Google

Los vientos de Marte se aquietan

Francisco Cifuentes

Una semana difícil vivió la diplomacia suramericana teniendo a Colombia como responsable de la violación de la soberanía del Ecuador, por una operación militar contra el grupo insurgente de las Farc, cuya guerrilla se movía con relativa libertad e impunidad en su territorio desde hacía varios años. La crisis involucró a cuatro países. La reacción del gobierno ecuatoriano era comprensible porque la acción militar en su territorio no fue consultada ni anunciada previamente. Esto llevó al rompimiento de las relaciones diplomáticas con Colombia; la del gobierno bolivariano, me pareció inexplicable y desproporcionada pues es un tercero que nunca fue afectado por la operación; aunque parece que la última llamada del insurgente muerto, gracias a la cual fue localizado era precisamente con el presidente Chávez; la reacción del gobierno bolivariano llevó a una ruptura en la práctica aunque no oficial de las relaciones diplomáticas, la expulsión del embajador, el cierre de la embajada y del flujo comercial entre los países y a la movilización de un elevado grupo de tropas hacia zona de frontera; la del gobierno nicaragüense, que me pareció oportunista por existir una reclamación ante los tribunales internaciones sobre la soberanía colombiana en las islas de San Andrés y Santa Catalina y las zonas marítimas que las rodean, decidió aprovechar la visita del presidente Correa para tenerlo como testigo de su decisión similar de ruptura diplomática por motivos diferentes. Le faltó agilidad al gobernante ecuatoriano en identificar a los guerrilleros muertos en el asalto -se dice que diez de ellos eran ciudadanos mejicanos- y hubiera hecho moñona predisponiendo al presidente mejicano contra Colombia. Los tres mandatarios llenaron de insultos al presidente Uribe Vélez que estuvo a la altura de la dignidad del cargo y que no se dejó llevar a una guerra de insultos y agravios personales contra los presidentes ofensores. El éxito de la labor diplomática del presidente Correa es innegable ya que además de las respuestas contundentes contra Colombia de los anteriores países se vislumbraba una ruptura de las relaciones con Bolivia y Cuba, además de declaraciones condenatorias e incomprensivas del gobierno argentino, chileno y brasileño. La diplomacia de las Farc tenía el papel de estrella cantante en el concierto latinoamericano y no pocos fehlas colombianos cuestionaban la bondad y utilidad de haber abatido al guerrillero a un costo tan elevado para el país. El presidente Uribe Vélez dijo que todas las pérdidas materiales eran recuperables, pero la dignidad empañada de una nación no lo era.

Para el tercer día la respuesta colombiana había complicado la situación; algunos de los archivos recuperados de los computadores incautados en el campamento del guerrillero se hicieron públicos y según su contenido se destapaba una relación más activa y estrecha de los gobiernos ecuatoriano y venezolano con el grupo insurgente. Los indicios eran sumamente comprometedores y peor, insinuaban que los gobiernos de Francia y de los Estados Unidos estaban buscando tratar directamente con la insurgencia, espaldas del gobierno colombiano, sobre la suerte y posible liberación de sus nacionales. Los presidentes Correa y Chávez fueron acusados de colaborar con grupos terroristas, reconocidos como tales por la comunidad europea y los Estados Unidos y de violar pactos y convenciones internacionales, y resoluciones de las Naciones Unidas que vedan a los gobiernos todo tipo de contacto con esos grupos. La situación iba hacia la formulación de denuncias en la Corte Penal Internacional y si bien las posibilidades de una acción eficaz de esa Corte en el corto plazo era irreal, si podía pesar en el largo plazo sobre el destino de los dirigentes que podrían afrontar juicios individuales sin consideración a su investidura presidencial.

Por fortuna se tenía programada desde mucho antes una reunión rutinaria de los presidentes del llamado Grupo de Río de Janeiro, en Santo Domingo para la misma semana e increíblemente el ambiente de confrontación entre los presidentes distanciados, fue cediendo, en ese foro  por razones inexplicables para mí, pero positivas para generar una visión más comprensiva de la responsabilidad de los gobiernos ecuatoriano y bolivariano en su conducta complaciente, sobre la presencia de los insurgentes en sus territorios. Particularmente se notó un cambio en las posiciones de las gobernantes chilena y argentina. En el mismo encuentro y en el mismo día se resolvieron todas las demandas, se presentaron todas las disculpas y se dio un acercamiento de los gobernantes distanciados que merecen el aplauso por haber triunfado la sensatez de los gobernantes que se dejaron arrastrar a un situación donde el único ganador eran las Farc y a la que no se debió llegar nunca. Pues el desgaste político de un situación de tensión militar sin resolverse, no favorece a ningún gobernante. “La espada no debe desenvainarse si no es para usarla” rezan los proverbios orientales. Yo llegué a temer la caída del presidente Chávez, que tiene una oposición popular creciente, inclusive entre sus antiguos aliados, o en una ocupación relámpago de las fuerzas americanas para capturarlo y juzgarlo sin contemplaciones, dado que el despligue del ejército para proteger los campamentos de las Farc en su territorio dejó un vacío en el entorno de la capital que hacia vulnerable el palacio de Miraflorez para la misma. He escuchado propuestas de políticos y periodistas sobre la intención de incluir a Venezuela en la lista de países terroristas o de que el gobierno americano declarare "Emergencia Nacional" por el elevado precio del petróleo, derroque al presidente Chávez y controle sus reservas petroleras. Todo me pareció descabellado, pero la imaginación siempre anda a la saga de la realidad. 

Presidencia de la República. Lugar: Santo Domingo - República Dominicana

"El Presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, saluda al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, poco antes de finalizar la XX Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río, realizada en República Dominicana. El Presidente del país anfitrión, Leonel Fernández, acompaña a sus homólogos". (Prensa de la Presidencia)

La reconciliación del presidente Álvaro Uribe con el presidente Hugo Chávez en sus relaciones personales, quienes se habían distanciado por las maniobras e incumplimientos de las Farc, es uno de los retrocesos más aparatosos para la insurgencia, pues Chávez es amigo de sus amigos, aplica la autoridad sin contemplaciones, será enérgico en establecer distancia entre su gobierno y las Farc para cumplir su palabra y compromiso ante los gobernantes latinoamericanos y ante la numerosa audiencia que lo escuchó sorprendida de su actitud pacifista.

La reconciliación de los presidentes Correa y Uribe, foto del video de la Conferencia, Palacio de Miraflorez

El Presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, saluda al Presidente de la República del Ecuador, Rafaél Correa, poco antes de finalizar la XX Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río, realizada en República Dominicana. La escena fue tan inesperada que ningún fotógrafo acató a registrar el momento, solo las cámaras de televisión lo registraron. Foto del video (Prensa del Palacio de Miraflorez)

El presidente Correa cuyo país fue el principal damnificado, no solo por el ataque militar sobre el suelo de su país sino por la calidad de los compromisos políticos que su gobierno o agentes del mismos, estaba adquiriendo con Raúl Reyes, aunque duro  y reservado en su reconciliación, se volverá seguramente contra las Farc una vez tenga un conocimiento detallado de los documentos que lo relacionan a ella, que conozca las valoraciones negativas de su gestión como gobernante por los subversivos (débil y corrupto), la utilización de la capital de su país para efectuar las maniobras mafiosas del grupo, el uso cínico de los altibajos de sus relaciones con el presidente Chávez para sacar ventaja a favor del proyecto mafioso de los insurgentes; cuando conozca el chantaje y la exigencia de tratamiento de "potencia a potencia" que pedían se les diera, e incluso el copamiento territorial del norte del país por medio del control político a los mandos militares y de policía ecuatorianos exigidos por las Farc en la zona fronteriza.

En buen momento ocurrió esta incursión y el desmantelamiento de este santuario. Un año más y lo que decía el ministro como propaganda para la prensa de que “Ecuador limitaba por el norte con las Farc”, hubiera sido una realidad para que el gobierno ecuatoriano encontrase un grupo armado con posicionamiento político, una estructura militar autónoma, compuesta por mercenarios internaciolistas (mejicanos, españoles, chilenos, según las fotografías), una potencia económica sostenida con el producto del tráfico de la droga y una población sometida por el terror en lo cual la insurgencia tiene cuarenta años de experiencia. Si el presidente Correa lee cuidadosa e inteligentemente los documentos incautados, su gratitud con el gobierno colombiano y su desprecio contra el secretariado de las Farc, o le queda de él, cerrarán drásticamente en una noche, un camino que las Farc habían construido pacientemente durante veinte años de zalamería y engaño.  

Santo Domingo - República Dominicana  

"El Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, le da la mano a su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega, durante la XX Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río, que se llevó a cabo este viernes 7 de marzo en Santo Domingo, República Dominicana". (Prensa de la Presidencia)

La distensión de las relaciones con Nicaragua, cierra otro posible camino de refugio a los mandos insurgentes. El presidente Ortega sabe que el compromiso se hizo ante veintiun gobernantes latinoamericanos y hará lo posible para mantener a distancia sus tratos con el grupo mafioso y terrorista.

La declaración del Grupo de Río, deja mal parada a la insurgencia, que antes de la reunión era la única ganadora. El gobierno colombiano se comprometió a nunca más hacer este tipo de operaciones militares; por su parte los gobiernos ecuatoriano y bolivariano se comprometieron a no permitir el asentamiento y circulación de los insurgentes en su territorio y a no prestar ningún tipo de ayuda militar o económica. A pesar de la reticencia que pueda darse en cumplir este último compromiso por la supuesta afinidad ideológica, las Farc verán limitadas sus operaciones y tendrán que desarmar, desuniformar y desactivar sus tropas en esos territorio, silenciar a sus voceros que daban por sentado estar ocupando un territorio inviolable donde posaban como vedettes para los medios de comunicación extranjeros, inclusive para revistas ligeras de farándula. Ahora son vulnerables, muy vulnerables, pero además son rechazadas abiertamente por los nacionales ecuatorianos y venezolanos que temieron ver a las tropas de sus países comprometidas en una guerra que no tenía otra finalidad de pretender entronizarlos como gobernantes de un país ajeno y desestabilizar y derrocar un gobierno legítimo. La victoria que les queda en los textos del comunicado, (solo Colombia los cataloga como grupo terrorista) y los demás gobernantes miran para otro lado, es pírrica. No es cuestión de semántica sino de hechos incontrovertibles. Los vientos de Marte se aplacaron para el ejército colombiano, los de la Parca se intensificaron para las Farc, el olor de la putrefacción interna es innegable. Los tiempos del Caguán y el despliegue de fuerzas irregulares multitudinarias armadas y uniformadas están idos –solo son material de archivo para los embaucadores noticieros de televisión–, los espacios de Florida y Pradera cerrados.

Toda crisis debe verse como una oportunidad que hay que aprovechar. El retroceso no fue para institucionalidad de los gobiernos, sino para el campo de acción de los movimientos irregulares. Este fue el resultado y valió vivir lo que se dio.


Inicio

Recursos

Francisco Cifuentes

La hectombe

La hecatombe es real

Documentos

Documentos del Computador de Raúl Reyes

Declaración de los países de Río

Discursos

Discurso del presidente Alvaro Uribe Vélez al día siguiente del atentado terrorista en la Universidad Militar
Octubre 20 de 2006



[www.eforcers.com]