Pacho querido, más tarde te envío unas observaciones sobre el artículo que vas a publicar. En estos momentos sólo quiero dejar un pensamiento para ser debatido, del que no me siento en nada convencido.
Desde hace unos años siento –esto de la política como que es altamente instinto, sentimiento- que a las FARC en nada les interesa una solución política al conflicto, y que se la han jugado por la guerra: No sólo han privilegiado en su organización la línea militar sino que en cuatro años de negociación no mostraron su propuesta política. Valoro que han puesto los dos últimos presidentes, esto es, y para el caso último, desearon la agudización (polarización) del conflicto que ya se hace sentir en cada propuesta y en cada crítica: Amigo o enemigo.
Del referendo no veo ningún punto que sea trascendental y que por aplicación de alguno de ellos, o del conjunto, el país pueda salir peor. Ni siquiera aquel considerado como el núcleo del referendo: El punto sobre congelación de salarios y pensiones por un periodo de dos años. (Imagino que los especialistas de su grupo económico y de análisis del conflicto habrán estudiado suficientemente aquello y juzgado, por lo tanto, que será una carga soportable, llevadera; y, como es a todas luces una medida netamente antipopular, conjeturo o nuevamente imagino que esa es una decisión que se debe tomar, - No creo que tenga una partida de estúpidos.) (“Imagino”, digo, porque debo confiar en la competencia de los demás.)
Digo que en el referendo, en sus contenidos, no hay nada trascendental. Lo que no significa que sea intrascendental él mismo. Puedo serlo.
Lo trascendental, de haberlo, se mueve (o movería) por fuera: En el fortalecimiento del Señor Presidente.
Imagino –creo en la buena voluntad de los que optan por la palabra y no directamente por el garrote- que el Señor Presidente reconoce la coyuntura emocional por la que él fue elegido, y elegido para poner en práctica algo que él cree con convicción: Derrotar militarmente a las FARC. Imagino que él, como los que votamos por el Polo Democrático, sabe los costos, los graves costos. E imagino, por eso, que el referendo esencialmente es para ver su vigencia y el apoyo de la Nación.
No apoyarlo es darle la razón al Señor Comandante París cuando, altivo –cual triste militar que sólo ve por su fúsil-, le elevó su terrible arma a Horacio Serpa para –mostrándosela- decirle a él, y a nosotros (los que creemos en soluciones humanas), que las FARC nunca serían derrotables, esto es, que ese era su real poder, y poder por el cual se la jugaban, sin miedo y sin “misericordia” por los creemos en la palabra, por la guerra.
No apoyarlo es darle fuerza a las FARC, cuando tiraron al cajón de la basura cuatro años de opciones para la palabra, para la política. Es, de algún modo, exonerarlos de la situación actual, cuando fueron ellos los que impusieron a Álvaro Uribe.
La cosa es enredada. La luz es difusa. Pero sobre todo detesto –nuevamente el sentimiento, el ánimo– el manoseo de las FARC. - ¿Podrá el Señor Presidente ver que la lucha no es contra los que critican sino contra quienes se la han jugado por la guerra: Las FARC?
Mi duda es grande.
Y ahora, para completar, me sorprendo que del voto doble (abstención) que iba hacer, pasaré no sólo a votar sino que votaré dándole un Sí a todo.
Qué cosa.
Un abrazo,
Camilo.
Camilo:
Gracias por dirigirte a mí en el auditorio de la red con un tema tan actual y con una posición no esperada y te respondo en el mismo medio porque tu correo es demasiado valiente para ofrecerlo a los ojos de fundamentalistas.
Es un problema saber como alinearse en cosas que no nos van servir inmediatamente como país, que fueron inconsultas, mal hechas y superfluas; pero el esfuerzo que hago con el artículo del referendo en el abedul me ha servido para entender cosas que no hubiera ni medio leído. Por ejemplo, Amparo estaba por la abstención como lo había ordenado la directiva sindical del magisterio. Le pregunté por la razón con la cual la habían convencido y ella no la conocía, no supo responderme; era un seguimiento mecánico el que estaba haciendo. Le pedí me consiguiera el documento con las razones y me trajo, días después, una cartilla panfletaria que deprime por la falta de discurso y que me da pena incorporarla en las ramas del abedul sobre el referendo, es ofensiva a la inteligencia. Le comenté a ella, las aberraciones de los pensionados millonarios, y el carrusel de la suplencias; creo que participará por el sí, pero votará no en el punto 14, sobre la congelación del gasto, los salarios, y las pensiones por dos años.
Curiosamente ese punto es de los menos necesarios para incorporarlo al texto del pacto político; porque, simplemente, el gobierno si no tiene plata para pagar estos aumentos, pues echa a la calle a todos los funcionarios que sea necesario para compensar los mayores gastos que genere el aumento. Ya que el colegislador de la Corte Constitucional ordenó que estos fueran hechos en forma automática.
También me decepcionó la posición del Polo Democrático, porque la invitación a la abstención, es la salida más fácil para enfrentarse a Uribe, –yo creo que no se conseguirán los votantes suficientes para refrendarlo y todos perderemos–. Pero la abstención tiene un elemento contrario al espacio que ellos están logrando abrir; es invitar al ciudadano a hacer lo que siempre ha hecho: nada; y el resultado es de nuevo enterrarse políticamente en la horrible minoría. ¿Pueden reclamar como suyo el triunfo de que diecieocho millones de colombianos no hayan ido a las urnas? ¿Es el liderazgo?
Piedad y Gómez Méndez, en el partido liberal, tiene motivos personales para invitar a la abstención, ni siquiera los tomo en cuenta. Solo destaco como Piedad miente descaradamente sobre la supresión de las suplencias desde 1991.
En mi búsqueda encontré el artículo de Ángela Lozano –en la página de Lucho–, me pareció el más serio y ponderado de lo que hay escrito a favor de la abstención pero como dice Norberto, propone que no hagamos nada ahora y que mejor intentemos algo mas grande y completo más tarde, ¿pero cuando?
El cierre lo da el inusual comunicado conjunto de las Farc y el Eln, y las tres razones para invitar a la abstención. Nuevamente entran en el juego político y nos ‘iluminan’ y guían con sus trilladas declaraciones militaristas y anti imperialistas.
Entonces quedamos Uribe y yo solos contra el mundo —ahora somos tres contigo–. Esa es la posición donde me siento más cómodo.
La pregunta es ¿cual es la consecuencia de estos errores de apreciación sobre la participación en el referendo del partido liberal, del Polo democrático y de los sindicalistas?
Pues que engrandecen a Uribe Vélez, es lo que interpretas correctamente, y convierten el Referendo en un plebiscito de apoyo a su gobierno o un voto de censura a su gestión; y está vez ya no cuenta qué mierda sea lo tenga la boleta; entonces cansados, los electores salen y votan si a todo.
Lamentablemente no hay opción ganadora en este juego. Yo creo que estoy en la menos perdedora, bienvenido al club.