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El capítulo colombiano de la historia de la estupidez humana

Francisco Cifuentes

Paul Tabori fue un ciudadano húngaro que escribió un libro sobre La historia de la estupidez humana; por años tuve curiosidad de ojearlo. Solo hasta hace poco, de carambola, llegó a mis manos. Los temas fueron interesantes en su tiempo y aunque deben servir de escarnio, las aberraciones de las situaciones de la sociedad que presenta en la obra siguen repitiéndose una y otra vez. Errar es de la esencia del hombre, errar estúpidamente, cuando hay un colectivo de voluntades, incrementa las probabilidades de que se presente esta manifestación de la conducta social.

El capítulo colombiano de esta historia que he venido royendo en la cabeza tiene entradas que se han debilitado con el paso del tiempo; las restricciones de la documentación han llevado a que lo que fue un deleite en mi archivo neuronal sea ahora una espina en la garganta por no haber acometido con más diligencia la tarea de escribirlas y documentarlas. Quizás ahora con la ayuda de esa memoria inagotable que está poniendo al alcance todos internet pueda en alguna fecha futura hacer lo procrastinado.

Me he decidido a presentar esta entrada en la historia colombiana porque bien merece recordarse la hermanada declaración de los presidentes sobre el oleoducto binacional y compararse con la situación actual de las relaciones colombo-venezolanas para entender la razón de esta nueva estupidez.

El caso del canciller de las Farc

Si en algo es superior la izquierda a la derecha en la lucha por la supremacía del poder en el mundo es la de tener a su favor “la solidaridad internacional”. No fue estéril la incompleta proclama de “proletarios del mundo uníos”, pues los proletarios se dan silvestres en toda la faz de la tierra. Los dirigentes de las Farc han explotado con éxito esta forma de lucha y superan por varios palmos el trabajo de protección, propaganda y cobertura que consiguen en el plano internacional, contra la deficiente labor de los burócratas de la diplomacia colombiana. A ellos los mueve el altruismo, sus embajadores tienen la habilidad del camuflaje, el dominio del discurso, la coherencia de la dialéctica, en el mimetismo en la presentación de sus ideas solo los superan los diplomáticos del Vaticano. Los representantes del gobierno colombiano, por otra parte, se enredan en los caramelos del lenguaje diplomático, en la extraordinaria falta de inteligencia y el desmedido afán de lucro personal hace que su prioridad no sea la de defender los intereses del país sino los personales. La única excepción destacable es el embajador en Portugal, pero su posición frentera contra este grupo subversivo se debe precisamente a que descubrió que por muchos años –toda su vida– fue un idiota útil de la izquierda y ahora en sus últimos días, bebiendo las mieles del exilio y de los salarios en dólares, expía los errores del tiempo perdido.

Este exordio lo hago para enfatizar que el gobierno colombiano está en desventaja en lograr los favores del gobierno venezolano –así su presidente haya invocado a su ser mas querido para asegurar que su país no favorecía a las Farc sobre el gobierno colombiano. El hecho concreto es que las relaciones de los dos países están en crisis por la captura en Colombia de un personaje que se dice es el canciller del grupo subversivo y los hechos parecen confirmar la calidad de su glamour personal cuando el mismo presidente venezolano muestra en su programa que tiene en sus manos el pasaporte personal del subversivo –ignoro de donde lo sacó–; que el canciller ecuatoriano salga a desmentir apresuradamente que su presidente Lucio nunca se ha reunido con el señor Granda y cuando las Farc han requerido de “gobierno a gobierno” explicaciones al presidente venezolano sobre la forma como llegó a territorio colombiano y fue capturado el mismo señor Granda.

Las declaraciones de los funcionarios oficiales colombianos sobre este tema solo me inspiran compasión porque todos parecen tener los calzones en la mano y ninguno sabe como salirse del embrollo que los dirigentes subversivos, sus solidarios amigos en el vecino país y los enemigos del presidente en de medios de comunicación colombianos han montado contra el presidente Uribe Vélez sin que haya esperanza de que el episodio esté por superarse y nos encontremos solo en el comienzo de la campaña. El menú del festín, no se tenga duda, puede llegar a incluir presidente, ya aparecen en él ministros y generales.

Por momento ya tenemos en claro la total confusión de los funcionarios colombianos sobre incidente, el carácter antinacional de la prensa colombiana que parece más una agencia de noticias venezolana o del secretariado y el odio –o envidia– visceral de algunos funcionarios venezolanos contra los colombianos. Por el momento el secretariado ha hecho prevalecer el respeto a la prebendas y compromisos en el territorio venezolano, sus fincas y propiedades serán respetadas, sus emisoras podrán seguir con la programación habitual, los responsables venezolanos del incidente están encarcelados y los agentes encubiertos colombianos serán detenidos. Los “formadores” de opinión también han salido a prevenir al gobierno colombiano sobre la necesidad de dejar ventanas abiertas y espacios despejados para que transiten libremente los diplomáticos de la subversión, que ven como la frontera no es ya una garantía para la seguridad personal ni la de sus familias que residen en el exterior. Queda pendiente la arremetida de las ONG y de los gobiernos supranacionales.

El último ingrediente que se ha agregado es el discurso del presidente venezolano con solicitudes humillantes para el presidente Uribe Vélez, sanciones desproporcionadas a los comerciantes transnacionales de ambos países, bloqueo irracional a los proyectos conjuntos de los gobiernos que se anunciaron con bombo exagerado cuando el presidente Chávez necesitaba apoyo para derrotar la campaña por la revocatoria de su mandato. En un tono salido de madre para provenir de un primer mandatario y mas acorde con lo que se esperaría de un "chafarote" ha hecho estos pronunciamientos que tiene efectos económicos y que de seguirse por esta vena de acción, seguramente, tendrán efectos estratégicos en el conflicto interno, en el conflicto binacional pero, y creo que Chávez no lo ha ponderado, se esté abriendo la caja de pandora que el gobierno americano ha buscado con ansia. No es un hecho gratuito que la prensa norteamericana esté denunciando la existencia santuarios de la subversión colombiana en territorio venezolano; ni que por "primera vez" según el embajador William Wood, los intereses de los Estados Unidos y de las Farc coinciden solicitándole Chavez que fije su posición en relación con ellas.

Por fortuna para los nacionales colombianos, Uribe Vélez es un hombre a "medio pulir" y cuando se "atraviesa" muestra no tener pelos en la lengua, ni se detiene a pensar en consecuencias de lo que dice ni de lo que hace. El pulso entre gobiernos no se mide en la locuacidad sino en la efectividad de las medidas. Duermo tranquilo esta vez y no tengo dudas que mi orgullo de colombiano no sufrirá otra vez la rabia de una afrenta. 

Hay un trasfondo que poco se destaca de este incidente y en el de Simón Trinidad con el gobierno de Ecuador y es la presencia de mercenarios audaces y entrenados que ante una buena oferta monetaria pueden constituir una alternativa que no se tenía antes en el arsenal de "las formas de lucha" que encontraría la subversión en el exterior, la paranoía de ver el "enemigo" en todas partes quitará el sueño tranquilo a los dirigentes subversivos en las haciendas de Ecuador y Venezuela donde viven. El "hermano mayor" con todas las ocupaciones que tiene para mantener rotando a la tierra sobre su eje astronómico, saca tiempito para meter la mano y asomar su sombra en esta lucha. Las condiciones de soberanía y la intangibilidad de los derechos humanos de los delincuentes no son las mismas desde la globalización del terrorismo hace cuatro años en Nueva York. Ese discurso es obsoleto y los vientos actuales soplan contra el Este.

La captura de Simón Trinidad

Esta entrada es de la misma cuerda y tiene los mismos elementos tragicómicos que la anterior. Hay aquí otro filón de la estupidez para trabajar.

Los puntos comunes son increíbles: Ambos subversivos cuando fueron capturados se arroparon con la historia de que “estaban en el país vecino en misión de paz”, sobre Granda:

“¿Quién no pudo percatarse que Granda buscaba apoyo para impulsar la salida dialogada al conflicto que desangra su país -parte esencial del ideal grancolombiano-, lo mismo que para respaldar el intercambio humanitario o canje de prisioneros de guerra, que ha causado esta confrontación fratricida que tanto enluta y duele al continente?” Dice la Coordinadora Continental Bolivariana en su nota de condena por la captura del delincuente.

Sobre Simón se dijo que estaba en una misión para efectuar el intercambio humanitario.

Los documentos de identidad que portaban eran cédulas de ciudadanía de cada país expedidas con todos los requisitos legales y por lo tanto eran auténticos, y técnicamente eran ciudadanos extranjeros para el gobierno colombiano.

Los gobiernos de Ecuador y de Venezuela presentaron notas oficiales de disculpas por parte de altos funcionarios a la diplomacia de la organización subversiva de los militantes capturados e incriminaron al gobierno colombiano de violación de la soberanía por los organismos secretos.

Los organismos policiales de ambos países reclamaron su participación en forma confusa, y la sensación, por las declaraciones se escucharon de los altos responsables, era más bien de querer echar toda el agua sucia de los organismos secretos colombianos que habían hecho el seguimiento al delincuente.

Ambos personajes tenían con toda la documentación en regla a sus familias residiendo en el país extranjero, demostrando que se sentían más seguros viviendo al otro lado de la frontera y dejando que el terror corriera por cuenta de los colombianos que no tienen cómo, ni con qué asilarse allá.

Sobre su jerarquía ambos buscaron desesperadamente rebajar el perfil dentro de la jerarquía de la organización, de Simón, por ejemplo se dijo, que era “un simple maestro” de las bases; de Rodrigo que era un cuadro de “mediano rango”.

Deploro de estos personajes su altenería e ingenuidad cuando esposados y "marchando" en sincronía con los soldados custodios lanzaban al viento consignas estériles y pierdan con este gesto, la altura de la dignidad de ser "altos dirigentes" y el decoro de los guerreros. Esas imágenes que serán las últimas que verán los colombianos de ellos, traerán siempre el recuerdo de que eran simples agitadores que nunca maduraron o peor que son locos o santones con sus mentes arrebatadas por el rezo de sus mantras. Me quedo con el silencio, la dignidad y la altivez del profeta Daniel cuando era llevado al foso de los leones.  ♪

La fuga del comandante Fabian del “Bunker”

Pero si los capturados en el exterior tienen los ribetes arriba descritos, los capturados localmente tampoco se salvan del espectáculo. En el caso del comandante Fabian no se sabe cual arista escoger para reir porque cada estupidez supera a la anterior exponencialmente:  si la fuga de un "bunker" con barrotes de jabón, la carta de despedida del prófugo disculpándose por su mal proceder, la posterior bienvenida con transmisión en pantalla nacional del presidente Uribe Vélez felicitando al fugitivo arrepentido, la oferta a un delincuente multimillonario de alojarlo de gratis en la suite de un hotel de cinco estrellas pagado por cuenta del bolsillo de los contribuyentes o el último reclamo de Fabian de que ni el gobierno ni la fiscalía le han cumplido lo prometido. Es cuestión de imagen, yo no comprometo la mía. Ya no resisto la risa y no quiero enfermarme de tanto hacerlo.


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Recursos:

Comunicados

Presidencia de Colombia

Comunicado final

Congreso Bolivariano

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La tragedia de Quebrada Blanca

La tragedia de Armero

La tragedia de Cali

El apagón y las barcazas

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Los silos paperos de Chocontá

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El adelanto horario del gobierno Gaviria



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