Por el ejercicio de mi profesión desde hace más o menos tres años y medio en el sector privado. Casualmente estuve buscando información sobre el instrumento que utilizo para desarrollar mi labor y tropecé con la página de el abedul y me interesó mucho el comentario que usted hace sobre el uso del polígrafo.
Aclaro de antemano que mi intención no es de modo alguno convencerlo de lo contrario respecto a lo que usted refleja en su escrito, pero sí comentarle algunas cosas en relación con la poligrafía que pueden ser mal interpretadas y por supuesto sesgadas por lo que los medios de comunicación sostienen sobre el tema.
Usted pensará que en mi posición de poligrafista (psicofisiólogo forense) pretendo defender el ejercicio de esta disciplina por el simple hecho de ser parte de este gremio, pero créame que haré el esfuerzo por ser lo más objetivo posible con el fin de exponer sin afectos lo que quiero manifestarle.
De alguna forma entiendo su posición porque varias veces, por razones de la labor que en aquella época realizaba, fui objeto del examen con el polìgrafo y en igual cantidad de oportunidades puse en entredicho su validez y confiabilidad. Una vez conocí las técnicas y el soporte científico que sustenta el ejercicio de esta disciplina tuve suficientes argumentos para ver la prueba de una manera más objetiva. Usted y yo, creo, estaríamos de acuerdo en que no se puede juzgar algo sin antes conocerlo.
Una de las premisas básicas de la realización del examen se refiere a la no invasión de la intimidad del sujeto. Cierto es que se hizo un gran escándalo por los medios de comunicación sobre las preguntas que los señores fiscales tuvieron que responder a los poligrafistas EXTRANJEROS que estuvieron a cargo de realizar esos exámenes. Resalto la palabra anterior ya que quiero comentarle que existen, como en muchas disciplinas profesionales, escuelas que hacen algunos énfasis según sus bases epistemológicas y paradigmas, tema que no es pertinente mencionar ahora.
Con lo anterior simplemente quiero decir que la escuela a la cual pertenezco, a la cual pertenecen gran parte de los poligrafistas colombianos y latinoamericanos, nunca me enseñó a utilizar métodos de tortura o a tomarme el atrevimiento de inmiscuirme en los asuntos personales de una persona que voluntariamente se somete a un examen que, lógicamente genera además de incomidad, ansiedad y predisposición. Estas reacciones fisiológicas NORMALES, no tienen ningún tipo de incidencia durante el procedimiento, debido a que los instrumentos que utilizamos pueden calibrarse de forma tal que esas reacciones no tengan repercusión en el resultado del examen.
Está de más decir que es ilógico pensar que un examen de polígrafo por sí solo resuelva un caso o proceso de investigación o se convierta en esa herramienta que va a satisfacer esos oidos hábidos de verdad y de justicia. Usted bien claro lo dice cuando sostiene que no es considerada una prueba contundente; sin embargo esto no quiere decir que carezca de utilidad toda vez que hace parte de los recursos técnicos y científicos disponibles para ayudar a la justicia en su delicada labor de condenar al culpable y exonerar al inocente.
La comunidad de poligrafistas se reciente al ver que su ejercicio ético y profesional - hablo por aquellos quienes así actúan - se pisotea y se distorsiona cuando los medios presentan al público técnicas evidentemente inhumanas que nada tienen que ver con la metodología utilizada en un examen de polígrafo y pretenden ilustrar lo que ocurre en ese procedimiento. Estas imágenes bruscas que van en detrimento de la persona humana son asimiladas por la gente del común como la prueba de la verdad, situación que nada tiene que ver con la realidad.
Finalmente quiero decirle que las preguntas que se utilizan en un examen de polígrafo tiene cada una su intencionalidad y justificación para ser planteada durante el procedimiento. Ridiculizar el contenido o la intención de las preguntas no hace más que fortalecer la imagen errónea que se tiene del examen y opacar su utilidad. Reitero que es entendible la percepción que se tiene del polígrafo más cuando quienes manejan los medios masivos de comunicación se ensañan presentando imágenes de algo que evidentemente desconocen.
Gracias por su atención.
Cordialmente,
Edixon Rodríguez
De: Francisco
Edixon Eduardo
Muchas gracias por tomarte tiempo con estos comentarios, en realidad no estamos en desacuerdo en ningún punto.
Sobre el tema de las interaciones en los hombres y las máquinas yo estoy del lado de las máquinas, puedes comprobarlo en otra nota desafiante sobre el hombre y la máquina que está en los correos y que provocó también algunas respuestas. Lo que me parece ridículo es que altos funcionarios del estado salgan a mostrar el polígrafo como un espejo ante un país de indígenas que no saben que eso refleja una imagen, o que lo tengan para usarlo como lo hacía la bruja del cuento de Blanca de Nieves para obtener todas las respuestas. Pero además estoy en desacuerdo con el uso de los polígráfos -es decir las máquinas– para definir el destino de los hombres. Yo escuché las deplorables entrevistas que dieron algunos fiscales despedidos a los manipuladores y sexologos "periodistas" de los noticieros mantinales y sentí ganas de llorar con ellos –una ella–, porque en su voz y en sus conceptos se sentía una persona humana de gran calidad y un colombiano de orden superior que no supo pasar la prueba. Por eso pregunto con Dostoievsky ¿Quien no ha deseado la muerte de su padre? y yo creo que nadie pasa una prueba donde le pregunten si alguna vez no querido arrojarle ácido nítrico al rostro de su jefe. No creo nunca que los poligrafistas de la fiscalía así sean extranjeros hallan sido "unéticos", pero presisamente esta asepcia los haya hecho presentar informes "demasiado profesionales" de los que se valen no solo el fiscal, sino que creo conoces los oscuros pasillos del poder en las grandes burocracias y grupos humanos que fue aprovechado en contra de gente honesta y "algo torcida".
Te animo a escribir un correo mas completo sobre el tema para profundizar en la discusión, un saludo y gracias