Casi que me da pena escribirte, pero me encontré con el correo del abedul que fue algo refrescante en el final de un día de emociones difíciles, leer a David Mauricio es ver nuestras nuevas generaciones en marcha con la bandera ondeando alto y de tí pues para que decirte mucho si no soy mas que la misma fanática admiradora (con el perdón de Amparito que lo ha sabido siempre) así no seré nunca quien te corrija o critique, además para eso tienes a Norberto que me deleitó con su Deleátur. Esos comentarios de política me fascinan yo la sigo no sólo de lejos sino atrasada y ya envenenada o endulzada por los periodistas. El rajaleña, la Luna me llega por aquello de que a pesar de tener pasaporte azul llevo el pueblito en el alma lo disfruté mucho. Esta tan fácil de usar el abedul que le pude ojear casi todas las ramas (te confieso que el ajedrez no me inspira ni curiosidad) y yo creo que eso es casi herejía para tí. Tengo lo del curita, lo leí y en algún momento pensé que te respondería y el tiempo pasó volando. Gracias por no olvidarme a pesar del silencio. Que Dios los bendiga y sigan compartiendo esos dones maravillosos que les dio y que bien saben usar (o que lo usan para el bien).