Google

Esperando las canoas por el río Atrato

Las horas del ayer se fueron y las de este día ya se han tomado la segunda jornada de votación, la que renovará gobernadores, alcaldes, concejales y miembros de juntas locales, y, a pesar de ello, todavía ningún punto del referendo ha pasado.

Hoy la lejana provincia, aquella que se sumerge en lo perdido del sin-Estado, entre las fronteras de los ríos o entre caminos polvorientos que semejan el estancamiento del tiempo, es la protagonista para salvar algo de lo sometido a votación en este contrahecho referendo.

Hoy, terrible sin sentido, estamos en vilo esperando la participación de quienes han soportado directamente la violencia armada y el total abandono del Estado para saber qué alcanza a salvarse de la propuesta para reformar la constitución nacional.

En Palacio, el gobierno espera la voz de los negros, de esos que hacen parte del otro mundo, sumergidos en el más allá de la incomunicación de la selva chocoana, o de los colonos blancos en los límites de lo sólo trasegable por los Willis (mulas mecánicas del tiempo y espacio nuestro de la máquina).

Por el río Atrato vienen bajando unos votos que en Palacio esperan.

Entre el polvo de las fronteras del otro mundo viene el Sí (o el no) para la muerte política de corruptos, para la validación del voto preferente, para la congelación de salarios y pensiones, para la liquidación de las contralorías departamentales y municipales... puntos, en fin, que no tocan, ni significan, nada a su mundo.

Camilo


La canoa más lenta del mundo

A veces es bueno sumergirse en la contemplación del paisaje y perder la noción de toda urgencia y todo dolor. Eso parece ser, fue lo que ocurrió con el canoero de los votos faltantes de Referendo que debió encontrar un remanso en medio del caudaloso río Atrato y se olvidó de nosotros, que a su vez nos hemos olvidado del Referendo.

Mi mente quiere penetrar en la de este parsimonioso mensajero y contemplar con él la selva silenciosa y el paisaje apacible, sentir con él la lluvia, y oír con él la ruidosa disputa de los animales por sus hembras.

Entonces si ese fue el final de tanto esfuerzo y tanto gasto, –el que un hombre solitario y marginal encontrara el paisaje nos mandara al diablo en un proyecto como este– todo lo que se hizo valió pena.

Francisco


Inicio

Recursos

[www.eforcers.com]