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La carrera extrema

Desde la optica de Nataly Suárez (la reina del equipo Omega)

El despertar

Marzo 21, 2005, 1:30 A.M. Una noche larga y con una madrugada que prometía una gran aventura y después de tener casi todo listo, nos acompaña a mi querida amiga Ángela y mí una calientita aguapanela que sería nuestro aliento para esta gran aventura que yo llamaría personalmente como una "locura", para mi realmente, porque yo que no había entrenado lo suficiente, ni siquiera lo mínimo para aguantar; pero como me gustan las cosas difíciles, así pues que "Ya estaba justo con mi gran amigo "Dios" y mi super equipo y con nuestro lema "ya somos unos ganadores, así que tan solo nos queda comenzar y terminar". Pero claro no fue tan fácil; así comienza esta historia. Ya juntos todos listos para la partida en la meta de salida.

La salida

Son las 3:53 A. M., increíble, no sabía como iba a ser mi desempeño en el trecho de a pie sin embargo comencé enérgica y también muy a la expectativa de saber hasta donde iba a ser capaz de aguantar pues, la verdad, yo solo esperaba mi encuentro con el agua donde me creo fuerte e iniciar bien junto con los tres caballeros que me escoltaban. Yo creo esa fue mi gran fortaleza en el trecho de a pié y, como olvidar tan solo con una cómplice desde el cielo, claro ella –la luna–, estaba algo alejada, diría yo, porque no nos permitió apreciarla bien y mucho menos nos dejó ver su resplandor en este bello y algo oscuro amanecer, que también por algunos acontecimientos inesperados que bien temprano se presentaron, pues unos de mis caballeros el mas sabio y querido de  que los conformaban este equipo se tropezó y cayó cuatro veces. Para mí, fue un gran susto pues dentro de lo esperado que habíamos hablado de que ojalá no sufriéramos ningún accidente o lesión, gracias a Dios no fue tan grave, y continuamos este largo camino destapado, oscuro y comprometedor que cada vez se hacía mas extenso e interminable pero bien estábamos ahí y en "pie de lucha". Ya casi alcanzábamos a dos integrantes rezagados de otro equipo, eso era muy alentador y significaba que nos teníamos que esforzar un poquito para alcanzarlos e ir venciendo los obstáculos; la verdad, yo iba super satisfecha por que todos estábamos muy bien hasta que sentí una molestia en la rodilla izquierda, comenzó el dolor pero íbamos ahí. Lo menciono porque casi todos teníamos ese mismo dolorcito, bueno ya nos faltaba poco para llegar a las balsas y en este pequeño trayecto nos encontramos con nuestros paisanos del equipo Sigma que, yo creo, nos esperaban con ansias. Presiento que todos queríamos llegar como una gran familia, o algo así, percibí. A pesar de que nos habíamos extraviado de camino, llegamos por fin al canal donde nos esperaban las balsas para tomar el Río grande de la Magdalena.

El río

¡Qué emoción tan grande! ¡por fin! estábamos listos para que nos dieran la partida de este segundo tramo de la carrera, pero claro, vale la pena hacer notar que nos corrieron la partida porque la reja del canal estaba cerrada, eso implicó que teníamos que pasar por encima de una cerca y para poder cruzar dicha cerca, primero había que cruzar el canal, así pues que primero pasé yo y luego betico, para que Jorge Aroldo y David nos fueran alcanzando la balsa y así ganar tiempo y que las cosas se nos facilitaran. Pasamos la cerca y listo, misión cumplida. Logramos superar este pequeño obstáculo en el que por poco se nos pincha un neumático de la balsa. Arrancamos la prueba en la balsa y con los remos al hombro por un camino destapado, luego tendríamos que descender una pequeña pendiente para poder llegar a la rivera del río. Perfecto todo marchaba muy bien, así pues que nos embarcamos los cuatro: betico, David, Jorge Aroldo y yo –nata–.

Yo tomé la decisión de remar con David porque supuestamente él era más fuerte que los otros, pero creo que a los tres les faltaba, como dicen por aquí cañanga, pero bueno tampoco lo hacían tan mal; por lo menos David. Arrancamos "súper", tanto fue así, que logramos alcanzar a nuestros paisanos del Sigma, Ángela, Camilo, Cesar y Andrés, hasta ahí íbamos súper, cuando yo les dije a mis queridos compañeros con una sonrisa en mi hermosa carita de que nos iba a asechar un pequeño remolino y justo cuando terminé de decirlo, la balsa viró, pero ellos creyeron que esa pequeña corriente no nos haría nada, pero bueno, tuvimos nuestra primera caída –naufragio–, la verdad, yo lo disfrute tanto y me reí a carcajadas, pero en cambio los caballeros, creo, que no les gusto mucho pero bueno, como estábamos "en pie de lucha", nos subimos de nuevo a la balsa y todavía no nos alcanzaban los dos equipos que venían atrás de nosotros; luego, mi querido betico me dice, “nata cuidado con esa piedra”; yo traté de girar pero cuando el volvió y repitió ¡cuidado!, ya nos habíamos chocado contra ella y lógicamente tuvimos nuestra segunda caída al agua, ¡qué embarrada! pero bueno, nos volvimos a subir, cuando ¡ha sorpresa! la de todos, resulta que se le perdieron los anteojos a Jorge Aroldo, que tristeza sentimos, porque esos anteojos le costaron mucho dinero, pero eso no fue todo: resulta que de Jorge Aroldo, David y don Norberto llevaban gafas y para sorpresa mía resulta que ninguno las había asegurado. Gracias a Dios no se perdieron las tres porque ahí sí que era verdad como dicen por ahí “pa’que afine y coja color” y la verdad, yo me reía internamente pero no aguanté y me reí abiertamente, pero no lo hacia de odiosa sino porque me pareció super chistoso, pero creo que Aroldo se molestó un poco, pero yo no pude evitar sacar a flor mi sentimientos, y mis alegrías.

Continuamos con nuestro descenso por el río y de nuevo nos encontramos en otra corriente super fuerte, logramos pasarla afortunadamente pero… no podían faltar sorpresa; resulta que los neumáticos se salieron del marco de las tablas que los sostenían porque las piolas que los unían se habían zafado en los sacudones de los naufragios y si continuábamos subidos en la balsa, tal vez no hubiéramos alcanzado a completar el recorrido; aparte llegamos al tramo donde el río se divide en dos brazos y pues, yo ya había tenido la oportunidad de participar en la primera carrera extrema y como ya había pasado por ese mismo lugar el año anterior, propuse que tomáramos por el brazo derecho y mis compañeros aceptaron, pero –vaya error–, resulta que en ese momento íbamos por un rápido y la balsa estaba cogiendo el rumbo hacia el lado izquierdo lo que implicaba que teníamos que remar más fuerte si queríamos seguir navegando por el lado derecho. ... luego decidimos hacer un pequeño cambio con David y Jorge Aroldo pero no contamos con mucha suerte porque mientras nos cambiábamos de lugar en la balsa, tuvimos nuestra última caída y esta si fue de verdad fue super fuerte porqué la corriente siempre nos alcanzó a arrastrar como unos metros, así pues que tuvimos que nadar hasta la orilla del río pues con la balsa casi que desarmada decidimos acomodar los neumáticos, y aprovechar para cambiar de rumbo por el río, gracias a Dios cargábamos una piola, y pudimos atar la balsa de nuevo y nos embarcamos por el brazo derecho y comenzamos de nuevo nuestro viaje

Yo estaba super contenta y, la verdad, lo disfrutaba al máximo. Pasados, unos cinco minutos de trayecto pues nos dimos cuenta de que el río estaba muy pandito y que la corriente no era la mejor, así que nos estábamos desmotivando un poco porque llevábamos como diez minutos sin avanzar, y se tornaba algo tedioso el tener que remar en esas aguas tan calmadas, mis queridos caballeros estaban muy ansiosos de llegar por lo menos a la estatua de la Gaitana y, la verdad es que creo que me equivoqué de dirección pues yo tomé la de coger esa ruta y ellos me apoyaron; así que el que quisiera bajarse le quedaba en una de dos: o irse nadando, o quedarse en el medio de la nada. Y así se los dije y soltaron una carcajada que creo era queriendo decir que no, que todos llegaríamos juntos ....bueno a cada rato nos tropezamos con algunos pescadores, con la gente que pesca con anzuelo y en fin hasta que os encontramos con una corriente que nos ayudaría en el trayecto para llegar hasta el lugar donde desembarcaríamos; pasamos por la Gaitana y cogimos la última corriente fuerte para acercarnos a la llegada y luego de remar tan fuerte vimos en el puente colgante al equipo de apoyo de nuestro equipo a las super mujeres gritando a todo pulmón que le diéramos, que fuerza, que ánimo; la verdad, fue muy alentador que nos esperaran con tanta alegría, eso renueva nuestra fortaleza y bien, ahí íbamos, cuando nos acercábamos al puente Cusinde, pero nosotros no entramos, por el pequeño brazo que nos dejaría debajo del Mismcusi que nos pareció más certero bajarnos en un pequeño muelle que pertenece al Club de caza tiro y pesca, donde llegó la competencia el año anterior, nos bajamos ahí, subimos la balsa al hombro cuando nos acerca una de las jueces y nos dice que tenemos, que regresar al río y desembarcar en debajo de puente porque de lo contrario nos descalificarían, la verdad, betico nos alcanzó a avisar de que si no tomábamos ese tramo era posible que nos descalificaran, pero nosotros no creímos que la organización de la carrera nos hiciera meter por allí pues este pequeño tramo se veía super sucio y era muy desagradable. Pero bueno, no tomamos muy en cuenta esta observación y decidimos subir así y, como ya lo dije anteriormente, entramos por el Club de caza tiro y pesca y de pronto vimos a una de las "chicas" del grupo de apoyo, específicamente Amparito gritándonos que nos devolviéramos y retomamos la ruta señalada y entramos por ese desagradable lugar por que si no nos descalificarían .... betico decía, “si ven que yo les dije”, yo, la verdad, ya estaba cansadísima, tenía las manos ampolladas y no quería remar más, Aroldo estaba, yo creo, decidido a no continuar más y David se veía también agotado, pero betico nos dio ánimo a todos y nos dijo “¡vamos muchachos!, que todavía no nos podemos dejar vencer”, así pues que esta vez si le hicimos caso y nos devolvimos y montamos la balsa y al agua de nuevo, no con mucho agrado tomamos los remos y nos metimos en ese corto caño que olía maluquísimo y aparte había mucho barro por fin, llegamos, dejamos la balsa y nos hicieron firmar la planilla de la llegada.

El ciclismo

Eran aproximadamente las 12:40, teníamos un hambre terrible, y una sed infernal. .... .pero bueno, nuestro equipo de logística nos tenía comidita, hidratación y ropa seca. La verdad, eso ya era otro cuento.... gracias a Dios y a nuestras “súper chicas”, que aparte de todo fueron las más enérgicas y las mas lindas de toda la carrera. Lo más chistoso de todo era que como fuimos los últimos en llegar todo el mundo nos tomaba fotos, nos preguntaba que si íbamos a retirarnos, que cómo nos sentíamos, etc. ...yo comí; no mejor dicho engullí lo que más pude porque tenía un hambre tremendo igual que todos mis caballeros acompañantes. Nos cambiamos .. .pero claro betico se excedió en la prisa de hacerlo y se cambió de interiores justo cuando las cámaras, estaban en su furor, por lo menos para la foto quedó listo con el trasero al aire ... luego de unos minuticos ya estábamos listos para iniciar el tercer tramo. La ambulancia nos acompañaría en todo el recorrido de bicicleta. .. .ya eran casi la 1:00 p. m. arrancamos enérgicos, pero sabía que el camino no sería tan sencillo, por que el cansancio que teníamos después de casi 10 horas de ejercicio contínuo, tampoco lo podíamos ignorar. ... gracias a Dios Aroldo sería el que dirigiría este trayecto, pues esta es su especialidad y además es bueno. Nos dio apoyo moral a betico y a mí ... no se pregunten porqué. Bueno, la ambulancia nos acompañaba y nos pitaban para que no nos rindiéramos.... pero claro eso ni lo pensábamos; comenzamos a ascender, no fue muy fácil, pero tampoco imposible porque vencí el primer obstáculo que fue subir "Santaclara" de ahí seguíamos ascendiendo por todos los pozos petroleros para después coger la carretera destapada y pasar por el "mosquito" .....

Los dolores

Íbamos bien hasta que en un super ascenso me lastimé una rodilla porque cogí mal un hueco, eso fue algo muy doloroso, pero continuamos hasta que llegamos al punto final de la cuesta y comenzamos el descenso, nos tocó parar para que la ambulancia me revisara, y pudiera recuperarme un poco... es mas, uno de los paramédicos me pregunta que “si continuaba” y yo, algo dolida por la pregunta, le contesté: “que terminaría, así fuera rodando”, creo fue suficiente, y captó el mensaje; el descenso es muy fuerte y peligroso por que hay muchos abismos al lado de la carretera y la tierra es muy árida, además de que era super empinado y tendríamos que descender con mucha precaución. Así fue que comenzamos este nuevo tramo y lo hicimos súper porque no sufrimos ningún accidente; luego de casi dos horas de descenso por fin llegamos al "mosquito", este es un sitio donde lógicamente hay muchísimos mosquitos, porque en este lugar también hay muchos cultivos de arroz, además es una carretera destapada y plana que da salida a la carretera pavimentada que va a Palermo; hasta ahí estaba todo súper porque cuando llegamos a Palermo estábamos regios, claro con el desgaste físico encima, pero mentalmente muy fuertes; luego de terminar este recorrido nos quedaba todavía el de regreso a Neiva, pero teníamos un inconveniente: teníamos que pasar por un sitio que se llama la casi, de las rocas que nos conduciría al pueblo de Santa Elena, y luego tomar la carretera que nos llevaría de vuelta al puente Cusinde, pero como nosotros no habíamos hecho el recorrido antes no sabíamos por dónde coger.

El desvío

Así que le preguntamos a los acompañantes de la ambulancia que por dónde teníamos que coger camino pero para sorpresa nuestra, la ambulancia tampoco tenía, idea de la ruta a seguir; así que se comunicaron con la dirección en la base para que nos dieran instrucciones de qué camino tomar; nos respondieron que no era recomendable que hiciéramos el recorrido correcto porque era peligroso ya que nos podía cogernos la noche en el camino, así pues -nos aclararon que tomáramos la vía que conduce a Neiva. Teníamos que subir el “chontaduro”, luego tomar el cruce del “juncal” y llegar hasta el canal, para luego regresar por la carretera destapada –la misma por donde nos tocó trotar en el amanecer–; bueno, comenzamos a ascender esta dura loma llamada “Chontaduro” cuando ¡ha sorpresa! de nosotros resulta que a unos 100 metros adelante teníamos a la vista a un equipo; eso significaba darle con todo para superarlos; así fue lógicamente; los pasamos y llegamos sobrados al cruce de el “Juncal” para seguir directo a la pavimentada hasta el canal y tomar la carretera destapada. . .bueno continuamos, y la gente que transitaba esta carretera nos daba ánimo; pero cuando nos dimos cuenta el equipo que estaba detrás de nosotros siguió de largo, o sea no subieron hasta, el “Juncal” si no que se dirigieron hasta el puente Cusinde, yo, la verdad, pensé que era que se habían retirado, pero la ambulancia siguió, detrás de ellos... bueno nosotros decidimos continuar por el recorrido que ya nos habían indicado; cuando estábamos, algo alejados decidimos parar a tomar agua y a comernos unas galletitas del fiambre que traíamos y continuamos hasta que un carro paró y nos preguntaron que si teníamos sed, nos ofrecieron unos energizantes, todos nos detuvimos para ver que nos iban a regalar, Aroldo se acercó para saber si era alguien de la organización de la carrera o algo así, pero no. Era un señor que transitaba la carretera y nos ofreció esas deliciosas "bebidas", bueno, Aroldo muy complacido recibió dos, una se la entregó a David y la otra la tenía en la mano cuando el señor tan gentil le dice a Aroldo que cada bebida tenia un precio de cuatro mil pesos, pero ya era tarde porque David la estaba disfrutando y a nosotros también se nos había acabado el dinero, nos dio un poco de risa y tuvimos que decirle al señor pues que nosotros pensábamos que eran un obsequio, el señor- pues nos dijo que listo que no había ningún problema y nos las obsequió. Continuamos nuestro largo camino hasta que llegamos al canal. Se suponía que alguno de los jueces de la carrera nos estaría esperando allí para confirmar nuestra llegada hasta este punto y además para que nos acompañaran, por el recorrido, pero no, nadie nos esperaba; es más, no vimos a nadie de la carrera. Seguimos con la esperanza de terminar con esta prueba de bici que era durísima. La tarde estaba calentando sin piedad con las espaldas; David y Aroldo se veían insolados y con la piel muy roja, pero bueno ahí estábamos. ... Íbamos tan animados que cuando llegamos a un punto de la carretera en donde teníamos que decidir si pasábamos por ahí y o por el otro lado... tomamos la decisión de seguir de largo, pero no fue la mas acertada porque la carretera se nos acabó.

La insubordinación

Eso quería decir que nos equivocamos de camino y no nos quedaba de otra alternativa que devolvernos para encontrar el camino correcto mientras subimos, pensábamos por las dos opciones que teníamos: en un camino que se encontraba mas cerca de la carretera y el otro que estaba como a unos siete minutos, la verdad era que Aroldo, David y yo pensábamos que era el camino que se encontraba mas retirado, pero betico decía que no, que tomáramos el camino más corto, pero nosotros insistimos que era mucho mas adelante así que emprendimos de nuevo el camino regresando a la principal, un pero betico no estaba de acuerdo y nos acompaño solo hasta una casita donde se fue a preguntar que cuál era camino más corto hacia la carretera. Nosotros ya nos habíamos alejado mucho y como vimos que él no quiso continuar y decidió quedarse preguntando; decidimos parar y hacerle señas de que continuara, pero fue inútil, porque insistió en su propuesta y nosotros no queríamos devolvernos, ya estábamos muy agotados. En esta situación duramos como cinco minutos y decidimos continuar. Creímos que de esta manera betico recapacitaría al verse solo y que nos alcanzaría mas adelante y ahí terminaría el incidente. Pero bueno, ya nos alejamos tanto que no lo vimos mas, pues los “muchachos” David y Aroldo dijeron que continuáramos y que cuando llegáramos a la base mandaríamos a alguien para que recogiera a betico así nos descalificaran, ya estábamos muy agotados y algo ofuscados por lo anterior y por que creímos que por ser mayoría betico debió respetar nuestra opinión. Pero reconozco algo importante, que es, que betico era nuestro capitán. Así si él decidió tomar el camino que nos indicó teníamos que haberlo apoyado; pero, la verdad, es que no queríamos devolvernos. Pero bueno, ya era tarde porque estábamos cerca de la carretera principal y así que no nos quedaba más remedio que continuar. Esta parte del camino se nos hacía eterna, es mas, ni siquiera cuando trotamos por este mismo lugar se nos había hecho tan largo. Bueno hasta que después de una hora de recorrido llegamos a la principal y ya se acabaría esta aventura, creímos todos. Cuando por fin llegamos al puente Cusinde, ¡oh sorpresa! de nosotros betico ya había llegado hasta inclusive lo estaban entrevistando los reporteros. Era difícil de creer, yo estaba asombrada e igual Aroldo y David; nuestro equipo de apoyo nos recibió y toda la gente de los otros equipos que yo conocía estaba muy contenta de que estuviéramos aún participando en la carrera porque supuestamente éramos cuartos y ya otros tres de los equipos se habían retirado.

Las sogas

Eso fue alentador para continuar el siguiente paso que implicaba pasar por las cuerdas, luego salir a trotar como una hora y media y finalmente hacer otro recorrido en bici; yo ya estaba muy cansada y la verdad es que si podía hacer toda la rutina de sogas pero las manos no sabía si me aguantarían para pasar las cuerdas, descansamos un poco, nos hidratamos, comimos; mientras tanto nuestras chicas nos contaban que cuando betico llegó a la base Tania que era la encargada de todas las cosas del grupo Omega, que era el nuestro, se puso furiosa, porque betico, su padre, no llegó en grupo con nosotros. Eso fue terrible para ella porque: imagínense todas las energías dedicadas a la espera, para que llegue uno solo abandonado el resto del equipo. Tan disgustada estaba que no le quería dar ni agua. Por fortuna no nos descalificaron ni sancionaron y estábamos ahí. Lo mas increíble era que nuestros paisanos del grupo Sigma estaban perdidos, no habían llegado, no sabíamos nada de ellos, mejor dicho.... mandaron a la ambulancia a buscarlos; cuando llegan por fin minutos mas tarde, ellos asombrados porque nos ven que llegamos antes que ellos, siendo que nunca los alcanzamos. Creo que se les bajo la moral y preguntaban que, ¿qué era lo que había pasado?; pues claro, a nosotros nos cambiaron la ruta por eso no nos demoramos tanto pero aún así ellos si cumplieron con todo el recorrido, creo que ahí faltó algo de organización, pero también era lógico que no nos obligaran a hacer todo el recorrido porque de haber sido así, todavía nos estarían esperando. Creo fue la mejor decisión, en todo caso. Tania comenzó a animarlos “Vamos muchachos, denle con todo, terminen la prueba” y como betico era el mas entusiasmado y enérgico fue el primero en ponerse el arnés y a subir para poder pasar por las sogas, luego lo hizo Aroldo y seguía yo, pero yo no quería, hasta que después de tanto que me insistieron me decidí. Pero la verdad, yo estaba de las manos que no podía, pero eso no importó porque todos me colaboraron para que yo no me esforzara tanto.

El llanto y la luna

No puedo negar que todo el mundo me hizo barra y además di papaya para que las cámaras me grabaran llorando, por que eso sí, me pegue una chillada que me reconfortó tanto que apaciguo mi dolor. Luego de semejante espectáculo siguieron los demás del equipo Sigma, y terminaron esta rutina. Pero la dirección de la carrera no dejó que continuáramos con el recorrido de lo que faltaba de la carrera, porque ya era muy noche y resultaba peligroso transitar por las carreteras en la oscuridad. Así que se efectuó la premiación, y bueno, el final es de un éxito total y rotundo; para sorpresa de nosotros el tercer puesto se lo dieron al equipo que nosotros pasamos en el cruce del juncal, que creímos que se habían retirado, pero sin duda fueron más hábiles que nosotros y por eso se ganaron ese puesto. Bueno lo mas importante fue la experiencia vivida y las ganas de participar en la próxima carrera extrema; todos quedamos muy contentos y cansados, además nos tocaba coger la cicla de regreso a la ciudad. Era noche, la luna debió sorprenderse de encontrarnos todavía en esta brega.


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