No es cosa diferente del joropo que es la tonada-base. Podría definirse como un joropo lento, cadencioso, en que el texto o letra utiliza de preferencia temas descriptivos, amorosos, líricos. A causa de la popularización del arpa venezolana en algunas zonas del Llano colombiano (Arauca y centros con vías carreteables) ha aumentado en forma muy notoria el repertorio de los “pasajes” hasta el punto de igualar y aun sobrepasar el de los joropos clásicos. Si el joropo, al modo del torbellino andino, usa más el coplerío regional que los textos poemáticos, en el Pasaje, como en el caso del bambuco, ocurre lo contrario: que los textos preferidos son las narraciones poemáticas, con unidad en la complexión como se requiere en las canciones líricas. Esto ha motivado el fenómeno de que la calidad literaria de los textos se ha rebajado en los pasajes pues se ha echado mano de poemas mediocres o pésimos para musicalizarlos. No ocurrió eso en el bambuco pues coincidió su auge con un notable desarrollo literario en que los músicos capitalinos tenían a su disposición todo el parnaso colombiano y un amplio repertorio de poesías extranjeras que se divulgaban en diarios y revistas con gran profusión en el siglo XIX y primeras décadas del XX. Aquí volvemos a destacar la distinción que hemos establecido siempre, de que cuando menos hay dos especies distintas en cada género musical (bambucos, torbellinos, guabinas) uno estructurado con mayor o menor técnica y otro espontáneo que es el que posee características más folklóricas. De la coreografía del Pasaje nada puede decirse sino que es la misma del joropo pero realizada con la lentitud requerida.
[1]Guillermo Abadía Morales, La Música Floklórica Colombiana,Dirección de divulgación cultural, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 1973, págs. 83-84.
[2]Folklorista nacido en Bogotá en 1912. Es autor de cerca de 30 libros sobre el tema del folklor.