuelven un tanto absurdos.

Pero la mayoría de las veces, los miles de hombres, mujeres y niños que se lanzan al mar en busca de una vida mejor no tienen rostro. Son sólo números, y una amenaza que pone en peligro nuestro primer mundo, nuestro orden establecido. No somos capaces de conmovernos con sus historias ni con su miseria. Son sólo números.

Quizá el mayor y más duro ejemplo de esto se vivió hace sólo unos días en Lanzarote, cuando el cuerpo sin vida de un hombre anónimo apareció en nuestras costas. Ni siquiera se sabía su nombre, ni su edad o su país de origen. No se pudo llamar a su madre, a su hermano, a su esposa o a sus hijos para darles la triste noticia, porque ni siquiera se sabía quiénes son, ni si existen. Un documento de identidad aparecido en la playa, junto a la patera en la que se supone que intentó alcanzar Lanzarote, era la única pista con la que se contaba inicialmente, pero no se podía asegurar que el documento fuera suyo, y había que esperar a la autopsia para conocer más datos. Mientras tanto, en su país de origen, alguien seguirá esperando una llamada o una carta que no llegará nunca.

Todo esto lo sabemos, lo hemos visto. Hemos visto cómo levantaban su cadáver, abandonado durante cinco días a merced de las olas y golpeado por las rocas. Le encontraron en la playa. En una de las Islas Afortunadas con las que soñaba. Quizá hasta nos hace reflexionar, y dedicarle unos minutos de nuestros pensamientos, o unas líneas en este espacio de opinión, pero en unas horas, en unos días o como mucho en unas semanas, le habremos olvidado. Ya es algo. A la inmensa mayoría, ni siquiera les dedicamos un segundo. Son sólo números.

La tragedia es menos tragedia cuanto más de lejos nos toca. Y aunque no lo parezca, África está lejísimos. Casi tan lejos como Oriente Próximo. De vez en cuando nos paramos a pensar en esa pobre gente del Líbano. Quizá en esa familia que vimos en una fotografía: una madre con un bebé en brazos, un padre cargado de bolsas y un niño caminando en medio de los dos, agarrado de sus manos. No hay sangre, ni cadáveres, pero esa imagen puede resultar casi igual de dramática, si uno imagina por un momento la angustia de esa familia, de esos padres que se ven obligados a abandonar una ciudad bombardeada, dejando todo atrás y quizá sin saber hacia dónde se dirigen ni qué encontrarán al final de ese viaje.

Sencillamente, es aterrador. Es aterrador el mundo en el que estamos viviendo. Y no ya porque haya guerras, hambre, miseria y sufrimiento, sino porque nos estamos acostumbrando a que todo eso exista. Al menos, mientras no exista demasiado cerca de nuestra realidad y de nuestro mundo.

Found at a small resistance camp near the maroccan border,in which only one person lives.He is the Father of a deceased maroccan,who tried to climb over the fence to spain. Flicker foto de Swicht_1010

Los problemas de Estado, llámese Estados Unidos, Francia o España, son otros. Los problemas de Lanzarote son otros. Y, sobre todo, los problemas de nuestra vida cotidiana son otros. Si la situación es muy grave, tal vez pueda afectarnos lo que le sucede a alguien situado fuera de nuestro círculo más cercano, pero es como ver una película. Nos puede emocionar y hasta arrancarnos unas lágrimas, pero poco después de terminar los créditos finales, habremos pasado página.

De vez en cuando recordaremos una escena, o el mensaje que nos dejó la película, pero será difícil que nos haga cambiar un ápice nuestra vida. Será difícil que nos acostumbremos a ver siempre personas e historias detrás de los números, porque para algunos son sólo números hasta los que tienen más cerca. Pero si todos, desde el último trabajador hasta el principal mandatario político, nos esforzáramos por poner siempre rostros a esos números, quizá consiguiéramos ganar alguna batalla.

Ángeles Rocío Tillet


De Francisco

Ángeles Rocío:

El tema de los buscadores de un “futuro mejor” en el exterior y que terminan su viaje en tragedia está pegado a la historia del hombre. Es cierto que da rabia, mucha rabia, ver un cadáver sin documento, sin poder ponerle rostro y, peor, sin poder hacer algo para dar un nombre a ese desconocido, darle la oportunidad que lo saque de ser un simple número y poder dar noticia a aquellos que sentían un pálpito de alegría con su rostro y su sonrisa.

De ahí que comparto tu protesta y sentimientos por el cuerpo del náufrago que llegó a las playas de Lanzarote en estos días y las reflexiones que haces de sobre su historia personal; la recreación de los sueños que lo impulsaron a su final trágico. Son seres admirables, irreductibles en el optimismo, que nos superan en la alegría y el amor a la vida y en el valor para afrontar el riesgo.

Inmigrantes africanos en España Ficker Pepe 08

Casualmente en estos días llegan las noticias de los cadáveres de dos mujeres colombianas que fueron encontrados en el desierto de Negev donde murieron deshidratadas cuando trataban de entrar ilegalmente a Israel. Ambas llevaban los documentos que las identificaban como Aurora y Luz Adriana, estos fueron encontrados entre sus pertenencias. Por lo menos conservaron consigo “el nombre”. Recreo con dolor esos momentos de fatiga y la persistencia que ellas tuvieron por vivir en el azaroso final de su último día. ¿Qué soñaron para lanzarse a esa aventura? De Luz Adriana se supo quería ganar dinero para comprar una “casita” para sus tres hijos. La otra, Aurora, murió al lado de su hijo Henry quien no tuvo como auxiliarla en la agonía; ella quería saldar las deudas que tenían abrumada a su familia.

Simultáneamente por esta fecha el gobierno italiano se apresta a acelerar el trámite de la legalización de inmigrantes conmovido por la muerte de una mujer hondureña que murió ahogada al salvar de la corriente a la niña que tenía a su cuidado. El debate sobre los inmigrantes ilegales se extiende en todas las potencias y semipotencias, reviviendo el viejo problema de la esclavitud y el deterioro que ellos traen a los imperios que terminan indefectiblemente destruidos por y gracias a las costumbres y usos de esos nuevos habitantes. España por los marroquíes y sudacas, Italia por los albanos, Alemania por lo turcos, Francia por los argelinos, Estados Unidos por los mejicanos, Israel por los palestinos, son algunas de las corrientes invasoras que se están dando hoy en el mundo y ante las cuales ni las barreras físicas (muros de Berlín) que están levantando Estados Unidos e Israel frenan los flujos humanos.

1991 . Flicker AAEJ001951 Frontera Mejico-Americana

En las búsquedas de la fortuna en tierras extranjera siempre retraigo el cuento de las mil y una noche, de dos aventureros que fueron a buscar el tesoro lejos de sus hogares para terminar, luego del maltrato y el sufrimiento, al regresar a su ciudad, a encontrarlo en el patio de su casa; historia después recontada por Borges y por Coello.

Esta búsqueda equivocada de la fortuna en tierras extrañas y el hallazgo del tesoro en el patio trasero de la casa, se extiende, o debe extenderse, a los que buscamos en otras personas la refulgencia de la vida, pero solo despues de desencuentro comprendemos que los sentimientos de felicidad anhelados han estado desde siempre en nuestro corazón, que perdimos el tiempo con las personas que teníamos justo frente a nuestros ojos. ellos eran los verdaderos tesoros.

Francisco


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