Sobre tu inquietud de los nombres de Dios tengo estas referencias y recuerdos
YHVH, con el acento yódico en todas las letras, es como lo escribe el profeta moderno en el libro de las Claves de Enoc –tu lo tienes– y no lo escribe de ninguna otra forma: es nombre de Dios.
Otra cosa es el Verbo:
«En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. En Él estaba la vida, la vida era la luz de los hombres y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron». San Juan Evangelista
Cita que Jorge Zalamea incluye como primer párrafo en su relato del entierro del Gran Bundún Burundá. Tal vez por ser la supresión de la palabra articulada el tema central de la obra.
Pero este de los nombres no es un problema tuyo únicamente, ni es reciente. Parece que hay nueve mil millones de nombres de Dios según los lamas budistas que se ocuparon –o se ocupan– del problema a que te has enfrentado. Puedes buscar la historia en “El retorno de los brujos” Pauwels, Bergier donde hay artículo de Arthur C. Clarke (pág. 209) [que se consigue en la red] con la historia de los monjes valiéndose de la tecnología del computador para simplificar las permutaciones donde ninguna letra debe aparecer ‘mas de tres veces sucesivas’. Cuando se hayan escrito todos estos nombres, se habrá alcanzado el divino designio. La raza humana habrá cumplido la misión para la que fue creada. Cuando esté terminada la lista intervendrá Dios y todo se habrá acabado.
En un lectura sobre los Templarios, me encontré y anote en la contra solapa una anagrama con los nombres de Dios en cinco letras en el que se pueden leer en todas las formas. Horizontales, y verticales. ROTAS era el de la primera línea y SATOR por consiguiente el de la última en cuadro central; el libro no sé donde está. Pero recientemente en un programa de televisión sobre las Cruzadas lo presentaron y esto es lo que me lleva a reenviarte el correo que todavía puede interesarte.
La tabla es así:
S
A
T
O
R
A
R
E
P
O
T
E
N
E
T
O
P
E
R
A
R
O
T
A
S
Como vez se puede leer en todos los sentidos y tiene las letras del texto:
P A T E R N O S T E R que irían precedidas de la A y O entendidas como el alfa y el omega.
Sobre cuadrado mágico: Rafael De Cózar tiene un comentario muy documentado en la red sobre “Talismanes Literarios”. Que dice:
“La numerología religiosa, la cábala y la alquimia, el pensamiento hermético en suma, en esas épocas en que la cultura se estructura en un simbolismo geométrico y numerológico, tiene, como vemos, evidente influencia en la creación artística. En cualquier caso, esa interpretación no puede formularse siempre desde esta única perspectiva ni hacerla extensiva a la mayoría de las producciones. Deberá reconocerse sin embargo que el geometrismo y la numerología son elementos básicos al menos en determinados artificios literarios que, desde el periodo helenístico hasta la Edad Media y el Renacimiento especialmente, configuran un corpus de creación bastante importante. Incluso, como ha señalado, entre otros, Claude Gilbert Dubois, resulta interesante la relación existente entre las formas estróficas más comunes, y los números sobre las que éstas se basan, con los valores que las ciencias herméticas les conceden, su significación simbólica en definitiva.
La configuración formal del texto poético en razón de sus exigencias métricas permite curiosas relaciones con la geometría hermética, pero si en las artes gráficas, plásticas y escultóricas, además de la arquitectura, resultan más fácilmente admitidos todos estos valores (desde la geometría a la numerología), en el arte de la palabra es más frecuente resistirse a las mencionadas relaciones. Pero centremos la atención en un campo en el que esta vinculación resulta indiscutible.
Un ejemplo ya relativamente frecuente en algunos estudios sobre curiosidades herméticas es el conocido y aún no descifrado texto: “SATOR AREPO TENET OPERA ROTAS”, verso anacíclico perfecto, legible en ambas direcciones con idéntico resultado y al que se le atribuye un claro carácter mágico. En él vamos a centrarnos como ejemplo de poema cúbico y, a partir de lo que sobre él se ha escrito, intentaremos aportar nuevas posibilidades de interpretación (Fig. 2).
No olvidemos que estos laberintos, talismanes literarios y figuras geométricas han sido bastante más frecuentes desde los primeros siglos de nuestra era de lo que a menudo se reconoce. Uno de los más antiguos es el cuadrado central de la Iglesia de San Reparatus en Asnan (Argelia), construida en el 324 d.C. en la localidad de Castellum Tingitatium, con el cual la relación resulta indiscutible.
Esos cuadrados mágicos, conocidos en China sobre el segundo milenio antes de Cristo, como ya señalamos en nuestra referencia al grabado “Melancolía” de Durero, fueron difundidos al parecer en Europa sobre todo a partir del siglo XIV por el griego Manuel Moschopoulos y guardan una total relación con el artificio literario de los laberintos y pentacrósticos.
El laberinto de Argelia que citamos, se compone de un cuadrado cubierto de letras en el que a partir de la S central puede leerse en todas direcciones “Sancta Ecclesia”. Este cuadrado se haya inserto en el centro de cuatro laberintos cuyo trazado es idéntico, a excepción del situado en la base derecha, por lo que pensamos que debe empezarse el recorrido por él. Si partimos de la S situada en el centro del eje horizontal y vertical del cuadrado de letras, por donde se inicia la leyenda, podemos obtener cuatro cuadrados parciales separados por estos ejes. Cada uno de ellos repite la misma leyenda en diversas direcciones (Fig. 3).
Los laberintos trazados en el suelo, con frecuencia sin ningún tipo de inscripciones, aparecen en multitud de iglesias cristianas como símbolo del proceso de la vida y sus dificultades, aunque tales formas se encuentran en muy diversas culturas: el laberinto de Creta es uno de los ejemplos más conocidos.
Laberintos circulares, en espiral, cuadrados y de diferentes formas existen en mosaicos y suelos de muchos edificios de Europa desde la dominación romana.
Uno de los ejemplos españoles más citado es el de la iglesia de San Salvador de Asturias, al que en su momento nos referiremos, entre otros muchos.
En cuanto al texto que ahora nos ocupa, se trata de un cuadrado mágico de veinticinco casillas, y uno de los más difíciles ejemplos de hermetismo geométrico y numerológico. Al parecer, el primer ejemplo del famoso laberinto fue descubierto por el paleógrafo contemporáneo, Carcopino, grabado en un azulejo de Pompeya, perteneciente por tanto al primer siglo de nuestra era, aunque también parece haberse encontrado en forma circular, claramente cosmológica, y en edificios europeos de la Edad Media, como el castillo de Beauliez les Loches en Francia, e incluso en España.
Ya nos referimos antes a las inscripciones de la tumba de Nubia convertida en iglesia copta, entre las que aparece la misma fórmula “Sator Arepo Tenet Opera Rotas” en copto, además de diversos papiros y objetos que la recogen en esa lengua.
También ha sido encontrado este texto escrito en griego, además de la forma latina, la más frecuente, y que vemos en la capilla Saint Laurent de Rochemaure, grabada en un mármol, o en una casa romana de Gloucestershire, y en el altar de una iglesia cerca de Cremona, entre otros muchos lugares.
En cuanto a las interpretaciones, para algunos estudiosos, como Jean Michel Angebert, se vincula este laberinto al ritual mágico de la construcción y significa: “El obrero con su arado dirige los trabajos”. Ello explicaría, a pesar de la excesiva libertad de esa traducción, su presencia en diversos edificios europeos.
Armando A. Zárate nos señala la relación que tiene con la “visión que tuvo Ezequiel de la rueda llena de ojos que gira hacia adelante y hacia atrás (Isaías 4-21)”, así como la idea de Hocke por la que esta inscripción sería el gráfico de Dios, del infinito y la eternidad, basándose en la cruz formada por “Tenet”, eje horizontal y vertical del texto.
En un manuscrito griego de la Biblioteca Nacional de París, nº 2411, fol. 60(24) aparece este cuadrado escrito en letras griegas y con unas palabras al lado derecho del mismo que parecen corresponder a una traducción. Así:
F. Cabrol propone, a partir de esto: el sembrador está en el carro; del trabajo se ocupan las ruedas”.
Sobre AREPO se conocen en la baja latinidad palabras que podrían relacionarse con ella: “arapennis”, “arepennis”, referidas al campo, lo que podemos interpretar como labores si se tiene en cuenta que es el inverso de OPERA. También podría traducirse en relación con “Adrepo” (marchar al lado), como propone C.W. Kin, con lo que tendríamos: “El obrero (OPERA) mantiene las ruedas del carro; (yo), el sembrador, marcho junto a él”.
El preceptista Juan Caramuel, del siglo XVII, autor al que nos referiremos más extensamente, pues es el más destacado estudioso de los artificios literarios que estudiamos, incluye este cuadrado en su Metamétrica dentro de los laberintos (“Apollo quadrangularis”). La palabra “SATOR” la hace venir del hebreo y la traduce por “abscondi”. AREPO lo relaciona con la palabra hebrea que significa “medicina”. Las demás no tienen excesivo problema: TENET: sostiene, contiene, sustenta; OPERA: obra, acción, auxilio; ROTAS: orbes, cielos. La fórmula se traduce para Caramuel, según esto: “Deus Absconditus, salus (medicina) potentissima, sustinent (consaurat) auxilio (operatione) sua coelus”.
Marcos Márquez de Medina en el siglo XVIII nos ofrece también una traducción:
“Puede leerse ácia adelante, ácia abaxo, ácia atrás, y ácia arriba. Quiere decir: El Criador mantiene las obras, y el Diablo tiene, y padece los tormentos”.
El problema esencial de esta traducción se centra de nuevo en la segunda palabra del cuadrado, AREPO, como término referido al diablo, dado que no hemos logrado encontrar, en definitiva, ninguna referencia a la misma. Tampoco la palabra SATOR tiene una clara explicación como correspondiente al Creador, aunque pudiera verse como apócope de Salvator, pero las restantes palabras del cuadrado no ofrecen dificultad: TENET, OPERA, ROTAS.
Las dos primeras, en definitiva, no son sino el inverso de las dos últimas, por lo que nos extraña que en la anterior traducción se vincule SATOR con OPERA, mientras sería más lógico vincular cada palabra con su inverso, sobre todo si tenemos en cuenta los valores positivos y negativos de los números que le corresponden por el lugar que ocupan: SATOR debería ir así con ROTAS (lugares 1º y 5º, números considerados positivos), mientras AREPO iría con OPERA, relacionándose entonces el 2, símbolo numérico del diablo, con el cuatro, número que representa a la materia, a la tierra, y que es igualmente negativo.
El orden de las palabras en el cuadrado que estudiamos ya aporta alguna idea de interés. El número 1 es el símbolo de la creación y del origen del universo, al que se atribuyen los valores de dominio, potencia, originalidad y creatividad, número que representa a Dios y corresponde en este caso a SATOR. El número 2 se relaciona como ya hemos dicho con el diablo, “la bestia”, como contrapuesto al anterior. El número tres es el que representa al artista, síntesis de los anteriores, y su simbolismo geométrico corresponde con el triángulo, aparte de formar en el cuadrado la cruz. No deja de ser curioso que TENET sea la tercera palabra y única de las cinco del cuadrado que se compone de tres letras: t, e, n, repetidas las dos primeras y legible en ambas direcciones (perfectamente anacíclica), además de que compone el eje vertical y horizontal del cuadrado formando una cruz. La palabra que ocupa el cuarto lugar, OPERA, inversa de AREPO, es número también negativo en cuanto representación de la tierra en sentido cósmico (los cuatro elementos). El número 4 indica la organización racional, asociado a las realizaciones tangibles, y es el número que curiosamente regula las “obras” de edificación, por lo que la disposición de esta palabra en este lugar no podría ser más oportuna.
En cuanto al número 5, base de este cuadrado (de cinco palabras con cinco letras cada una) se considera esférico, ya que en cada multiplicación se recupera a sí mismo. Relacionado con la justicia, tiene por nombre “némesis” porque dispone las cosas celestes, y fue considerado en Egipto y Grecia amuleto poderoso. Precisamente en quinta posición, aparece en el cuadrado la palabra ROTAS, que alude también a la esfera(29).
Entre las diversas vías para la interpretación de este texto, aparte ya de la traducción más o menos válida de las palabras, situaríamos la de las posibilidades geométricas junto a las numerológicas y cabalísticas citadas al principio de este apartado. Si estudiamos las líneas del cuadrado dentro de las citadas posibilidades geométricas, nos llama la atención en principio, que la única palabra legible de derecha a izquierda y de izquierda a derecha con el mismo resultado es TENET, eje horizontal y vertical que conforma la cruz. Este símbolo representó en la antigüedad la fusión del principio masculino y femenino, generación así de vida, signo de eternidad, rápidamente asimilado por los primeros cristianos pero que tiene abundantes referencias en todas las civilizaciones conocidas(30).
Cruz griega, o "immisa"
K griega, cruz de San Andrés, o enlazada
cuadrado, símbolo del mundo y la naturaleza
Otro signo fácilmente identificable es el cuadrado, símbolo de la naturaleza, del mundo, de los cuatro elementos, por el que se representa el “Tetragrammaton” sagrado y que es aquí la base en la que se insertan las letras. Si continuamos con nuevas posibilidades geométricas y unimos las consonantes en diagonal, nos da un nuevo signo, el aspa, la X griega, que sirvió de enseña a los movimientos esotéricos cristianos (las fraternidades de Escocia), y que tiene además un claro valor alquímico. Es la llamada “Cruz de San Andrés”, cruz enlazada y cruz de los romanos (por servir a estos como señal en los límites fronterizos). Su significación se relaciona con la sabiduría infinita.
Si unimos la cruz formada por TENET con las diagonales que constituyen la cruz enlazada nos da un nuevo signo que corresponde al monograma de Cristo, símbolo de las catacumbas. Es éste también un signo iniciático muy antiguo (la X griega y la cruz), asimilado pronto por los cristianos, y que corresponde en la astrología al Sextil o 60 grados (dos veces cada treinta días), referido a la situación de los planetas para la formulación del horóscopo, entre otras significaciones. Si integramos ahora estos signos, el cuadrado y la doble cruz, completando las letras que nos quedaban por unir entre los cuatro vértices de la cruz formada por Tenet, nos da un signo con un significado muy preciso: Representa las múltiples actividades de la humanidad, los esfuerzos de ésta en la transformación de la naturaleza, con lo que la correspondencia con la función de los constructores, antes mencionada, quedaría claramente explicada.
Todo esto puede resultar gratuito de no ser relativamente frecuente la inclusión de alguno de estos signos en laberintos literarios del primer milenio de nuestra era, desde Venancio Honorio Clamenciano Fortunato hasta un importante autor del Renacimiento carolingio, Rabano Mauro (a los que más adelante estudiamos), que incluyen en diversos textos estos signos, especialmente el Crismón.
Para Pedro Guirao este cuadrado mágico esconde uno de los máximos secretos del hermetismo geométrico, clave tal vez del problema de la cuadratura del círculo.
A partir de la cruz central con las letra E N E, Guirao establece el origen de la cruz griega y un círculo como cuerpo de las nueve casillas centrales. Otro círculo englobando ya las veinticinco casillas dentro del cuadrado nos da como resultado las letras TAATTOOT, que para él implica el secreto de Hermes-Toh (el Taautos fenicio). La doble estrella de David y el círculo es lo que permite la división del cuadrado en 25 partes.
La numerología, la cábala ofrecen, por otro lado, diversas posibilidades para el estudio de este extraño texto. Tanto la “gematría” o cábala matemática, de la que depende el valor numérico de cada letra y cada palabra, como la “temura” que regula en la cábala las permutaciones posibles, o el “notaricon”, del que depende una palabra clave construída con letras de la frase que sintetiza, tienen aquí claras posibilidades de aplicación. Los valores de los números que corresponden a cada palabra sirven para explicarla, al tiempo que por una serie de procesos aritméticos es posible reducir una palabra a un número síntesis que le corresponde. Según esto se relaciona (o es permutable) con otra palabra cuyo número base coincide con la primera. También podría ocurrir que cada una de estas cinco palabras del cuadrado mágico estuviera formada por las letras iniciales o finales de una frase (sistema que regula el notaricón) lo que presenta claras correspondencias con los juegos letristas de la poesía desde la antigüedad: el acróstico es sin duda una forma de “notaricón”. Desde esta perspectiva, el cuadrado que estudiamos sería bien difícil de interpretar, como ejemplo entonces de lo que se define como “carmen quadrato o cúbico” en los tratados sobre géneros de artificio(33). En este caso cada letra sería inicial de cada palabra de un poema completo. Paschasii cita como ejemplo un cuadrado también de veinticinco letras, pero sin formar palabra:
Lo que corresponde a:
Princeps Mauriti Doctoru Maxime Tutor
Mauriti Fidei Protector Strenue Vera
Doctoru Protector Honoru Fulgide Phoebe
Maxime Strenue Fulgide Suspiciede Celebris
Tutor Vera Phoebe Celebris Relligionis.
En relación ahora con la cábala permutatoria o “Temura”, es posible vincular este cuadrado con los famosos cuadrados mágico de los planetas, presentes en los tratados de astrología, numerología y alquimia, como ya vimos en el grabado de Durero titulado “melancolía”.
Si bien no corresponde con el cuadrado del sol, en cuanto al número de casillas (al tener éste, para W. Wynn Westcott la correspondencia numérica de SATOR, TENET, ROTAS, coincide con el 666, el “Sorath”, número apocalíptico del sol en la numerología egipcia junto a los números 6, 36, 111, citando a A. Kircher. El 666 efectivamente se relaciona en el Apocalipsis (XIII, 11) con el demonio, la Bestia con siete cabezas y diez cuernos, como ya planteamos. Este número es la clave también, según Westcott, para la compresión del célebre laberinto y simboliza la sabiduría, principio o génesis. Es además la suma de los números uno a treinta y seis, número también del sol.
Otra posibilidad en el estudio de este cuadrado es la relación que guarda con el tablero de ajedrez templario, también de 25 casillas, lo que explicaría su presencia en algunos monumentos de la citada orden.
Por último, y a partir de la “gematría” o cábala matemática, José Ramírez y Barbero deduce los números 7, 5 y 6 para las tres palabras base del laberinto: SATOR, AREPO y TENET, así como 7, 8 y 9, según los valores dobles de algunas letras en las tablas numerológicas. En éstas, a cada letra corresponde un número, pero existen letras que tienen dos valores, por lo que si una de ellas se encuentra en una palabra determinada, la suma total será distinta según utilicemos uno u otro valor. Una vez realizada la suma de una palabra se reduce ésta a su número base: Si nos atenemos a uno de los valores:
SATOR
suma 340,
que reducido = 3+4+0 = 7
AREPO
suma 356,
que reducido = 3+5+6 = 14; 1+4 = 5
TENET
suma 78,
que reducido = 7+8 = 15; 1+5 = 6
Realizada la misma operación, pero con los otros valores de algunas letras, nos dan los ya citados números 7, 8 y 9. Como podemos observar, el número que se repite en ambos casos es el 7, número cabalístico por excelencia que simboliza el poder mágico, el esfuerzo dirigido hacia un fin determinado, cifra simbólica de la perfección desde la antigüedad, sólo divisible por sí misma y por la unidad en la escala decimal. Al mismo tiempo se relaciona con el caracol (cuyo movimiento se realiza a través de siete músculos que posee en su cola o suela, mediante contracción y distensión) uno de los animales esotéricos más primitivos, representante de la espiral. Esto explicaría el que este laberinto haya aparecido también en forma de espiral.
Pero si continuamos el proceso de reducción de estos números, algo normal en las operaciones cabalísticas, tendremos que el número síntesis de las tres primeras palabras es el 9 (7+5+6 = 18; 1+8 = 9) según la primera tabla y el número 6 como síntesis a partir de la segunda tabla (7+8+9 = 24; 2+4 = 6). En definitiva, el seis y el nueve son el mismo grafismo, pero invertidos, como si se enfrentaran en un espejo, lo cual sintetiza la operación con las palabras del cuadrado: OPERA y ROTAS como inversas de AREPO y SATOR. Curiosamente estas dos cifras suman 15, emblema numérico de Dios en hebreo. En esta cultura corresponden a: Teth -9- y Vau -6- que es la manera de escribir 15, en vez de SH (Sah), reservado por los cabalistas para referirse al Santo Nombre, que representa a este número 15. En cualquier caso, 6 y 9 están integrados también en el 3. Este constituyente para Ramírez Barbero el número base del laberinto, relacionado así con la letra “ghimel” y símbolo entonces de la función dinámica de la vida, pues alude a la forma (en sus tres dimensiones). Si esto fuera así, corroboraría la relación de nuestro talismán literario con el triángulo equilátero al que simbolizan las tres vocales del texto A, E, O, como el pentágono viene también justificado por las cinco consonantes que aparecen en el cuadrado: N, P, R, S, T. Un total de ocho letras para las ocho puntas o vértices que forman la estrella con los cuatro triángulos equiláteros, según la figura que ofrece Pedro Guirao.
Son varias así las perspectivas que permiten deducir la relación de este cuadrado con la creación artística, la actuación del hombre sobre la naturaleza y su esfuerzo por transformarla. Esto explicaría esa ya citada vinculación con los constructores que han defendido varios autores, el que se empleara en el ritual mágico de la fundación o que pueda ser clave nemotécnica para los Maestros constructores de la Edad Media, como pretenden algunos.”
En la película PI "El orden del caos" escrita y dirigida por Darren Aronofsky,que se está presentando con regularidad en los cine-clubes, el tema es nuevamente los nombres de Dios. Pero en este caso es uno solo y único nombre de 216 dígitos. El número lo tengo pero no te revelo para protegerte de que adquieras el poder que da su conocimiento. Pero puedes divertirte haciendo una variación sobre el tema o viendo la película; pero lleva con que anotar el Número.
En la página del The Fundamental Baptist Institue encuentras esta relación:
“1. ELOHIM. Usado 2.570 veces, habla de la fortaleza y el poder de Dios.
(Gen. 1:1; Sal. 19:1)
2. EL. Encontramos cuatro combinaciones de este nombre:
A. ELYON. Dios Altísimo. (Gen. 14:17-20; Isa. 14:13-14)
B. ROÍ. El Dios que ve. (Gen. 16:13)
C. SHADDAI. Todopoderoso, Omnipotente (usado 48 veces en el
Antiguo Testamento) (Gen. 17:1; Sal. 91:1)
D. OLAM. El Dios eterno. (Isa. 40:28)
3. ADONAI. Maestro, Señor. Dios es dueño de su creación. (Mal. 1:6)
4. JEHOVÁ. El nombre más común de todos. Aparece 6.823 veces. Significa
“El que siempre vive”, el que tiene vida en sí mismo. Es el Dios del pacto.
(Gen. 2:4) Aparecen nueve composiciones de este nombre:
A. JIREH. Jehová proveerá. (Gen. 22:13-14)
B. NISI. Jehová es mi estandarte. (Ex. 17:15)
C. SHALOM. Jehová es paz. (Jue. 6:24)
D. SABAOT. Jehová de los ejércitos. (1 Sam. 1:3; Isa. 6:1-3)
E. MACCADDESHOEM. Jehová que santifica. (Ex. 31:13)
F. ROHI (RAAH). Jehová es mi pastor. (Sal. 23:1)
G. TSIDKENU. Jehová justicia nuestra. (Jer. 23:6)
H. SAMA. Jehová allí, el Dios que está presente. (Ez. 48:35)
I. RAFE. Jehová tu sanador. (Ex. 15:26)”
Te quedo debiendo los nombres de Dios en los libros del Nuevo textamento.
En la agenda latinoamericana mundial y en otros sitios de la red hay un trabajo sin nombre del autor (pudo basarse en la lista de Alzagel) en la sección de reflexiones y documentos con el mismo título que dice:
“Los nombres de Dios
Según la teología musulmana, los nombres de Dios son 4 mil. Mil son conocidos sólo por Dios. Otros mil, por Dios y por los ángeles. Otros mil, por Dios, los ángeles y los profetas. Y los mil restantes, por Dios, los ángeles, los profetas y los fieles. De los mil últimos nombres, 300 son citados en la Torá, otros 300 en los salmos, otros 300 en los evangelios, y cien en el Corán. De estos cien, 99 son conocidos por los fieles comunes, y uno está escondido, secreto y es accesible sólo a los místicos más iluminados.
Según las enseñanzas del profeta Mahoma, “existen 99 nombres que pertenecen sólo a Dios, y aquel que los aprende, los comprende y los enumera, entra en el paraíso y alcanza la salvación eterna”. De hecho, entender “la esencia” de esos atributos es el primer paso para enriquecerse espiritualmente. He ahí por qué, en el plano estrictamente práctico, es costumbre musulmana recogerse en oración y hacer pasar entre los dedos las 99 cuentas de su rosario. De todas formas, los nombres de Dios no son Dios, sino un simple símbolo de la realidad divina, adaptada a los límites de la razón humana.
1. ALLÂH: DIOS.
2. ar-Rajmân: el Benefactor, el Misericordioso.
3. ar-Rajîm: el Compasivo.
4. al-Malik: el Rey.
5. al-Quddûs: el Santo.
6. as-Salâm: la Paz.
7. al-Mu’min: el Creyente.
8. al-Muhaimin: el Vigilante.
9. al-‘Azîz: el Poderoso, el Precioso.
10. al-Yabbâr: el Fortísimo.
11. al-Mutakabbir: el Soberbio, el Supremo.
12. al-Khâliq: el Creador.
13. al-Bâri’: el Hacedor de las cosas.
14. al-Musawwir: el Organizador, el Formador.
15. al-Ghaffâr: el Indulgente, el Perdonador por excelencia.
16. al-Qahhâr: el Dominador, el Irresistible.
17. al-Wahhâb: el Donador Perenne, el Donador Generoso.
18. al- Razzâq: el Dispensador de los bienes materiales y espirituales.
19. al-Fattâj: el Victorioso, el Juez, el Revelador.
20. al-‘Alim: el Conocedor de todo lo que es cognoscible.
21. al-Qâbid: Aquel que tiene en su puño todas las cosas.
22. al-Bâsit: el Dilatador de la vida y de los corazones de sus siervos.
23. al-Khâfid: Aquel que abaja y humilla.
24. ar-Rafî‘: Aquel que eleva en dignidad, el Elevado, el Excelso, el Sublime. En la lista de al-Gazâli se lee: ar-Râfi‘.
25. al-Mu‘izz: Aquel que da honor y fuerza.
26. al-Mudhill: Aquel que abaja y envilece.
27. as-Samî‘: el Escuchador.
28. al-Basîr: el Vidente.
29. al-Jakam: el que juzga, el Arbitro.
30. al-‘Adl: el Justo, Aquel que es la justicia suprema.
31. al-Latîf: el Benevolente, el Gracioso, el Sutil.
32. al-Khabîr: el Sagaz, el Bieninformado. Aquel que conoce los secretos más íntimos de las creaturas.
33. al-Jalîm: el Manso, lento para castigar.
34. al-‘Azîm: el Inaccesible, el Grandioso, el Magnífico.
35. al-Ghafûr: el Muy Indulgente, Aquel que perdona mucho.
36. ash-Shakûr: el Muy Reconocente, el Muy Agradecido.
37. al-‘Aliyy: el Alto, el Excelso.
38. al-Kabîr: el Grande, el Alto, el Inaccesible.
39. al-Jafîz: el Guardián Vigilante, el Custodio.
40. al-Muqît: el Alimentador, el Vigilante.
41. al-Jasîb: el Calculador, Aquel a quien se debe rendir cuenta.
42. al-Yalîl: el Majestuoso, el Digno de veneración.
43. al-Karîm: el Generoso.
44. ar-Raqîb: el Guardián Celoso, Aquel que observa y controla a todos y todo.
45. al-Muyîb: Aquel que recibe las plegarias y las escucha.
46. al-Wâsi‘: el Inmenso, Aquel que abraza todas las cosas.
47. al-Jakîm: el Sabio, el Prudente.
48. al-Wadûd: el Amabilísimo.
49. al-Mayîd: el Glorioso.
50. al-Bâ‘ith,: el Resucitador, el Revivificador, Aquel que hace revivir el día de la resurrección.
51. ash-Shahîd: el Testigo.
52. al-Jaqq: el Real, la Verdad Suprema.
53. al-Wakîl: el Gerente, el Confidente.
54. al-Qawiyy: el Fuerte.
55. al-Matîn: el Indestructible.
56. al-Waliyy: el Amigo, el Protector, el Ayudante.
57. al-Jamid: el Digno de alabanza.
58. al-Mujsî: Aquel que conoce todas las cosas enumerándolas y que tiene poder sobre ellas.
59. al-Mubdi’: el Innovador.
60. al-Mu‘îd: Aquel que hace retornar a la existencia las creaturas ya aniquiladas.
61. al-Mujiî: Aquel que hace vivir.
62. al-Mumît: Aquel que hace morir.
63. al-Jayy: el Viviente.
64. al-Qai-iûm: el Subsistente.
65. al-Wâyid: el Opulento, el Perfecto, Aquel que no le falta nada y que no tiene necesidad de nada.
66. al-Mâyid: el Noble, el Alto, al que pertenece la soberanía y el poder.
67. al-Ajad: el Uno.
68. as-Samad: el Impenetrable, el Inmutable, el Eterno.
69. al Qâdir: el Potente.
70. al-Muqtadir: el Omnipotente.
71. al-Muqaddim: Aquel que acerca a quien quiere.
72. al-Mu’akhkhir: Aquel que aleja a quien quiere.
73. al-Awwal: el Primero.
74. al-Akhîr: el Último.
75. az-Zâhir: el Manifiesto.
76. al-Bâtin: el Escondido, el Intimo, el Inmanente.
77. al-Wâlî: el Reinante.
78. al-Muta‘âlî: el Altísimo, el Exaltado en triunfo, el Trascendente.
79. al-Barr: el Benéfico, Aquel que obra la piedad en los corazones y que es fuente de beneficios.
80. at-Tawwâb: Aquel que se arrepiente, que puede retornar sobre sus juicios.
81. al-Muntaqim: Aquel que se venga.
82. al-‘Afû: el Perdón, Aquel que perdona.
83. ar-Ra’ûf: el Compasivo.
84. Mâlik al-mulk: el Rey del reino del mundo y de las creaturas.
85. Dhû al-Yalâl wa-l-ikrâm: Aquel que tiene la majestad y la generosidad.
86. al-Muqsit: el Equitativo, el Justo en el día del Juicio.
87. al-Yâmi‘: el Reunificador.
88. al-Ghaniyy: el Rico, el Independiente de todos y de todo.
89. al-Mughnî: Aquel que enriquece las creaturas y las embellece con toda clase de perfecciones.
90. al-Mâni‘: el Defensor tutelar.
91. ad-Dârr: Aquel que puede herir.
92. an-Nâfi‘: Aquel que puede ser útil.
93. an-Nûr: la Luz.
94. al-Hâdî: Aquel que guía por el recto camino.
95. al-Badî‘: el Creador-Inventor.
96. al-Bâqî: Aquel que permanece, el Eterno que dura sin fin.
97. al-Wârith: el Heredero, a quien retorna todo lo que poseen las creaturas.
98. ar-Rashîd: el Conductor, Aquel que dirige al bien, que conduce con justicia y anda por la vía del bien.
99. as-Sabûr: el Pacientísimo.
Mi aporte para hacer más espeso tu problema sería recomendarte que buscaras en los textos de Manú, las referencias al Alma universal, El Señor existente por sí mismo, El solo el espíritu que puede percibir, El Espíritu Divino, El Eterno, El Alma de todos los seres, El que nadie puede comprender, El ser supremo, El Soberano Maestro; pero tu puedes complementarlo repasando los texto que están en el abedul y te dejo ese trabajo.
Un abrazo
Francisco
P. S. Ahora estoy revisando el Avesta, de los zoroastrianos pero la traducción de los nombres me distraería de mi plan de lectura.