Foto: Juan Felipe Barriga- Prensa de la Presidencia -
El Secretario General de la Interpol, Ronald Kenneth Noble, ha presentado el informe de esa organización confirmando la autenticidad de los archivos de los computadores de Raúl Reyes incautados por las fuerzas militares en el campamento donde fue abatido.[1] Este informe deja por fuera de la discusión al gobierno colombiano en las reclamaciones de los presidentes venezolano y ecuatoriano de que los computadores habían sido manipulados, de que los documentos eran una invención de las agencias norteamericanas, de que eran fabricados para justificar la invasión de los americanos a Venezuela. La razón de esta posición de los dos gobernantes es que algunos documentos del computador ligaban a sus gobiernos con estar participando activamente (con indicaciones precisas de tiempo, lugar y modo e identificación plena de los “operadores”) en una alianza siniestra con las Farc para derrocar al gobierno legítimo de Colombia. La reacción de los gobernantes implicados al descalificar a Interpol e insultar al director Ronald Kenneth Noble es lógica, porque ahora la disputa no es sobre la autenticidad de los documentos, sino sobre si estos dicen la verdad, o de si Raúl Reyes era un mitómano que estaba engañando a sus colegas del secretariado e inventando un mundo propio delirante producto del aislamiento en que vivía en la selva. La discusión central es esa. Los enlaces oficiales de los presidentes con las Farc, revelados en los documentos (Rodríguez Chacín, ministro venezolano, y Larrea, ministro ecuatoriano), han reconocido que sí se entrevistaron con Reyes como se dice en los documentos incautados aunque alegan un propósito distinto del aludido en ellos.
Lo que se puede deducir de la lectura de los pocos documentos hechos públicos es que ambos presidentes se encontraban en deuda con la organización subversiva por apoyos financieros en momentos críticos de sus carreras políticas: Al presidente Chávez por una donación de cien millones de pesos cuando estaba preso a raíz del fracaso del intento de golpe de estado cuando era coronel; al presidente Correa con una ayuda de cien mil dólares para financiar la segunda vuelta de la campaña presidencial que lo condujo al poder. Estas deudas fueron honradas por ambos gobernantes una vez establecidos en el gobierno y ambos fueron arrastrados a compromisos y situaciones posteriores por los dirigentes de las Farc donde se percibe a veces, en la versión de los documentos subversivos, que estos gobernantes son meras fichas de un plan continental de “izquierdización” de los gobiernos latinoamericanos que ha tenido también éxito en Bolivia, Nicaragua, Argentina y Paraguay, y fracasado, por el momento, en Colombia, Perú y México. Es un contrasentido para la Farc que sean ellas las promotoras de “liberación” de los pueblos en toda Latinoamérica, sin tener las posibilidades más remotas de llegar al poder en el país de origen y donde han librado una lucha irregular de más de cuarenta años. Es tan lejana la posibilidad de lograr convocar a la población en una votación y lograr lo que ha pasado en Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia en imponer un candidato populista con arrastre popular que la la única vía que creen posible y que alientan es la del complot de escala internacional para derrocar al gobierno colombiano ante el fracaso rotundo en los últimos cinco años de la guerra de guerrillas que desarrollaban en Colombia como opción militar, y el rechazo descomunal a las Farc de la población en el campo político. De la misma lectura se concluye que las Farc tienen diseñado un “plan estratégico” –espero que se encuentre entre los documentos y se haga público- para llegar al poder en Colombia, que están buscando trescientos cincuenta millones de dólares y tienen esperanzas de que sea el presidente Chávez quien les haga el préstamo. Hay también en los documentos plasmadas solicitudes increíbles, por lo ingenuas, de los dos gobiernos –yo espero que sean delirios de la guerrilla– para que ellas apoyen con “instructores” a las fuerzas militares de sus países en guerra irregular. Esta petición es un contrasentido, para mí, porque las Farc de lejos han tenido éxito en la guerra de guerrillas, la prueba reina es que estén residiendo en el exterior la totalidad de la dirigencia con el grueso de las tropas; sus dirigentes pueden demostrar que tienen gran capacidad para la intriga diplomática, olfato político para apoyar financieramente a candidatos peleles en procesos electorales, cinismo desbordado para negar la realidad pero son un contundente fracaso militar y político como organización.
La reacción del presidente Chávez ante el informe de Interpol y las alusiones a la guerra con Colombia, que ya están siendo una muletilla en sus discursos, deben ser ponderadas con seriedad por las fuerzas sensatas de ambos lados. La racionalidad no es un don universal; los grandes desastres políticos de la humanidad son prueba palpable de que la tolerancia e indiferencia de los inteligentes a las bravuconadas de los zafios con poder se paga con sangre.
Mi propuesta sobre los archivos
Lo sustancial del contenido de estos documentos ya se ha filtrado a la prensa y a los gobiernos extranjeros, algunos periodistas los comentan en sus notas revelándolos como primicias aunque con errores garrafales, como confundir “caucheras” con fusiles, al ministro Larrea con un político argentino, a JE con Marulanda, suponer que las Farc pueden fabricar bombas sucias de material radiactivo. Por lo mismo para acallar las voces de los suspicaces, “el gobierno ya reveló lo que le interesa que se conozca, pero esconde lo que no le conviene”, para evitar los ruegos y condicionamientos de los presidentes Chávez y Correa, de que se les eche tierra a los archivos y todo quede como si nada, para desarmar los argumentos de los internacionalistas que quieren que se entreguen a las burocracias internacionales (OEA, ONU) para que los archivos mueran silenciosamente en alguna comisión multinacional, y para frenar el tráfico, la corrupción y las falsificaciones de los que tengan acceso a las fuentes de información; yo creo el gobierno debe publicar todos los documentos en un sitio abierto en internet (www.documentosraulreyes.gov.co) donde se puedan agregar notas y complementos anónimamente sobre los personajes que aparecen en las fotografías, la depuración de los alias (Teodora, por ejemplo), la identificación de los lugares y eventos donde ocurren las filmaciones, las fechas en que ocurrieron y la traducción de la jerga fariana al cristiano. El beneficio de una colaboración de miles de personas de muchos países a pesar de los intentos que se hagan por tergiversar la información por unos pocos activistas, ayudaría y daría agilidad a las investigaciones que deban hacerse y serían una oportunidad de muchos que han sufrido el horror del terror de poder al fin reconocer e identificar a sus verdugos, sería una forma popular de verdad y reparación que tanto cacarea la oposición. Sería dotar de poder a un sector de la población que ha estado amordazada por la extorsión y la amenaza durante cuarenta y tantos años. Esta sería una respuesta soberana, abierta y contundente del gobierno a los esfuerzos soterrados y pérfidos de los subversivos, los funcionarios de gobiernos extranjeros, los académicos que posan de teóricos redentoristas cuando en su discurso encierran la apología del terror en su forma más brutal ya que ellos no los toca. Seguramente saldrán muchos “mosquitas muertas” con “caras de yo no fui”, algunos saltarán de indignación al ver sus caras y sus nombres comprometidos; pero al final, por medio de las notas podrán aclarar cuándo y cómo fueron usados o manipulados por su ingenuidad. El gobierno cubano publicó el diario de Ernesto Guevara que había incautado el ejército boliviano, y no pasó nada. Las cintas con las conversaciones del presidente norteamericano Richard Nixon se hicieron públicas a pesar de tratarse de contenidos del gobierno de la primera potencia. Con esta decisión yo creo que se hará evidente, en el contexto político, el poco espacio que tiene la ideología en una organización absorbida por el narcotráfico y reducida militarmente a utilizar el terror como su única arma.
[1]67. Sin desvelar dichos datos, INTERPOL puede declarar lo siguiente con respecto a los archivos de usuario contenidos en las ocho pruebas instrumentales de carácter informático decomisadas a las FARC:
Se encontraron 109 archivos de documentos en más de una de las pruebas instrumentales
452 hojas de cálculo
7.989 direcciones de correo electrónico
10.537 archivos multimedia (de sonido y vídeo)
22.481 páginas web
37.872 documentos escritos (de Word, PDF y formato texto)
210.888 imágenes
De los anteriores, 983 archivos estaban cifrados.
(Informe Forense de Interpol sobre los ordenadores y equipos informáticos de las Farc decomisados por Colombia, 2008, pág 28.)