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La maratón, el número pi y las pirámides

Francisco Cifuentes

Este año abordé la media maratón de Bogotá con un enfoque diferente a los anteriores. En primer lugar, no entrené para correr la distancia, solo me preparé “mentalmente” para caminarla; me inscribí para tener la opción de “correrla” o para desistir a último momento; lo importante del evento era el hecho social de participar en la salida multitudinaria y nada más. Los buscadores de internet remitieron cientos de lectores a los correos de los años anteriores sobre el tema y esa estadística de consultas tuvo mucho peso para sentirme comprometido a hacer el intento este año.

Los escoltas y animadores no me faltaron, Nataly, Lina y Andrés me arroparon en el tropel de la largada y ocultaron mi número y el color verde para poder salir con los primeros paquetes. Dada la amarga experiencia de hace dos años donde los veteranos fuimos humillados con una salida retrasada en 30 minutos sobre los demás participantes, me prometí nunca más prestarme a esa burla y nunca seguir las indicaciones de una salida ordenada. Amparo y Diana estuvieron en los puestos de apoyo e hidatración y como en años anteriores encontré ángeles que me ofrecieron agua cuando lo necesité y gritos de apoyo cuando ya decaía. No los podía defraudar.

Dos primeros kilómetros me acompañaron mis amigos protectores con alegría y después salieron a hacer ellos su carrera, yo seguí en el proceso selectivo que da la fuerza y la distancia pero siempre tuve atrás un número grande de atletas.

Este nuevo enfoque tuvo resultados positivos, aguanté unos siete kilómetros de trote y caminé recio los restantes catorce. El tiempo fue muy similar al año anterior. (3:15:00)

Pero esta nota tiene otra finalidad que la de compartir mi vivencia en carrera y es comentar la forma como se aclaró hace menos de diez años la presencia del número pi en las proporciones matemáticas de las pirámides y su relación con la distancia de la maratón.[1]

Los egipcios no dejaron en su documentación matemática una evidencia cierta de que ellos conocieran y utilizaran el número pi, en el cálculo; pero en sus construcciones, las razones de las proporciones siempre aparece. Por años los estudiosos especularon sobre la presencia material del número y la ausencia en los documentos matemáticos. Algunos inclusive le atribuyen su conocimiento y uso a inteligencias extraterrestres que se lo comunicaron.

En el año 19?? un grupo de investigadores japoneses estudió la formación de arcos en piedra mediante el vaciado lento de bancos de arena interiores con lo que se resolvía un problema de ingeniería que intrigó a los constructores sobre la capacidad de los ingenieros egipcios para manipular, con precisión milimétrica, grandes cargas y lograr su convergencia en un punto del cenit.

Este grupo de investigadores, por supuesto, midió por enésima vez la base y la altura de las pirámides y comprobó la existencia del número pi en las relaciones de su proporción. Durante el tiempo en el que ellos estaban llevando a cabo su investigación se corrió la maratón de Sydney (Australia) y el tiempo que empleó el ganador fue particularmente extraño porque constituía un nuevo record mundial y las condiciones climáticas no eran las óptimas para lograr ese registro. Entonces se cuestionó la exactitud de la distancia en el recorrido de la prueba y se procedió a verificarla utilizando dos metrónomos de diámetros diferentes, estos son pequeñas ruedas metálicas que se desplazan por todo el recorrido y con un contador mecánico del número de vueltas que da la rueda se obtiene la distancia exacta. Al final, las diferencias entre las mediciones fueron insignificantes (menos de un metro), confirmaron la sospecha de que el recorrido había sido más corto de los 42 kilómetros.

Esto es un incidente pequeño para los organizadores de las maratones y como tal, apenas fue registrado en las páginas interiores de algunos periódicos. Pero ocurrió que la pequeña diferencia entre las medidas de las ruedas, llamó la atención del investigador en el Cairo quien concluyó que los egipcios debieron utilizar una rueda y no una cinta como unidad de medida en las obras monumentales, por lo que en la relación de base por altura de la pirámide se encuentra implícito el número pi.

He aquí un historia poco conocida a la cual me adhiero, que echa por tierra todas las especulaciones de siglos anteriores sobre este número mágico, los egipcios y todo resuelto gracias a la re-medida de la distancia de una maratón.

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[1] Según las mediciones que no voy a comprobar, el perímetro de la pirámide de Keops divido entre el doble de su altura da el número PI.

Recursos

[www.eforcers.com]