Francisco: El Abedul está apasionante, lo que ocurre allí es alucinante, querría luego comentar algo sobre “el escarnio”, recordé la figura del declarado “homo sacer” en Roma antigua. Después te escribiré.
Ángeles Rocío
Gracias por el correo y comentar la figura de la especie “hombre sacer”,[1] de la Roma antigua, con todas las lecturas que tengo en la cabeza es la primera vez que oigo de este tema y eso que he tenido en la mano el Digesto de Justiniano, además de las lecturas romanas que no son pocas. Lo he revisado en internet, lo cierto es que en la búsqueda con tu información, encontré un texto de un paisano tuyo que creo encaja perfectamente en la idea de la propuesta del artículo, sobre los muros de la infamia. La puse en el pié del mismo como la última nota.
"El Homo Sacer: Ricardo Forster dice, “Giorgio Agamben va dibujando, desde las antiguas formas del derecho romano la figura del homo sacer, del hombre matable pero insacrificable, criatura desprovista de todo derecho al que puede asesinarse sin que el asesino pueda ser juzgado ya que la misma ley crea las condiciones de su exculpación. Detrás de la investigación erudita del filosofo italiano lo que subyace es la presencia continua, en la historia de occidente pero intensificada en la institución de la soberanía y el Estado modernos, de esa figura del homo sacer que ha dejado de ser una nota al margen del arcaico derecho romano para venir a representar la tragedia de las políticas concentracionarias propias del siglo veinte, políticas que se basan precisamente en la posibilidad de matar sin penalización alguna de todos aquellos que son homo sacer, hombres-parias, masas extranjeras reducidas a la nada por las estrategias del exterminio”. (Ricardo Forster (Kosovo... yo argentino" Pensamiento de los confines. Nº 6. Año 1999). http://elsitiodeltopo.com.ar/homo_sacer.htm"
En esa condición quedarían "una vez hayan pagado su deuda con la sociedad" estos enfermos sociales y con la medida no se está apuntando como se dice en proyecto a la "felicidad de los niños".
Esta pelea contra la infamia, que no conduce a nada, la estoy librando casi en solitario desde que salió el código hace seis meses. Yo espero que el artículo 48 del código sea atacado por inconstitucionalidad y la norma pierda su vigencia cuando comience la alharaca de los primeros implicados. Los columnistas y periodistas no se dieron por enterados cuando se propuso la inclusión de este artículo en el último debate del trámite del código en el congreso, ni entraron en suspicacia de que la ponente fuera una senadora de un grupo religioso familiar que ha encontrado en la política otra veta de recursos para explotar y en el Estado un bastión para ubicar a sus parientes en cargos oficiales: tiene dos senadores y presencia en varios concejos municipales. Poco o nada han hecho los opinadores en el análisis del texto y menos contra el complemento material que le dio el Concejo de Bogotá al desarrollo del artículo de estar un paso más adelante en la audacia con la creación del “muro”.
Ahora todos están felices porque es natural que todo el mundo odie a los violadores de menores. Lo que yo temo es que se den linchamientos de ciudadanos inocentes por turbas incitadas y excitadas por irresponsables o asustadizos que la empujen a comenterlos, (como ocurrió en Méjico), pero además, pienso en los desgraciados ciudadanos del común que puedan llegar a convertirse en criminales. Después, sé que en esas condiciones ellos y sus familias tendrán que enfrentar penas terribles, sin que el Estado haga nada por protegerlos y asistirlos por haber ellos cometido un delito que el Estado mismo fomentó e instigó con el mensaje confuso de los carteles y las vallas. Actualmente está a poco tiempo de cumplir la sentencia, y salir de la cárcel, un asesino que marcó la historia en Colombia con algo así como 130 niños asesinados en toda la geografía nacional y que estuvo preso en Ecuador con otros múltiples crímenes. “Garavito” es su nombre. Fue entrevistado en la cárcel y “recompensado” generosamente por su colaboración con el periodismo macabrista que se hace en un programa nocturno; fue la sensación y la estrella de la farándula criolla durante semanas. Me imagino que habrá de designarle escoltas armados permanentemente y tendrá privilegios especiales si se publica su foto estando libre.
Yo lamento tener que alinearme, en el tema de los muros de la infamia, con enfermos de este tipo (execrables), pero creo que al tolerar fundamentalismos como el propuesto, se puede derivar en una etapa posterior de utilizar el muro para otros fines, para otros delitos y podríamos entrar en una fase de violencia del estilo del lejano oeste, con carteles de “se busca vivo o muerto”, a todo el no comulgue con el establecimiento. Pero también, creo, la medida lleva al funcionario que la “perpetra” a creer que ya hizo suficiente con la publicación de los carteles y que el problema ya quedó resuelto, lo banaliza. He venido siguiendo la política criminal de Colombia desde 1991. Por la sensibilidad de este delito, veo los tumbos que ha dado el Estado y solo encuentro legisladores que involucran el sentimiento y la pasión para sancionar un problema que compromete a toda la sociedad. Se ha propuesto la cadena perpetua, la castración química, condenas de 60 años, de tres años, excarcelación a los dos y en fin, un mosaico de estupideces que me hacen pensar que yo soy el único inteligente, o el único estúpido, que comprende o no comprende, lo que pasa sobre el planeta. El ochenta por ciento, si no más, de las violaciones de menores ocurren por parientes, (tíos, padrastros, hermanos, padres y vecinos) y muchas veces son tolerados por la madre en el caso de las niñas cuyos padrastros la consideran incluidas dentro del paquete de contraprestaciones maritales. El papel de los religiosos para las violaciones de niños, es endémico, recuerdo que el Vaticano promovió, hace dos años, una reunión de todos los obispos americanos para tratar el problema de las demandas millonarias contra la Iglesia Católica Norteamericana por las conductas pecaminosas de sus miembros con menores, hoy adultos, y que yo califiqué en su momento como “la más grande convención de pederastas”. Recientemente hay noticias locales de tres o cuatro detenciones de religiosos, incluyendo uno con rango de obispo. El problema apenas esta floreciendo en Colombia.
Mis vivencias de este delito no son tan lejanas, un conocido –médico– que trabaja en una comisaría de policía, atiende entre otras este tipo de denuncias. Lo que comenta es electrizante. La segunda fuente es una consejera escolar y sus compañeras, que debieron atender a una escuela, a la que asistían niños y niñas de estratos muy pobres. Me dejaban con los pelos punta los casos que me comentaban, con el agravante de estaban maniatadas para promover sanciones a los responsables, por que el estado garantista convirtió el infierno en un paraíso para los violadores y el paraíso en un infierno para los denunciantes de los abusos de los padres o tutores escolares. Recientemente dos policías fueron destituidos y sancionados por haber hecho público el video de una violación de una menor, que ellos habían filmado para poder aportar una “prueba reina” irrebatible de que el autor del crimen era en efecto e incontrastablemente el autor del crimen, y de que el crimen era la violación una menor. No si el criminal ande libre por la violación que sufrió el “derecho a la privacidad”, o porque el recaudo de las pruebas fue ilegal o porque la ingenuidad de los agentes al dejarse sonsacar copia del video por los amarillistas del periodismo, afectó la imparcialidad del proceso. La tercera línea la tengo, porque una sobrina fraternal, que atendía la salud de niños y adolescentes menores infractores en un centro de reclusión me hizo relatos sobre los niños menores de 16 años, infectados por el sida, sus escapadas nocturnas y el estado deplorable en que regresaban al otro día al centro, así como los diálogos sobre su actitud ante la vida y la muerte que eran realmente espeluznantes. También en otra lista de “trances superados” no sabes el sentimiento que se tiene cuando una bella jovencita que conoces desde niña pero que has tratado muy poco, irrumpe en llanto frente a tí para decirte que me hará una confesión que nunca antes ha hecho a nadie, sobre la forma en que fue violada, (acariciada para los eufemistas), rutinariamente por su tío –persona restada por toda la familia– cuando era niña. No puedes comprender la impotencia que se siente de no poder ser útil en ese trance porque el alma de ella, más que su cuerpo, fue la ultrajada. No puedes entender la confusión que produce ese terrible honor. Hay que vivirlo en primera línea y en primera persona. Una periodista colombiana, con “los ovarios” bien puestos, escribió hace poco un libro a partir de su dolorosa experiencia infantil e invitó a otras mujeres prestantes víctimas del mismo abuso a relatarlas. El libro que no leeré porque nada me agrega a lo ya visto, se llama “La infancia Rota” y es desgarrador según la crítica. Yo no sé, como en mi infancia, sobreviví, viviendo en el filo de la navaja del riesgo: viajes de caperucito, caminos solitarios, despreocupación en cuidado, e incontables horas en la calle cada día, expuesto a la luz del sol y a los sátiros. Siento escalofrío al recordarlo. Este panorama que te describo es apenas un esbozo de un problema gigantesco y grave que dudo sea encarable con la mera contaminación visual de tener que tragarme todos los días en todas partes, la cara de un criminal al que no podré hacer ningún daño. Pero te digo que si me dan el “papayaso” de estar en el linchamiento de uno de ellos no haré nada para evitarlo y no estoy seguro si podré contener mi ira para ser un actor de lapidación. Al fin de cuentas será solo un homo sacer
Gracias, pues, por involucrarte en el tema, darme la oportunidad de extenderme en él y por haberme avisado de la existencia de ese “homo sacer” que no lo olvidaré y que lo profundizaré, gracias por el apoyo de tu entusiasmo.
Un beso
Francisco
[1]sacer -cra -crum: sagrado, consagrado a una divinidad (ius sacrum, derecho sagrado o referente al culto religioso; luces sacroe, días festivos) || santo, venerado, augusto ||dedicado a un dios || consagrado a los dioses infernales, maldito, execrable (auri sacra fames, la sed execrable del oro). Diccionario SPES. Bajo la dirección de José María Mir, C. M. F. 3ª ed. (1950)