El domingo de Ramos pasado se cumplió la segunda versión de la Carrera extrema de la ciudad de Neiva organizada por el Club de alpinismo Tierra Viva. Se cruza en mi destino este evento deportivo por los vínculos de amistad y lealtad que tengo con la familia Insuasty que reside allá. Fui invitado en sitial especial a ser animador activo de un equipo de veteranos, comandado por Norberto pero preferí el cargo de auxiliador, pues el sufrimiento en vida lo he estado alejando de mis músculos tanto como me sea posible. A la única tortura física a la que me someto anualmente es a la media maratón de Bogotá, que corro-camino más por razones de sicología social –ser parte de una masa y sentirme arropado por el colectivo– que deportivas.
De todas formas el grupo de atletas relacionados a los Insuasty fue tan numeroso que se integraron dos equipos el “Sigma” y “Omega”, por momentos se estuvo considerando la conformación de un tercer cuadro de no haber mediado la virosis que aquejó al gran Tico, pues la limitante principal en esta prueba colectiva es el componente femenino, ya que los equipos por reglamento deben ser mixtos y teníamos a mano tres chicas, cada cual mas bella y cada cual con más estamina para desafiar la fatiga.
Los equipos
El equipo Sigma estuvo conformado por Ángela (18), Camilo (36), Andrés (32), y Cesar (32). La primera, canotista de talla nacional y campeona por el Huila, era la garantía de que se contaba con un boga experto en el tramo de balsa de la prueba que comprendía unos 30 kilómetros de navegación por el río Grande de la Magdalena, el segundo, es un atleta consumado que entrena día tras día con la misma seriedad de un monje que acomete el rezo de sus mantras, el tercero y el cuarto son profesionales serios en sus disciplinas y “jóvenes viejos” que luchan contra la decadencia del paso del dios Cronos y confían en la fuerza de sus músculos.
El equipo Omega estuvo conformado por Nataly (19), Norberto (62), Jorge Aroldo (40), y David (33). Nuevamente, la primera era la estrella, campeona y gloria del Huila en canotaje, era la garantía del trecho de río, el segundo aun con su edad, es un atleta competitivo que sueña con tener la visa americana para poder correr la maratón de Nueva York, los últimos fueron medio paracaidistas de última semana cuando se conformaron los equipos.
El equipo de “los frustrados” dejó al margen de la prueba a Tania (32) –veterana de la primera carrera–, y a Juan Pablo (32) –había corrido 17 kilómetros el jueves como entrenamiento final– que de no haberse presentado los achaques del gran Tico, estaban listos para someterse al sufrimiento y era fácil con los contactos locales conseguir el cuarto miembro del equipo.
Los preparativos
La mayor excitación y el climax se consiguen en el momento del congresillo técnico que se celebra el día anterior, cuando se firman las planillas, pues esto ha implicado que el desplazamiento desde las paramosas tierras bogotanas, el trasporte de bicicletas y alijos, y los rigores de una preparación física se materializan en este punto de no retorno.
La noche se consume revisando las instrucciones, los croquis, los equipos, organizando la logística de hidratación y alimentación, y por lo temprano de la salida 3 a.m. se duerme mal. ¿Qué tal que el despertador no funcione esta única vez que lo necesito realmente en mi vida? ¿Qué tal que no me despierte y un mago nos encante a todos? Mejor me quedo en vela para alejar a los encantadores y para que Morfeo no se burlará de todos a la salida de la Aurora.
A la una de la mañana todos reverberan con sus trastos, y me quedo solo esperando las noticias de la salida.
La prueba
Arrancó puntualmente, eran ocho equipos que iniciaron un recorrido de carrera pedestre de 19 kilómetros buscando río arriba el puerto con las balsas. Yo salgo a las ocho a recibirlos, cámara en mano, reviso los lugares ideales para las tomas y tengo mi cuota de dolor con la picadura de los mosquitos que no han desayunado y me sorprenden bajo los puentes donde yo esperaba tomar las fotografías, ellos esperaban cualquier animal de sangre caliente; las piernas me arden. Los equipos deben llevar un celular por reglamento y las noticias llegan a la base. El primer equipo lleva 15 minutos de ventaja, el segundo perdió uno de los dos remos, el tercero viene a media hora. Intuyo que no son de los nuestros.
El primer contacto visual con los atletas que vienen cantando, lo tengo bajo el puente donde se aprecia la inmensidad del río y la pequeñez del hombre en el paisaje, sus cantos y la escena me alegran el corazón; llevan cinco horas de fatiga y tienen energía, vienen enteros. Los nuestros por fin aparecen entre los coleros. Quizás pierden una hora pero están bien, tienen la moral en alto. Sigue el "agite" de las bicicletas, la admiración mía por los alimentadores dedicados a sus héroes y se inicia el tramo de ciclismo que son 100 kilómetros por carreteras secundarias destapadas y con pendientes que invitan al más valiente al abandono. ¡Arriba muchachos! Tengo que despojarme de mis tenis porque David, no tenía los suyos de repuesto, lo madreo por su imprevisión, pero que sea una cuota para la causa, pasaré a pié limpio las próximas tres o cuatro horas.
A las tres de la tarde llegan de nuevo a la base los campeones, hay sanciones, protestas y retiros por problemas de salud, –una deserción elimina un equipo, es reglamento–, sigue la prueba, cruzar unos lazos para asegurarse de que quedan fuerzas en los brazos para soportar el propio peso, es la cuarta y dos cortas rondas de atletismo y de bicicleta. Es emocionante verlos partir en grupo, con disciplina, con decisión. Los nuestros no dan señales vida, los celulares no responden, al final casi dos horas después aparece Norberto en solitario. Sorpresa y pánico. ¿Qué pasó con el equipo “Sigma” se lo tragó la tierra, ¿Fueron víctimas de una abducción masiva por un ovni?
Ya oscurece, llegan los demás integrantes del equipo B, a las 5:30 catorce horas después de la partida y una eternidad de la llegada de Norberto aparecen todo el equipo A. Ya es muy tarde para continuar y la organización cierra la prueba por la seguridad de los atletas. Terminan la rutina de las sogas y nos retiramos todos contentos a compartir las vivencias.
El recorrido
La nota periodística
La nota de la La Nación, el periódico local, fue monopolio gráfico del equipo B, David, Nataly y Norberto, Jorge Aroldo está al fondo, tuvieron tiempo para posar ante el fotografo, los demás equipos llevaban prisa. En el campamento se encuentran Gloria sentada y Stella de pie, ambas con la cuota de sus Odiseos como participantes en la gesta deportiva.
"La Nación" Titular :Aventureros, al extremo
« Hombres y mujeres extremistas desafiaron los límites de la naturaleza y el domingo a partir de las tres de la madrugada comenzaron una expedición que concluyó al medio día en el club de Tiro Caza y Pesca, escenario hasta donde debían llegar cada uno de los expedicionarios.
« La Cruz Roja, el Sistema Inrai, el club Tierra Viva y distintas personas enamoradas del "Deporte Extremo" se le midieron a montar un 'Non Stop', que en castellano significa arriesgarse a desafiar las mismas capacidades físicas, aunque para ello por supuesto los organizadores dispusieron de un equipo médico y un experto grupo de socorristas, que aportaron su experiencia, para que la Carrera Extrema resultara exitosa como se tenía planeada. Los recorridos a pie, en bicicleta, mediante el remo y apoyados en cuerdas exigió al máximo a los aproximadamente 28 deportistas-aventureros que dijeron "sí" a esta idea loca. liderada por Carlos Rodríguez, uno de los pocos jóvenes huilenses que se la ha medido a ascender a las montañas más elevadas del país y que aporta su conocimiento para hacer que muchos otros jóvenes y adultos se enamoren de la naturaleza.
« Un parte de satisfacción dieron los participantes al término de la competencia. "Ha sido la única jornada de aventura en donde se combinó el campo traviesa a pie, en remo, en balsas, subiendo y bajando por cuerdas, y en bicicletas por montañas escarpadas, donde se puso a prueba la estrategia, el trabajo en equipo y la resistencia física" dijo Carlos Rodríguez, socorrista de la Cruz Roja y quien actualmente tiene consolidado el club de montañismo 'Tierra Viva'» .