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El empadronamiento

Francisco Cifuentes

El empadronamiento nacional que se propone en la ley que reglamentará los artículos de la Constitución modificados “para combatir el terrorismo” me hace pensar que los terroristas jurídicos siguen campantes en los pasillos de Palacio.

Primero, sobre una autorización parcial al gobierno de establecer “la obligación de llevar un informe de residencia de los habitantes del territorio nacional” se han inventado un “servicio permanente de empadronamiento civil contentivo de la información sobre las personas y su lugar de residencia, que tendrá “todos los hechos y actos relativos al estado civil de las personas, los elementos suficientes para localizar la vivienda donde reside habitualmente, y las informaciones de carácter estadístico que el gobierno nacional considere necesarias para fundamentar la adopción de las políticas públicas”.

“Las personas serán identificadas por su nombre y apellidos; uno o varios de sus atributos biológicos inmutables y reconocibles como distintivos inequívocos; y por un complejo numérico personal e invariable en el tiempo y distintivo de su personería jurídica.”

Lo que significa que tendré que sacar relucir las cicatrices de mis lomos, el ser zurdo y semi calvo –a menos que lleve peluca a la diligencia– y los demás datos de la historia médica.

Pero eso no es todo, de los dos mil municipios que hay en el país mas de la mitad carecen de notario público ante quien deberá hacerse la diligencia, (hay menos de 900 y más de la mitad están en ciudades grandes e intermedias. Lo que deja a las claras dos cosas, primera que las colas en la madrugada –con compra de cupos a cinco mil pesitos– abundarán porque los aterrorizados ciudadanos se apresurarán a registrarse so pena de quedar por fuera del “servicio” permanente y de los beneficios. Y que para bien de los notarios si por ejemplo cobran diez mil pesitos por la vuelta, tendríamos una cifra astronómica para los bolsillos de estos distinguidos funcionarios (4.400.000.000.000 de pesitos). Espero de todo corazón que no me exijan la nueva cédula porque sería incluir el gasto adicional de la compra de otro cupo y otra consignación de 30.000 pesitos.

Pero hay más bellezas, como la adopción de la tecnología del ‘posicionamiento geoestacionario’ para identificar el lugar de residencia ‘por un código referenciado a las coordenadas geográficas, que será de carácter único y permanente’, no se si requiera contratar un perito para dar las coordenadas de mi residencia y así lograr que los ‘tomahauk’ atinen sobre las cabezas de los terroristas sin perturbar el sueño de los vecinos y el mio. Esto es ingenuo de parte de quien lo propone y burda la redacción. Sólo faltó agregar que los habitantes del territorio nacional deberán tener un localizador electrónico personal [aqui la marca] que se venderá con descuento.

Y sigue el asalto al bolsillo del aterrado lector del proyecto. El correo electrónico nacional por cuenta de los proveedores extranjeros Yahoo y Microsoft, se van a enriquecer pues viendo la forma como el gobierno está obligando a todos los nacionales y extranjeros residentes en el territorio colombiano a tener una cuenta donde les puedan enviar mensajes. Eso es ingenuo, desproporcionado, y alejado de toda realidad de la sociedad colombiana donde debe haber menos de un millón de personas con ese servicio. Pero además, el gobierno no ofrece un servidor gratuito de internet para que el colombiano abrá su cuenta de correo electrónico ni está obligando a la Administración Postal –si es que todavía existe– o a la policía o al ejército a que lo haga.

Las joyas jurídicas siguen a borbotones, que tal un plazo tres años para verificar mediante visitas domiciliarias los datos del empadronamiento. El terrorismo, no es un mal de espera, si el objetivo del empadronamiento es “combatir el terrorismo” dentro de tres años todos los colombianos podremos estar en el infierno o en el cielo.

El tratamiento a los extranjeros es otra de las bellas figuras que harán sentir a cualquier visitante ser un potencial Osama.

Me quedan dudas de que esta propuesta tan elemental, sirva para lo que busca y a lo mejor hay grupos de financistas que ven las oportunidades de los nuevos nichos de explotación económica que les traerá este inútil artificio o ‘servicio’ para los ciudadanos. Si, y mucho, para los mercado técnicos, para los estadísticos, los notarios y los vendedores de los aparatos de soporte para la consumación, perpetración y perfeccionamiento de este embeleco.

Pero además el gobierno está proponiendo el censo poblacional para el año 2005 y el plazo para sacar la nueva cédula –con código de barras– debe hacerse obligatoriamente una vez la Registraduría diga que ahora sí está en capaciad de hacerlo.

Una última pregunta ¿De quien fue esta idea?


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