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La segunda carrera extrema non stop 2005 

Los incidentes según Francisco

Un carrera tan compleja no estaba exenta de incidentes, el primero fue obviamente la de confrontar al atleta a la visión nocturna, Norberto por ejemplo, no buscó como ha debido hacerlo un “maestro” de los muchos sabios indígenas coyaimas que tienen esta capacidad, como si lo hizo Carlos Castañeda que recibió las enseñanzas de Don Juan para recuperar este sentido atrofiado en el hombre de ciudad para lo cual tardó varios años; por esto Norberto recibió el castigo de la omisión al besar la tierra (a Gea) por primera vez a 60 metros de la salida. El equipo Sigma aceptó a ruego de los auxiliares, a último momento, la linterna que le ayudaría a correr en las tinieblas. Otro imprevisto ocurrió con la programación de la competencia en la prueba de pista contra la corriente en un canal de 500 metros, que debió suspenderse por la presencia de una reja que no fue abierta oportunamente porque el vigilante estaba dormido quién sabe dónde a esas horas.

Luego vinieron los naufragios que no estaban contemplados enteramente en las apacibles aguas del río Grande y solo gracias al entrenamiento de Ángela cuyo instructor Tico, le ha dicho que un canotista muerto sin su remo es un atleta que no subirá al cielo: “Primero el remo, segundo el bote y tercero la vida” es el mantra que debe rezar todo remador. Ella lo hizo así y gracias su felina reacción, el equipo pudo continuar en carrera porque en el primer naufragio rescató el remo por su instinto y entrenamiento, los “turistas” de su equipo dejaron perder el segundo remo y quedaron obviamente en desventaja. La misma suerte corrió el equipo Omega, Jorge Aroldo perdió sus costosas gafas ya que no tuvo la previsión de amarrarlas a la cabeza, por suerte los gafufos Norberto y David no perdieron las suyas que también estaban en el aire, hubiera sido un equipo de cegatones luchando contra la adversidad del mundo. Jorge perdió también su costoso celular y Andrés, veterano de la primera competencia dejó mojar el suyo, que quedó inservible hasta nuestros días. Se perdió pues la comunicación con la base y ahora se sabe la razón de no tener respuesta a las llamadas. En el agua también el equipo Sigma sufrió el desbaratamiento de la balsa, que es un conjunto de cuatro neumáticos con un marco de cuatro tablas, por fortuna pudieron repararla con el costoso lazo de Jorge que llevaban para la frustrada prueba contra la corriente.

El incidente de David sin los tenis de repuesto para el tramo de ciclismo ya referido en correo anterior, se suma a esta larga lista.

La rebelión

El equipo Omega tuvo un incidente que merece entrada aparte. Habiendo salido de últimos con casi una hora de retraso sobre los punteros para el recorrido en bicicleta, sintieron el peso de Efebo en sus cabezas, y como consecuencia, su capacidad de razonar se vio disminuida; se presentó una duda en cierta parte del camino y previa consulta con la dirección de la carrera que los autorizó, echaron por un atajo no previsto en el mapa, que los llevó a terrenos desconocidos. Norberto, el capitán, concluyó que “todos los caminos llevan a Neiva” pero el resto del equipo no estuvo de acuerdo, los tres restantes propusieron una salida alterna que implicaba desandar unos quince minutos de carretera y dejaron a Norberto a su suerte. Largas deliberaciones hicieron los sublevados bajo la sombra de un árbol mientras Norberto a quinientos metros esperaba que cedieran y se plegaran a su plan. Al final rompiendo la norma número uno de la competencia –mantenerse unidos–, el equipo tomó caminos separados. Eso explica la llegada de Norberto en solitario con una ventaja de quince minutos sobre sus compañeros y que ellos hubieran superado al equipo Sigma por casi por media hora.

El equipo Sigma

¿Pero qué pasó con el equipo Sigma? Al principio especulamos en la base que Camilo había tomado la ruta del año anterior, que se había ido hasta Yaguará; graves e injustos reproches se hicieron contra este capitán. La incomunicación total nos hacía impotentes para averiguar sobre su suerte, los rumores eran que los habían visto a los ocho juntos, que venían a dos horas, que los vieron sentados en alguna tienda del pueblo, desinteresados totalmente de la competencia tomando cerveza, etc. Pero la realidad fue que siguieron el reglamento, nunca desfallecieron y salvo problemas de hidratación y caídas completaron el tramo. Solo una novedad adicional tuvo este colectivo cuando Juan Pablo que había traído su bici desde Bogotá, a instancias mías decidió hacer el mismo recorrido, pero con total imprevisión; solo aportó su enorme entusiasmo. No llevó casco, no se echó bloqueador, no llevó agua ni comida. Las quemaduras en las piernas son el castigo merecido que recibió, pero el recuperarse de la fatiga del recorrido y el recuerdo de los paisajes y parajes recorridos valieron el sufrimiento.

La entrevista

Francisco se mezcló con los profesionales de los medios que cubrían el evento, de improviso fue abordado –a falta de material dinámico– para una entrevista por dos de ellos, cámara y micrófono en mano. Qué dije?

El encanto y la superioridad de esta prueba sobre la del Iron Man de Hawai, está en el río que tiene Neiva, en nada se parecen las balsas primitivas de esta competencia a las de alta tecnología que corren en los raudales de Colorado, en nada se parecen los problemas de la pérdida de un remo, la pinchadura de un neumático, el desbarajuste del marco de tablas, porque son problemas que se tienen que resolver en el agua. El Estado ausente en el respaldo a la juventud, desconoce los costos de la preparación de estos atletas, unos tenis, una llanta de bicicleta son elementos costosos que se consumen en el entrenamiento a un ritmo que no soporta ningún bolsillo, y menos el de estos jóvenes aficionados. Pero además, no le importa la difusión de este tipo de eventos, a pesar de la calidad civil de cada uno de los participantes. “Detrás de cada uno de estos muchachos hay un ser maravilloso” dije. Y es así, solo admiración siento por ellos, por sus auxiliares y por los organizadores. Esa es la Colombia admirable que forman los luchadores solitarios, ajenos ruido de la prensa. Para mi sorpresa el diario “La Nación” incluyó una nota, donde nada dice de los atletas, y tengo noticias de que el canal local de televisión publicó una nota sobre la carrera extrema.

Vendrán mejores vientos para la tercera versión.


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