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El síndrome del domingo por la tarde

Tania:

Existe el síndrome del domingo por la tarde, no es cansancio sino aburrimiento de no trabajar. El hombre se condiciona a trabajar, cuando se le releva del trabajo se siente aburrido. El trabajo es la única razón de ser en la vida para muchos. Una imagen que recuerdo de mis lecturas es la de Vicktor Frankl "El hombre en busca de sentido" no te lo recomiendo, es basura. Pero tiene una escena en la que después de haber sido "liberado" del campo de concentración nazis donde estaba, al día siguiente no había guardias nazis ni nadie que los forzara a trabajar; salió con un amigo a la floresta que circundaba la prisión y vagó sin rumbo durante horas, al final del día ya en la barraca, le preguntó el compañero ¿Dime, estuviste contento hoy? Y respondió "Para serte franco no".

Pero tengo una frase para ti, no existen buenos ni malos vientos cuando no se tiene una dirección. Eso es el aburrimiento: sentir las fuerzas que chocan y te mueven y no saber si es bueno o malo para la dirección que tienes. Con tus sueños puedes materializar una dirección y los vientos tendrán sentido.

Según algunos, Saramago y Kierkergar, Dios creó al hombre porque estaba aburrido de no hacer nada, imagínate lo hostigante de la situación: ser sabio y no tener confrontación. Con el hombre y sus imperfecciones encontró una dirección a su quehacer.

Tu puedes pues, como Dios, crearte la dirección pero no en el canto, estudia entonces laringe, y descubre porqué tienes tan bonita voz. Si insistes en la alternativa de cantar, tendrás que aprender dirección coral para organizar los coros de Aipe. Pero ya en ese momento no te dejarán cantar porque todos querrán un director.

Estudiando la fisiología de la voz te permitirá cuando cantes la la, saber mejor que otros qué está pasando en ese instrumento maravilloso.

Quizás algún día Marta Senn te contrate para que la examines, hables con ella de tus sueños, te invite a una audición y se descubra que eres la prima donna.

El canto tiene un misterio para mí. Creo que se deriva de la rima del poema. O mejor del hexámetro de las pitonisas. La rima tenía el fin de servir de fundamento a la memoria, para que el mensaje no se distorsionara con palabras aproximadas. La métrica aseguraba el conteo silábico si se había introducido una palabra extraña.

Según Herodoto, los egipcios cantaban solo una canción. Solo una; debió ser muy bonita porque durante siglos no intentaron otra. La música es también una expresión de todas las culturas, el tambor para acompasar el ritmo del corazón, el gong para ahuyentar el felino en la noche, la lira resultado de las vibraciones del arco; y la voz, el instrumento supremo.

El canto se deterioró con el radiotransistor, recuerdo mi infancia recorriendo el campo en vacaciones escolares y oyendo a mi tía cantar mientras lavaba la ropa a orilla de la quebrada, hoy las campesinas llevan un transistor pegado al oído y se acabó el canto de las lavanderas en los campos.

Yo siento el aburrimiento del domingo en la tarde porque todas las emisoras transmiten fútbol, es el único día en el que puedo dormir a la luz del día. Pero hago mi rutina de trote en la mañana para lograr llegar a la "inmortalidad", así que realmente la tarde es de recuperación del esfuerzo físico. "Torridez" tiene un agravante sobre "Páramo", en los momentos de ocio, no te invita a salir a caminar, te hace esconder en la sombra, y como todos los demás están luchando contra el sopor, el exterior de los pueblos es desolado; si caminas, solo percibes la asechanza de la mirada de los otros que están resguardados de la canícula tras las celosías para saber quién sale y con quién; pero tiene una ventaja: el brillo de los colores de la naturaleza casi estalla en la cara; no existe el gris.

Arrebata tu ánimo en el próximo estío y bajo la sombra de tu sombrero de ala ancha, recorre el colorido que brinda el paisaje y aspira para tu corazón el verde y azul que se te ofrece a borbotones.

Un abrazo.

Francisco

P. S.

Te incluyo el texto de Frankl, lo encontre, y es muy similar a lo que recordaba. Quiza después te consiga el de Herodoto. De paso con todos los programas sobre Egipto que visto no he encontrado ninguna alusión al tema del historiador ni ningún dato sobre la música o el texto de la canción.

El hombre en busca de sentido, Victor E. Frankl

"...Para describir las experiencias de la liberación, que han de ser personales por fuerza, reanudaremos el hilo en aquella parte de nuestro relato que hablaba de la mañana en que, tras varios días de gran tensión, se izó la bandera blanca a la entrada del campo. Al es­tado de ansiedad interior siguió una relajación total. Pero se equivoca­ría quien pensase que nos volvimos locos de alegría. ¿Qué sucedió, en­tonces?

Con torpes pasos, los prisioneros nos arrastramos hasta las puer­tas del campo. Tímidamente miramos a nuestro derredor y nos mi­rábamos los unos a los otros interrogándonos. Seguidamente, nos aventuramos a dar unos cuantos pasos fuera del campo y esta vez na­die nos impartía órdenes a gritos, ni teníamos que apresurarnos en evi­tación de un golpe o un puntapié. ¡Oh, no! ¡Esta vez los guardias nos ofrecían cigarrillos! Al principio a duras penas podíamos reconocerlos, ya que se habían dado mucha prisa en cambiarse de ropa y vestían de civiles. Caminábamos despacio por la carretera que partía del campo. Pronto sentimos dolor en las piernas y temimos caernos, pero nos re­pusimos, queríamos ver los alrededores del campo con los ojos de los hombres libres, por vez primera. "¡Somos libres!", nos decíamos una y otra vez y aún así no podíamos creerlo. Habíamos repetido tantas veces esta palabra durante los años que soñamos con ella, que ya había perdido su significado. Su realidad no penetraba en nuestra concien­cia; no podíamos aprehender el hecho de que la libertad nos pertene­ciera.

Llegamos a los prados cubiertos de flores. Las contemplábamos y nos dábamos cuenta de que estaban allí, pero no despertaban en noso­tros ningún sentimiento. El primer destello de alegría se produjo cuando vimos un gallo con su cola de plumas multicolores. Pero no fue más que un destello: todavía no pertenecíamos a este mundo. Por la tarde y cuando otra vez nos encontramos en nuestro barra­cón, un hombre le dijo en secreto a otro: "¿Dime, estuviste hoy con­tento?"

Y el otro le contestó un tanto avergonzado, pues no sabía que los demás sentíamos de igual modo: "Para ser franco: no."

La letra de la canción venozolana cantada por la Billos sobre «el domingo al atardecer como no hay nada que hacer vamos a casa de Fernando», para que quedes con toda documentación. Ya encontré el disco, te transcribo lo esenscial:

Domingo al atardecer vamos a casa de Fernando
como no hay nada que hacer seguro nos está esperando.
Lo mismo que pienso yo una docena está pensando
como no hay nada que hacer vamos a casa de Fernando.

 

y prepare más comida que la gente está llegando.

 

El texto de Heródoto quien sí estuvo en esa época en Egipto se encuentra en el libro de Euterpe, y dice:

79. Los egipcios observan las usanzas patrias y no adquieren ninguna otra. Entre otras suyas notables, lo es el que posean una sola canción, el Lino, que también se canta en Fenicia, en Chipre y otras partes; en cada país lleva distinto nombre, pero parece ser la misma que cantan los griegos con el nombre de Lino. Y entre otras cosas que me admiran, referentes a los egipcios, es una, de dónde tomaron el nombre, pues parece que la han cantada siempre. En egipcio Lino se llama Máneros. Los egipcios me dijeron que era el hijo único del primer rey de Egipto, que murió prematuramente y fue honrado por los egipcios con tales endechas, y que ésta ha sido su primera y única canción.


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