Google

La tercera taza

Francisco Cifuentes

Un grupo importante de parlamentarios del partido de la “U” reunidos al día siguiente de la impresionante marcha contra las Farc el 4 de febrero, aprobó involucrarse directamente en la gestión política y logística de modificar nuevamente “el articulito” que permitirá al presidente Uribe Vélez ser candidato presidencial por tercera vez y que seguramente, contando con los índices de popularidad, la amenaza de un conflicto internacional múltiple, la bonanza de la economía y el sentimiento de seguridad que es visible en los recorridos por el territorio colombiano será el candidato triunfador sobre cualquier contendor.

Los columnistas de la prensa ya han montado la contracampaña aduciendo múltiples razones, inclusive las mismas de la reelección anterior, (ni siquiera en eso se actualizan) el mundo de ellos circula entorno a las vedettes y la farándula. Otro grupo de personalidades, algunas cercanas al presidente en las campañas pasadas (Fernando Londoño, José Arango, Fabio Echeverri) también han expresado la inconveniencia de un tercer cuatrienio con Uribe Vélez como gobernante. Aunque hay voces de actores importantes de la sociedad (Julio Mario Santodomingo, Belisario Betancur) que lo han propuesto.

Los reclamos

El principal reclamo actual de los opositores se centra en que Uribe no dice explícitamente que quiere ser candidato. Es claro que no lo diga: la Constitución que juró cumplir y hacer cumplir en el acto de posesión, no contempla la reelección presidencial para un tercer período y solo cuando se apruebe la reforma podrá hacer una declaración pública, sobre un hecho legal, de si le interesa o no ser candidato por tercera vez. El segundo reclamo es la necesidad de renovación de la clase dirigente. El encarcelamiento de cerca de una cuarta parte de los parlamentarios elegidos ha aireado en sentido negativo a la clase política y demostrado que la profesión como tal, está tan contaminada que muy pocas “personalidades” de la sociedad quieren ofrecer sus “luces” a la solución de los problemas del país y menos a sufrir el detrimento de sus patrimonios que conlleva, al asumir cargos de elección popular, la renuncia a las renumeraciones del sector privado y de bloquear las posibilidades de contratar con el Estado. De modo que esta petición de renovación no se cumple por sustracción de materia. Los políticos de “cuello blanco y perfumando” tienen siempre a sus anchas el espacio del poder legislativo por los siglos de los siglos. El tercer reclamo es el desgaste a que se somete la gestión del gobierno cuando corre paralelamente un proceso de modificación de la Carta con las connotaciones de la continuidad de los programas por un lado, y el posible efecto sobre la aplicación de medidas que afecten a los futuros electores. Se paralizan las obras impopulares para no perder el “afecto electoral” de los posibles perjudicados. Este efecto es cierto, pero dado el despliegue que ha hecho el equipo de gobierno en los consejos comunitarios, yo creo, que los beneficios de las pequeñas obras que se distribuyen u ofrecen en los mismos cada semana, aplaca el malestar que producen las obras a largo plazo.

Los columnistas

La tarea de lograr un tercera reelección tiene tres frentes desfavorables cada cual más complejo y uno definitivamente asegurado (el voto popular). El primero es bloquear el efecto de los columnistas, comentaristas y cómicos que son mayoría en los medios de comunicación. Ese frente es fastidioso, por el ruido diario que hay que soportar, pero no crucial y será la plana central de los periodistas en los próximos dos años, ellos se leen a sí mismos. Ya se demostró hasta la saciedad en el proceso anterior hace cuatro años, que los responsables de los medios de comunicación bogotanos estaban de espaldas a los intereses y la intención de los ciudadanos, que las opiniones sesudas, fundamentadas, prestigiosas, razonadas resbalan a los raciocinios elementales del elector primario que vive del quehacer diario y no tiene tiempo para escuchar razonamientos complejos. Esta es la desgracia que le recriminan los aristócratas de la clase culta a la democracia, su voto vale por uno solo, por más de ellos se crean superiores al carbonero.

Los políticos

El segundo frente es el político. La reforma requiere que se tramite y apruebe en el Congreso. Cualquier camino que se escoja (Reforma constitucional o Referendo) para adelantarla obliga a comprometer a los parlamentarios en aprobar el trámite en el parlamento. En el pasado dos oscuros parlamentarios Yidis y Teodolindo fueron los puntales que lograron beneficios exorbitantes para sus regiones para lograr el salvamento de una reforma que se hundía, con un cambio del sentido del voto (Yidis tuvo el valor de votar, puso la cara y soportó las recriminaciones de los opositores, Teodolindo, se dijo, sufrió un descompensación intestinal y se ausentó al momento de la votación). Debe haberse aprendido la lección de los conteos previos y el aseguramiento de los compromisos en las comisiones políticas donde las mayorías son precarias antes de acometerse un proyecto de tal impacto político. Pero esta vez el patrocinio de la propuesta es de un partido uribista con buena representación en el parlamento, que debe tener fuerzas e influencias determinantes para que el debate se adelante ordenadamente y sin sobresaltos. El punto crítico es el manejo de los pataleos de la oposición y las maniobras de contaminar el proceso con acciones de ilegalidad que puedan truncar el proyecto de reforma de la reelección en la revisión de la Corte Constitucional. Ya me preparo para oír las extensas y agobiantes peroratas de los senadores Petro, Córdoba y Robledo.

Los magistrados

El tercer frente es el jurídico. La Corte Constitucional, desbordada en sus funciones desde hace tiempo, y no soy yo el único que lo ha notado, se ha convertido un "constituyente terciario" que deja implantadas amenazas sutiles (o posiciones jurídicas y políticas) a lo largo de sus extensas sentencias, las que luego retoma para fundamentar las sentencias posteriores, convirtiéndose así en “autoridad” de su propia autoridad; no solo es la única lectora autorizada del sentido de la Constitución, sino del sus propias sentencias. Este frente fue amargo en el trámite pasado. Los magistrados opositores que eran mayoría al comienzo del trámite de la revisión del Acto Legislativo, con el liderazgo de su presidente –“que no se arrodillaba ante nadie”– a la cabeza, fueron “deslizados”, “influidos” o “estimulados” hasta lograr una reversión del sentido de la votación, que su momento me pareció imposible de lograr. Esta sentencia dejó tesis comprometedoras y espinosas sobre las facultades del “constituyente secundario”, como eufemísticamente se llama en esas esferas al Congreso cuando actúa como órgano constituyente, que creo pueden dar pie para que la reforma no se apruebe esta vez si se intenta presentar la Reforma como un acto legislativo.

Esta es la bomba:

“El fenómeno jurídico de la sustitución de la Constitución se presenta cuando un elemento definitorio de la esencia de la Constitución de 1991, en lugar de ser modificado, es reemplazado por uno opuesto o integralmente diferente. Así, después de la sustitución  de la Carta, como es imposible reconocerla en su identidad básica,  no cabe afirmar que la Constitución reformada sigue siendo la Carta de 1991. Al Congreso de la República le está vedado sustituir la Constitución, en forma total o parcial, permanente o transitoria. Por supuesto, le está prohibido reemplazar la Constitución de 1991 por una completamente nueva y diferente. Pero tampoco puede  sustituir la Carta mediante un cambio parcial de tal magnitud que haga imposible, de manera permanente o transitoria, reconocer en la Constitución los elementos esenciales definitorios de su identidad originaria, lo cual no obsta para que el Congreso efectúe reformas importantes para adaptar la Carta a la evolución de la sociedad y responder a las expectativas de los ciudadanos”. (Sentencia C-1040-05)

Sin embargo, también la sentencia que atropelló el proyecto de Referendo “contra la corrupción y la politiquería” tiene también frases del mismo poder castrador en lo que en criterio de la Corte debe presentarse al “constituyente primario”. Las aguas han corrido y correrán en estos años sobre los magistrados de la Corte. Los promotores de las reforma deben estudiar y considerar esas sentencias antes de embarcarse ellos y con ellos a la sociedad al desgaste de una Reforma que puede abortar en la puerta del horno, si no se asegura y apuntala este frente.

La insurgencia

Hay muchas otras aristas en un proceso de reforma como este que no son cruciales pero que forman parte del complejo político y de la realidad nacional. La insurgencia, que según algunos enjundiosos analistas, está intacta militarmente y en un repliegue estratégico de sus acciones, tendrá que decidir si alarga su repliegue otros cuatro años, a seguir viviendo “al pie de los árboles”, o en demostrar su potencia y desafiar militarmente al ejército. La encrucijada es desfavorable en ambos sentidos: un recrudecimiento del terrorismo favorece al presidente Uribe Vélez, y seguir en la línea de la presencia en la selva o de vivir los países fronterizos, lo que se percibe por la población también como una demostración de que Uribe sí está reduciendo su influencia militar y política.

Los presidenciables

Los “presidenciables” que tienen aspiraciones son otro factor de perturbación, pero ponderados uno por uno se ve que ninguno tiene el “calzón” para enfrentar a Briceño, frenar a Chávez, callar a Piedad, encarcelar a los paras y antiguos aliados políticos, y mantener casada peleas con todo el traspase la línea de la dignidad presidencial.

Al final de todo si Uribe Vélez es candidato no hay con quien enfrentarlo. Los sensatos saben que ganará con amplio margen cualquier votación popular. Lo mejor es irse acomodando para los años futuros y no quedarse el los peladeros de la oposición.

Aquellos que esperaban un paso corto y rápido del vendaval para seguir delinquiendo "desde las montañas" es mejor que se preparen para tomar una tercera taza de la sopa que no les gusta. Bien vale que pongan ya a remojar el pan.


Inicio

Recursos

Sentencia C-551-03 sobre el referendo  Sitio de la Corte

Sentencia C-1040-05 sobre la reelección

La reelección presidencial 
Seccion con Documentos y comentarios de la Reforma anterior

Notas de Francisco Cifuentes en el abedul sobre la segunda reelección

La tercera oportunidad

La hecatombe



[www.eforcers.com]