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La reelección presidencial primera vuelta

Francisco Cifuentes

La reelección presidencial ya no es una posibilidad lejana para el sistema político colombiano, la fuerza y el sentido que está tomando el debate en los círculos políticos con representación en el Congreso que apoyan el cambio es real e inminente. En pocos días los improvisadores constituyentes propondrán la reforma y los ciudadanos esperarán pacientemente a que al final del año esté materializada en la Carta. Los columnistas de los medios de comunicación están felices porque el tema tiene el atractivo de poderse atacar al presidente sin hacerlo directamente, o por el contrario poder alabar su gestión sin caer en el servilismo.

No creo que hasta ahora el gobierno de Uribe Vélez haya sido peor que el de los cuatro o cinco gobiernos anteriores; pero critico su estilo ladino de hacer las propuestas fundamentales, su improvisación en temas importantes, su temperamento cerrero y la terquedad que demuestra en el manejo de ciertos asuntos. Alabo que tiene autoridad, olfato para seleccionar sus colaboradores, ritmo de trabajo y que muestra resultados.

Pero el hecho de que esté en desacuerdo con su candidatura próxima no va voltear el giro de la rueda de la historia. A veces, pensando en los candidatos que han saltado a la palestra a postular sus nombres y los que están agazapados, siento que él es mejor que, por ejemplo, Gómez Méndez, Horacio Serpa, Rafael Pardo, Juan Camilo Restrepo o Noemí Sanín; para citar los que creen que tienen opción.

También siento alegría cuando veo que la cuenta de cobro que les está pasando el presidente a los apoyaron activamente la abstención del referendo. Ahora tendrán que luchar para justificar lo contrario de lo que propusieron en su momento sobre la importancia de la abstención activa, conteos y votos válidos, y tendrán seguramente que aplazar cualquier aspiración de figurar con sus comparsas de personalidades auxiliadoras por los menos seis años más en cualquier esquema de gobierno. Tendrán que tomarse otro plato de sopa que no habían imaginado.

Mis comentarios serán pues sobre hecho inminente de que se propondrá y aprobará la reforma y mis esperanzas son las de que la propuesta sea coherente; no tratada ligeramente como la de que con “sólo reformar un articulito” de la Constitución como dijo un asesor presidencial, o “profundamente” como lo está proponiendo un ex presidente de cambiar el sistema presidencial a un sistema parlamentario con primer ministro reelegible.

Independiente de que se esté pensando también en proponer legalizar la reelección inmediata de alcaldes y gobernadores, me parece que el punto más importante a reformar es la autorización a los altos funcionarios públicos de participar activamente asuntos partidistas. Es un hecho cierto que esta participación es corriente y solapada en las campañas y que uno de los puntos del referendo precisamente endurecía los controles para los funcionarios que colaboraran con un candidato.

Lo segundo es la dificultad que tendrán los grupos minoritarios de llegar al poder, así sea local, pues la desventaja económica y de convocación de los ciudadanos se verá afectada en proporciones mayores que de las ya se tienen. Pienso particularmente en los candidatos opositores al candidato-gobernante en la provincia sin prensa y sin grandes capitales que los apoyen en sus campañas. Luego el sistema absorberá por decantación a la clase política en el sistema bipartidista, los períodos de renovación de la administración pública se duplicarán a cada dos períodos de gobierno y las maquinarias de corrupción en la contratación oficial tendrán el doble de tiempo para instalarse y consolidarse.

Este es el momento de presentar las propuestas sobre las garantías y controles que deben ejercerse a los candidatos-gobernantes en un proyecto que cambia la forma apoyar las campañas de un sistema soterrado y riesgoso, por ilegal, a un sistema abierto e impune. Yo no tengo ninguna prevención de que un gobernante diga: mi candidato es éste o aquél o que es él mismo. Tampoco pienso que la opinión de los votantes cambie por ver en la tarima de personalidades en una plaza pública, ante un auditorio cautivo, a una personalidad de la administración oficial. Ese manejo popular de la política pasó a la historia en las grandes ciudades colombianas por el desgaste de la política, la disminución del analfabetismo y el papel preponderante de los medios en crear opinión; pero creo que al estar en el poder, el candidato tiene una ventaja muy poderosa: es la presentar a sus potenciales reelectores resultados corto plazistas con los recursos del Estado mientras que el opositor apenas puede prometer –en el aire– que hará tal y cual cosa. Esto es cerrar espacios políticos y hacer lo difícil casi imposible.

La esperanza es que la reforma no tenga en su texto la improvisación y la ingenuidad que ya se vieron en el Referendo, en la alternatividad penal, en la reforma política; de que no sea una propuesta apresurada y de que respete el derecho a participar a los interesados en la política marginal y minonitaria.

Era algo más que un articulito

El desarrollo del programa de reelección del presidente Uribe Vélez está en plena marcha aunque el propio interesado ha sido impreciso en hacer abiertas y públicas sus pretensiones.

La baraja

Las cartas de la reelección están destapadas finalmente. El presidente Uribe Vélez ha puesto la cara en el último momento posible y dijo que sí está de acuerdo con el proyecto de reforma de la Constitución Política.

Los patrocinadores del proyecto no se dejaron contar, nunca se supo claramente cuantos senadores y representantes firmaron el proyecto. Y ya tememos pues no solo el texto y el pliego de modificaciones, sino que ahora este ya pasó el primer debate.

Los argumentos a favor de la reelección de Álvaro Uribe se centran en los ejemplos de las democracias del hemisferio norte, donde la continuidad ha permitido a sus sociedades poner distancias del tercer mundo.

Los argumentos en contra se centran en el cambio de las reglas de juego, aprovechando la mayoría de los opositores con este argumento para echar el lambetazo de la excelencia del gobierno de Uribe Vélez pero su disconformidad de se proponga un reparto de naipes en estas alturas, cuando ya se había jugado el Referendo y se había refundido la revocatoria del Congreso.

Los equipos

Ya también se han conformado los equipos. En lado presidencial están los mismos gordiflones que apoyaron el referendo, –no es un chiste porque yo también tengo que luchar contra la obesidad, pero una vez vi. una foto el periódico donde aparecían estos dos personajes y creí era una foto de feria donde se asoma la cara por un hueco–. Este punto de apoyo entonces es una basa a favor de los opositores, si se fracasa tan monumentalmente en un proyecto sin pasiones como lo fue el referendo, con estos gerentes tendremos otros desastre asegurado.

Están también los politiqueros “de cuello blanco y perfumado”, que han salido a recoger firmas para “blindar” el proyecto de una debacle de este en el parlamento. Y tener así a mano una segunda opción de presentar la reforma con “de iniciativa popular”. Se han recogido algunas firmas aunque ya hay disputas sobre los compromisos y las cuotas y las personerías.

En el bando opositor están los políticos tradicionales, los agazapados y los obnubilados con el triunfo de la izquierda en Bogotá y Valle.

Mis precisiones

Mis afectos en este debate están porque no se permita la reelección presidencial independiente de la calidad del presidente. No recurro a los argumentos pueriles de si la democracia colombiana está o nó madura para esta oportunidad. Recurro a mi memoria reciente cuando hube de utilizar un calendario de cuenta regresiva de cuatro años para los gobiernos de Samper y Pastrana y logré sobrevivir como colombiano gracias al aliento que sentía cada día ver pasar como se iba acercando la fecha feliz del cambio de mando y que los corruptos en palacio tendrían que ceder el espacio a las nuevas bandas de saqueadores del tesoro. En el caso del presidente Uribe mi reloj es progresivo y lamento ver como emplea mal su tiempo y capacidad en proyectos estériles, como se deja endulzar el oído por los asesores empolvados –o desempolvados– y por los políticos de cuello blanco.

Esto lo enfrasca cada día en recomponer una frágil mayoría parlamentaria; en ocuparse en desayunos insulsos con políticos sin representación y desconectados de la realidad, y en obligarlo a salir a defender quimeras como la alternatividad penal, o el estatuto antiterrorista. Lo lleva descuidar y a posponer las reformas importantes que si tiene oportunidad de hacer: justicia, seguridad social y política.

Como especialista que soy en elegir causas perdidas de pronto pierdo esta mano y Uribe Vélez quedará con la puerta abierta para ser candidato otra vez.

Mi pronóstico es que la reforma no pasará, fue un error del proponente prender colgarle al texto constitucional un trámite acelerado de una ley estatutaria para remover las trabas legales de la participación en política de los funcionarios públicos. Es errada la forma como se ha debatido públicamente la iniciativa. Un candidato que no ponía la cara, un asesor que veía todo muy sencillito, y un tropel de buenos y malos candidatos mascando freno ante los confusos mensajes del presidente.

Fue un error pretender “blindar” la iniciativa con recolección de firmas y es un error de amigos y opositores de la propuesta creer que Uribe ya ganó. Es un error ratificar a los gerentes que ya fracasaron en la reforma de Referendo porque son buenos en la logística de repartir camisetas y sánduches pero no saben llegar al corazón de los héroes de Pacarní, Pajure, y de tantos otros lugares donde están esas minorias decisorias a la hora de los conteos.

La ventaja que tenemos los mortales comunes es que el resultado en uno y otro sentido no nos traerá menos penurias que las habituales de la cotidianidad, ni nos llenará con más carne el plato de sopa. Venimos de tiempos difíciles y podemos soportar aún tiempos mas duros.

Tenemos candidato

Poner las cartas sobre la mesa no fue suficiente en la reelección presidencial, el gobierno por boca de su ministro se ratificó en que era una aspiración seria de su presidente el promover la reforma. Los opositores armados de su estilo de hacer política van con las suyas y están en lo suyo.

Un senador “chancero” se asomó en uno de los programas radiales de la mañana con las cartas de juego que pacientemente había ensamblado en lo que parecía ser un full. Vaya sorpresa. No quise oír todo el debate –no soporto mas de diez segundos el ego de los directores cuando meten la cucharada– pero es claro que Uribe Vélez aplastó al mañoso, habilidoso y diligente senador que no creo haya pensado que se le iba a aparecer el lobo y que pensaba que su capita de redentor de la moralidad pública lo protegería de todo mal. No aguantó la parada, ni le alcanzo en el menudo para cañar.

Ese uno a cero de Uribe Vélez no sirve en los conteos finales, es un autogol. Si se quiere lograr algo en el actual Congreso debe jugarse sucio, porque esta temprana victoria es un aviso a los adversario para afilar las piruetas y truculencias que se utilizaron en el debate del Referendo y cuyo resultado son conocidos por todos los colombianos.

Tengo pues tema en que ocuparme y creo es para rato.

El plan C

Blindar a toda prueba la reelección, que según las encuestas y los que lo proponene «es un clamor nacional». Otro diligente parlamentario –este amigo de Uribe Vélez– está promoviendo una tercera reforma paralela, que busca extender el mandato del presidente por otros dos años, en caso de que fracase o se dilate el trámite de la reforma de la reelección. Seguiré leyendo las Gacetas y documentándome.

Las trabas y marranadas

Las marranadas eran de esperarse en el primer debate y lo primero que hicieron los senadores fue colgarle al proyecto otras modificaciones que incluían la reelección inmediata de alcaldes y gobernadores. Es aparentemente lógico que así sea, pero no se busca con esto lo que se lee, sino que se complica el acto legislativo al tener que reglamentarse por ley posterior la participación en política de estos nuevos funcionarios y remover otras prohibiciones y limitaciones que están inmersas en el océano de estatutos sobre la función pública y los servidores elegidos. Así sí puede lograrse el trámite de la reforma constitucional en el plazo del año, pero no sucederá lo mismo para el trámite de la ley que reglamentará, no ya el «simple articulito» lejano propuesto por el asesor presidencial sino un fárrago de quizá quince o veinte artículos constitucionales.

Ya se está proponiendo adelantar esta reforma constitucional paralelamente en otro proyecto para permitir la reelección inmediata de alcaldes y gobernadores y veremos que quedará en limpio de este juego de poder. Mi pronóstico es que este último proyecto pasará primero que el presidencial y seguramente sin mayores contratiempos.

El turupe

Se ha sorteado el segundo escollo de este proyecto de reforma –hay seis más– y a decir verdad no fue fácil, una jornada entera de «trabajo», eximiendo a las inhabilidades, se vino a pique cuando alguien en su momento recordó que en la agenda debería darse trámite primero al proyecto del estatuto antiterrorista. Hubo pues de repetirse la sesión del día anterior para «no generar vicios de trámite». En modelo de eficiencia y productividad el Senado aprobó contra vientos, mañas, y gajes los proyectos más urticantes para los “demócratas”.

En el trámite por la plenaria del Senado se logró adelgazar la literatura y se eliminó la arandela incluir en el mismo proyecto de reforma constitucional la reelección inmediata de alcaldes y gobernadores, quienes hoy tienen el privilegio de la reelección alterna y creo que sin límite de dos períodos. Pero apareció un turupe que me hizo dudar de la corrección de mis archivos cuando encontré dentro del texto aprobado el artículo 5º que dice:

Artículo 5°. Los gastos de inversión incluidos en el Proyecto de Presupuesto presentado al Congreso por el Gobierno Nacional recogerán el resultado de Audiencias Públicas convocadas por los Gobiernos Nacional, Departamentales y del Distrito Capital, y del análisis hecho por el Congreso y las bancadas de cada departamento y Bogotá. El presupuesto no incluirá partidas globales, excepto las necesarias para atender emergencia y desastres y las demás que determine la Ley Orgánica de Presupuesto.

La Ley Orgánica de Presupuesto reglamentará lo relativo a las Audiencias dispuesto en este artículo que se aplicará igualmente a la elaboración y aprobación del presupuesto en las entidades territoriales.”

Y que para el lector desprevenido salta como un turupe sin ilación con el texto se trató en los cuatro artículos anteriores, que además hace difícil de entender si estamos ante una ley o ante una reforma que remienda la Constitución con artículo sin numeración y sin ubicación en su contexto. Recordando algo sobre las asambleas populares y las asambleas populistas salté a los textos del referendo que se encuentran en el cuarto de san alejo y me tope con el artículo 4º del referendo que decía algo similar:

Adiciónase al artículo 346 de la Constitución Política un inciso y un parágrafo del siguiente tenor:

“Los gastos de inversión, incluidos en el proyecto de presupuesto presentado al Congreso por el Gobierno, recogerán el resultado de audiencias públicas consultivas, convocadas por los gobiernos nacional, departamentales y del Distrito Capital, y del análisis hecho en el Congreso por las comisiones constitucionales y las bancadas de cada departamento y Bogotá. El presupuesto no incluirá partidas globales, excepto las necesarias para atender emergencias y desastres. El Congreso de la República participará activamente en la dirección y control de los ingresos y los gastos públicos, lo cual comprenderá, tanto el análisis y la decisión sobre la inversión nacional, como sobre la regional. La Ley Orgánica del Presupuesto reglamentará la materia, así como la realización de las audiencias públicas especiales de control político, en las cuales los congresistas formularán los reclamos y aspiraciones de la comunidad. Lo relativo a las audiencias, dispuesto en este artículo, se aplicará a la elaboración, aprobación y ejecución del presupuesto, en todas las entidades territoriales.

Parágrafo. Con excepción de los mecanismos establecidos en el título XII de la Constitución Política, en ningún caso y en ningún tiempo, los miembros de las corporaciones públicas podrán, directamente o por intermedio de terceros, convenir con organismos o funcionarios del Estado la apropiación de partidas presupuestales, o las decisiones de destinación de la inversión de dineros públicos. Lo dispuesto en este parágrafo se aplicará a la elaboración y aprobación de presupuesto en todas las entidades territoriales.”

Por lo menos este texto pretendía reformar el artículo 346 de la Carta y el reformador se ocupó de buscar donde podía caer esta propuesta democratera.

Me asaltan dudas sobre si este turupe tiene origen de los amigos del proyecto, si es otro “articulito” que se le puede colgar, o si es otro palito para frenar la rueda. Me quedo con mi primera impresión: de que estoy frente a un turupe.

Sobre ese punto del referendo opiné lo siguiente que creo sigue siendo válido.

Auxilios parlamentarios

“Esta reforma ataca los camaleónicos auxilios parlamentarios, según el término de la prohibición estos pueden ser fondos de cofinaciación, cupos indicativos, o partidas regionales. Lo cierto es que los intentos por acabar con esta fuente de corruptelas, particularmente como elemento utilizado por el gobierno central para comprometer la votación de las leyes en Senado, o como arma de chantaje del parlamentario para ofrecer su apoyo en un proyecto de ley a cambio de una partida para su región. Los fondos también corrieron la mala fortuna de que por estar etiqueteados a un determinado parlamentario, algunos de ellos consideraron que tenían derecho a una 'comisión de gestión' por aprobar la ejecución del mismo, la que cobraban al contratista.

“La reforma propuesta no mejora la situación pues en la ley de desarrollo siguen vivos y a menos que se declaré inexequible el artículo correspondientes se tendrán durante los próximos tres años.

Las audiencias públicas 

“El segundo componente de la reforma contempla las audiencias públicas que son un elemento democratero; participan en ellas, por lo general, grupos de presión cuando se afecta alguna prebenda o interés. La mayoría de los colombianos son ajenos a los debates públicos, los currículos escolares no tienen la oratoria y la elocuencia en sus materias. Las asambleas normalmente las manejan los 'expertos' o profesionales de agitación de masas de los grupos políticos. Aunque a veces hay turulatos que se transforman con un micrófono en sus manos cuando hablan en público.  

“A los debates públicos asisten los desempleados, las amas de casa y los pensionados que pueden contar con el tiempo libre. Un punto discutido sobre esta modificación es el que si ya de por sí conseguir la asignación de una partida para una obra pública es difícil, el tener que pasar por estas asambleas requerirá sobrepasar una montaña de discursos y peroratas de grupos organizados ante los cuales quedará inerme y muda la comunidad.

Internacionalización de los problemas locales 

“Pienso de entrada que ya nunca más podrá darse la propuesta de construir una central nuclear en Colombia, pues los grupos verdes locales apoyados por sus contrapartes europeas, se impondrán con sus protestas y acciones atrabiliarias y los encadenamientos en las puertas de los centros de debate. No creo que se pueda discutir sobre la propiedad de las tierras, y la prevalencia del bien común sobre el bien individual, con comunidades indígenas o de campesinos desplazados por la construcción de una nueva central hidroeléctrica.

“Los colombianos quedaran inermes ante los grupos internacionales defensores de las ballenas y la mariposa monarca cuando el proyecto afecte un árbol o un insecto. Que no se le ocurra a la comunidad de Barbacoa proponer como proyecto de inversión la construcción de un deshuesadero de ballenas.

“Nada bueno veo en la reforma propuesta. Pero el texto vigente es también un lunar por la forma como se usa por los parlamentarios y el gobierno. Votaré en por el no.

En resumen es una muestra de la improvisación con que fue asumido el riesgo del trámite del proyecto y me reafirmo en mi creencia de que no pasará a tiempo.

La política y la politiquería

Con el trámite del proyecto de la reelección presidencial inmediata está apareciendo la forma más elevada –o rastrera, es cuestión de la óptica,– de hacer política: La politiquería.

Por fin parece que se entendió que escenario para lograr el propósito reeleccionista era el Congreso; por fin parece que se entendió la calidad humana y flaca de los responsables de la decisión, y que se debía obrar en consecuencia sin detenerse a refutar a los opinadores de los medios, sin estar invocando encuestas y dejando la discusión sobre la ética como un mero adorno de contenido y su inobservancia en fuente de las «tertulias de bulín».

Lo serio que está haciendo el gobierno es transar a todo costo con los honorables congresistas para lograr la concreción de la reforma. Es mi impresión de «zapeador» de noticias.

Así pues en el tercer debate fue aprobado por «amplia mayoría» –según el gobierno– de dos votos entre 34 y una ausencia explicable por lo inexplicable de uno de los votantes indecisos; el proceso está tomando el rumbo serio que debió tener desde el comienzo si se hubiera evaluado atentamente el escenario antes de lanzarse a la aventura en el parlamento, si se hubiera tenido en cuenta la calidad  moral de los responsables del resultado y entendido que la única vía posible para lograr el objetivo era echando mano a esta forma especial de hacer política.

Pero hay que reprimir la rabia por esta práctica, porque la propuesta del referendo para suprimirla fue derrotada, luego mal hace la oposición y los columnistas 'formadores de opinión, moralistas y esnobistas, que siempre salen indemnes en sus opiniones. Apoyaron la politiquería cuando se opusieron al referendo, ahora la politiquería es condenable porque se oponen a la reelección. 

Fue gracias a la politiquería como lograran terminar sus periódos los gobiernos anteriores que amenazaron ruina institucional y será gracias a la politiquería que veremos como la clase politiquera se hace el hara-kiri; yo creo que para bien del futuro país que hay que seguir construyendo. Aunque puede suceder lo contrario y es ver como un buen dirigente se hunde en el barro de las componendas y termina revolcándose en el estiercol donde viven felices los «boyardos».

El resultado está a la vista y es una espada de doble filo que quedó en el cuello de los congresistas opositores. Si lo hunden con sus maniobras y el presidente mantiene los índices actuales de popularidad serán barridos en las próximas elecciones. Si pasa el proyecto también lo serán por los candidatos del nuevo partido.

Simplemente como ilustración traigo algunos consejos del Libro de Manú –libro séptimo– escrito probablemente un siglo antes de nuestra era para mostrar como parece que ya todo lo que hay bajo sol en política se había dado antes, mucho antes.

"99. « Que desee conquistar lo que no ha adquirido, que conserve cuidadosamente lo que adquiere; que conservándolo, lo aumente dándole valor y que dé el producto a los que de ello son dignos.

100. « Que sepa que la observancia de estos cuatro preceptos hace obtener lo que es objeto de los deseos del hombre, la felicidad; en consecuencia, debe siempre conformarse a ellos con exactitud y sin descanso.

101. « Que el rey trate de conquistar lo que ansía con ayuda de su ejército; que conserve por su vigi­lancia, lo que ha ganado; que conservándolo, lo aumente con los medios legales; que cuando lo ha aumentado, lo distribuya en liberalidades.

102. « Que ejercite constantemente sus tropas, que siempre despliegue valor; que esconda cuidadosamente lo que debe quedar en secreto, que constantemente espíe el lado débil del enemigo.

104. « Que obre siempre lealmente y no recurra al fraude nunca, y que estando siempre sobre aviso, descubra las maniobras pérfidas de su enemigo.

105. « Que su adversario no se dé cuenta de su lado débil, sino que él trate de conocer la parte vul­nerable de su enemigo; que, semejante a la tortuga, atraiga a sí a todos los miembros de la reyecía y que repare todas las brechas del Estado.

106. « Que, como la garza, reflexione en todas las ventajas que puede obtener; que, como el león, despliegue su valor; que, como el lobo, ataque de improviso; que, como la liebre, haga prudentemente su retirada.

107. « Que cuando se ha dispuesto así a hacer conquistas, someta a su autoridad a los que se oponen por medio de negociaciones y por otros tres medios que son : distribuir presentes, sembrar la discordia y emplear la fuerza de las armas.

169. « Cuando el rey comprende que más tarde su superioridad será indiscutible y que por el momento no tiene que soportar sino un ligero daño, debe recu­rrir a las negociaciones pacíficas.

177. « Un soberano, profundo político, debe poner en obra todos los medios indicados para que sus aliados, las potencias neutrales y sus enemigos, no tengan ninguna superioridad sobre él.

178, « Que examine maduramente el resultado presumible de todos los asuntos, el presente estado de cosas, así como las ventajas y las desventajas de todo lo que ha ocurrido.

179. « El que sabe prever en el porvenir la utilidad o los inconvenientes de una medida, que en la ocasión presente se decida con prontitud, que cuando ocurre un suceso aprecie sus consecuencias, no es derribado nunca por sus enemigos.

180. « Que disponga todo de tal modo que sus aliados, los monarcas neutrales y sus enemigos, no puedan obtener sobre él ventaja alguna; tal es en suma toda la política.

186. « Que se cuide de los falsos amigos que en secreto están en inteligencia con su enemigo y demás gentes que han vuelto a su servicio después de haberlo abandonado, pues éstos son sus peores enemigos.

197. « Que se atraiga a los que pueden secundar sus propósitos, como a los parientes del príncipe ene­migo que tienen pretensiones al trono o a los ministros descontentos; que se informe de cuanto hacen; y que cuando el cielo se muestre favorable, combata para hacer conquistas, libre de todo temor.

215. « Que se esfuerce por alcanzar el fin de sus deseos, limitándose por entero al examen de los tres temas siguientes : quien dirige el negocio, es decir, él mismo, el objeto que se propone y los medios de conseguirlo."

Distribuir presentes, sembrar discordias y valerse de todos los medios para conseguir lo que se propone es lo que se ha visto y sonado repetidamente, desafortunadamente los dos bandos conocen estos textos o los reinventaron y los están utilizando para sus fines personales sin importarles a unos y otros el escándalo de sus actuaciones, sin sonrojarse por la falta de elegancia y de compasión por aquellos que los eligieron y les dieron sus fueros imperiales.

 

Yidis y Teodolindo

Yidis Medina y Teodolindo son dos ejemplos de la fauna parlamentaria que vive, se mueve y se reproduce en los pasillos del Congreso; sus nombres salieron a la luz porque sus votos fueron definidores a la hora del conteo. Otra sería la historia si las mayorías en la votación del proyecto de reelección presidencial inmediata hubieran estado definidas antes.

La primera es una política sin bandera ideológica: candidata por el partido liberal a la alcaldía de Barrancabermeja fue derrotada en la elección donde logró obtener once mil votos, pasó en seguida como suplente en las listas del partido conservador donde acompañaba en el segundo renglón de la lista a un político conocido del Magdalena medio; en el filo del primer debate sobre la reelección en la Cámara, cambió el sentido del voto la noche anterior a la votación, reversando con su decisión el resultado de lo que parecía con toda certeza adverso al interés del presidente y que aseguraba con ello el hundimiento del proyecto de reforma sobre la reelección presidencial inmediata.

Saltan de esta historia brevísima cuatro puntos que agobian el buen ejercicio de la política colombiana y que son una síntesis magistral en una sola persona y en un solo caso de los vicios que no se acabarán con las reformas políticas porque su solución se encuentra en la esencia del corazón de los hombres que se dedican a esta profesión.

Primero el cambio de partido entre dos elecciones sin haber hecho manifestaciones públicas de la apostasía al partido anterior pone de presente que sus once mil votos son personales, los puede llevar a donde ella quiera y siempre quien la aprecie podrá contar con ellos, son su clientela.

Segundo está ejerciendo la suplencia temporal del primer renglón con un pacto con el titular de la curul que por definición es ilegal pues no obedece a las causales para tener derecho a remplazarlo, y que pone en evidencia el carrusel de las curules parlamentarias y la falta de compromiso político del cabeza de lista con los electores.

Tercero el cambio del sentido del voto en el último momento muestra la debilidad de las convicciones pues esta acción no parece haber sido fruto de estudios, reflexiones y consultas sino de la calidad de las presiones que se ejercieron para que votara en uno u otro sentido. Pero puede ser también un falta de escrúpulos sobre el efecto del mismo y el uso de este como una arma de chantaje al interesado en el resultado –en este caso el gobierno–, que debió prometer aumentar la inversión de los dineros oficiales en la zona de donde es oriunda la parlamentaria. La pregunta obvia sobre esta representante es cómo votó todas las leyes anteriores, qué guías y criterios tuvo ¿o siempre lo hizo en el filo de la votación en el sentido del mayor interesado?

Por último salió a atacar a su antiguo jefe político, dueño absoluto del electorado barranqueño –Horacio Serpa–, cuando fue abrumada por los manipuladores de la opinión nacional y grandes inquisidores de los programas matinales de noticias.

Yidis tiene el mérito de haber puesto la cara en la sesión de votación y haber arribado y aportado el voto definitorio oportunamente, no como el recordado barquero del referendo que nunca llegó. Teodolindo con una historia similar, está esperando cumplir el tiempo para aspirar a obtener su pensión con sueldo de senador, lo que va ocurrir dentro de dos meses; de su paso por los pasillos del Congreso solo quedará el recuerdo de la aparente soltura del estómago que le sobrevino en el único momento crucial de su vida política.

La ponencia negativa y las 23 razones para votar 'no' 

El desenlace del proyecto se acerca y en cuatro días se sabrá si continúa o se archiva. Es muy poco tiempo para digerir las veinte páginas de la exposición de los ponentes para justificar su propuesta de archivarlo. Pero el resumen de las razones deja ver claramente que no tienen la contundencia ni la coherencia de grandes políticos para hacerlas demoledoras y convincentes, ni los apoyos en la gran cantidad citas de los columnistas de periódicos –acreditándolos como 'científicos'– que incorporan al texto de la ponencia los salva que se les note que están jugados y de que se vea la intención de querer manipular al lector de la propuesta jugando a ser honrados, y a ser políticos interesados en que proponen lo mejor para el país. De todas formas hay que abonar el esfuerzo de haber intentado presentar un trabajo serio y sea este un buen precedente para que siempre para cualquier tema en las ponencias, nos remontáramos en la historia desde Adán, que siempre arrastráramos la concha de la historia y que siempre miráramos el contexto universal. Así lograríamos una sociedad estática que nunca tendría que enfrentarse a lo desconocido, nunca se equivocarían sus dirigentes y continuaríamos viviendo en el paraíso terrenal de donde no hemos debido salir. 

De las veintitrés razones solo dos merecen comentarios, las demás –dan pena– son reclamos de aspiraciones truncas, sofismas, reproches a la indolencia del legislativo o proyecciones de fantasmas imaginarios que no deben ser parte en un debate serio sobre si la hipotética reelección inmediata del presidente Uribe es buena o no, para el futuro de Colombia, hoy, no hace 40 años, no en otros país, no con los inexistentes formidables contendores, sino con los pálidos orquestadores de abstenciones y los encantadores de serpientes que ya se han postulado. No me voy a enfrascar a refutar la lista porque tengo claro que la definición de la continuación del debate está a dos días de ser sometida a votación y poco sentido tiene trabajar para la tribuna. Nadie ni nada cambiará el sentido del voto, en estos momentos, con argumentos o razones, salvo claro está, que se hagan «ofertas que no se puedan rechazar» como la pistola de don Corleone en la cabeza o el cañonazo irresistible de un millón de dólares del presidente Roosevelt, o la amenaza de prenderle candela a un rabo de paja.

 

La oratoria del debate

El proyecto de acto legislativo que elimina la prohibición de la reelección presidencial ha terminado su primer ciclo de debates en el Congreso. Me he referido antes a los métodos que se utilizaron para influir en el sentido de la votación de algunos miembros de las cámaras y lo haré ahora sobre la oratoria, –es cierto que vi fragmentos de los debates por televisión– lo que bien indica que soy un desocupado que está en la casa en las horas donde habitualmente los demás colombianos están luchando por traer el pan a sus familias, en el caso de los debates maratónicos con jornadas en las primeras horas de la madrugada, que soy un noctambulo sin mejor oficio que busca un soporifero mirando y escuchando la repetición del proceso del levantamiento de los impedimentos, o que soy un imbécil pretendiendo escuchar algo útil del despistado político Jaime Castro con el apalancamiento que hizo para la venta de su libro contra la reelección desde la tribuna de los debates a donde fue invitado como 'activista dilatador' por la oposición. No importa mi situación personal ni los beneficios o perjuicios de este uso de mi tiempo, porque el hecho cierto es que de no haberse tenido a la mirada –gracias a la televisión– yo no hubiera podido calibrar el poder de convicción de los defensores y opositores, ni su deplorable ignorancia sobre la historia política, ni la pobreza de sus conceptos sobre las instituciones del Estado.   

Siempre hay antepasados más lúcidos que documentaron su frustración en el caso de la mala oratoria pues ya de por sí es una oportunidad perdida como la fue está para convencerme definitivamente por el no. Lo que lograron con su patanería e irrespecto con los electores colombianos y las formas de debate limpio fue precipitarme al lado opuesto. Máscaras, embozalamientos, recusaciones y truculencias dilatorias y el tener que echar mano al los 'activistas dilatores' como el referido no son de mi estilo y si se están utilizando debe ser pienso yo al final de todo esto es porque sienten pisadas de animal grande y son incapaces de evitarlo con limpieza. 

Pero ya como dije, alguien mucho antes tuvo la misma percepción de los malos oradores y he aquí un texto que no se corre en una sola coma de la mía sobre lo que se vi con estos oradores de pantalla y pantalleros "lunares y lacras [que son por desgracia] –estigma común a todas las artes–".

Del orador en general.Nuestras ponderaciones del arte oratorio no se pueden hacer extensivas –ocioso es decirlo– a esa masa ingente de vulgares y adocenados discursos –rudes in­digestaque moles– que son más bien charlatanerías vacuas e insípidas, alimentadas por móviles subalternos, eco de insanos estímulos, tan sólo cotizables en aquellas lonjas donde trafica toda vanidad y tiene un precio toda codicia.

Existen, por desgracia, muchos falsos oradores, émulos de los antiguos sofistas y retóricos, concertados unos con el error, es­clavos otros de la perversión, en cuyos labios pierde la palabra su dignidad, en cuanto la utilizan como instrumento de bajas apetencias o profanan la tribuna poniendo su acción al servicio de medros personales y de innobles causas. Abundantes ejemplos pudiéramos presentar en comprobación del estrago enorme que origina la "oratoria degenerada", plaga de todos los tiem­pos, sobre manera demoledora en el nuestro, como lo acreditan recientes experiencias. La extraordinaria difusión que adquiere la palabra mediante los modernos procedimientos de publicidad ha contribuido a que sea un arma predilecta de dictadores y demagogos, de rábulas e intrigantes, unidos en torvos maridajes para corromper a las masas, y porque igual se hallan divorciados de aquellas normas éticas a que rinde acatamiento el orador honesto."

Mariano Gómez, Estudio preliminar.

 

Sobre los abusos de la paciencia

En el debate los opositores recurrieron a toda clase maniobras, válidas pero inecesarias, que me llevaron a considerar que abusaban de mi paciencia, insultaban mi inteligencia y me hacían dudar de los extremos a que llegarían y adonde llevarían el debate, Petro, Navas Talero, etc. más parecía creer estar al frente de los cafres organizando la toma de la Bastilla que presentando un razonamiento serio sobre lo que se estaba debatiendo. Los Catilinas son parte de la sociedad, simplemente que siempre hay el hombre reposado, el demoledor que aplasta la maniobra y desenmascara la conjura. Para ello echo mano al mejor:

"Quousque tandem abutere, Catilina, pa­tientia nostra . . . ?

“¿Hasta cuándo, Catilina, has de abusar de nuestra pacien­cia? ¿Cuándo nos veremos libres de tus sediciosos intentos? ¿A qué extremos se arrojará tu desenfrenada audacia? ¿No te arredran ni la nocturna guardia del Palatino, ni la diurna vi­gilancia de la ciudad, ni las alarmas del pueblo, ni el acuerdo de los hombres honrados, ni este fortísimo lugar donde el Se­nado se reúne, ni las frases amables y semblantes de todos los senadores? ¿No comprendes que tus designios están descubier­tos? ¿No ves tu conjuración fracasada por conocerla ya todos? ¿Imaginas que alguno de nosotros ignora lo que has hecho anoche y anteanoche, dónde estuviste, a quiénes convocaste y qué resolviste?

O tem pora! O mores!

¡Oh, qué tiempos, qué costumbres! ¡El Senado sabe esto, lo ve el cónsul y, sin embargo, Catilina vive! ¡Qué digo vive! Hasta viene al Senado y toma parte en sus acuer­dos, mientras con la mirada anota los que de nosotros designa a la muerte. ¡Y nosotros, varones fuertes, creemos satisfacer a la República previniendo las consecuencias de su furor y de su espada! Ha tiempo, Catilina, que por orden del cónsul de­biste ser llevado al suplicio para sufrir la misma suerte que contra todos nosotros, también desde hace tiempo, maquinas.”

Marco Tulio Cicerón

Sobre la inmovilidad de la Norma

No pocos adoradores de la escritura, aunque sea como mero formalismo pues se vio claramente que algunos parlamentarios no tienen idea de que normas son las rigen en la Constitución o no recuerdan sus textos; quieren que nos gobierne hasta la eternidad un texto producto de los hombres con la misma rigidez que las verdades reveladas en los libros sagrados. Nuevamente hay hombre mejores que nos guian en la forma de desbaratar la falacia entre los que recuerdo a Luis Carlos Sáchica, pero para dar altura e intemporizar la polémica para hacerla menos apasionada, tengo este fragmento de Adolfo Thiers, (1797-1877). 

¿Cuál es el objeto esencial de las inquietudes que agitan nues­tros espíritus? Lo es, sin duda, el desenvolvimiento de nuestras instituciones en el sentido de una libertad moderada y regular, objetivo inexcusable que me permitiréis analice en relación con nuestra situación constitucional.

En Francia hemos vivido bajo el régimen de las Constitucio­nes rígidas. Pero actualmente nos hallamos en el de las Consti­tuciones flexibles, modificables, elaboradas poco a poco por la mano del tiempo, más sabia y hábil que la del hombre. Y, con arreglo a este sistema, se ha dicho en la Constitución: "cuando algún cambio sea reconocido conveniente o útil, el emperador tomará la iniciativa y al Senado corresponderá la sanción".

No se ha limitado el régimen a enunciar este principio, sino que ha modificado varias veces la Constitución. Por tanto, nuestra situación es la siguiente: mientras el texto de la Consti­tución no haya sido reformado, se impone la obediencia; pero puede ser alterado por iniciativa del Emperador y la sanción del Senado... "

La Constitución es un pacto que como bien lo dijo el orador, impone obediencia mientras riga, pero no es un texto sagrado que no pueda modificarse cuando las mayorías parlamentarias que pueden hacerlo, crean que la norma no corresponde a la situación política o social del momento. Otra cosa sería petrificar las normas y ni aún en piedra se conservan como fue el caso de La Tabla.


La respuesta a los 23 puntos

Las razones de los ponentes opositores, que se retiraron teatralmente del recinto parlamentario en la última votación, luego de haber agotado la paciencia de los colombianos con sus discursos y de haber utilizado todas las maniobras dilatorias posibles fueron estas:

"1. Una Constitución no puede expedirse o modificarse a la medida de cada gobernante."

Mi comentario:

La Constitución no es una verdad revelada, ni está escrita en piedra. Es un código escrito por hombres en un momento determinado y son las reglas superiores que rigen para la sociedad que la reconoce en un momento del tiempo, que es hoy. Si es necesario modificarla debe hacerse por aquellos que están autorizados para ello. Utilizar este argumento como válido, haría extensivo los mismos a las modificaciones propuestas de reforma que pretendan adaptar la Constitución a la medida de cada parlamento, como lo fue cuando se revivieron las suplencias de los congresistas, se propuso eliminar la inhabilidad para ser nombrados ministros o diplomáticos, ni que fue a medida del parlamento como se aprobaron los privilegios pensionales de los congresistas. La Constitución puede modificarse a la medida de cada momento que se requiera y no debe sacrificarse el interés de la sociedad alegando un inmovilismo de la Carta. El hecho indiscutible para proponer eliminar la prohibición de la reelección presidencial es que el beneficiario lo quiere, los electores mayoritariamente lo quieren, y los representantes de los electores con capacidad constitucional para modificar la norma lo quieren. Rara vez puede darse una coincidencia de voluntades tan unánime y la modificación de eliminar la prohibición en este caso es una obligación en lugar de una opción.

"2. Las reglas de juego preestablecidas se deben respetar por ser el principio de confianza en la estabilidad del Estado."

Lo que se debate es si hoy en 2004 es bueno hacer una reforma constitucional que permita al actual presidente en ejercicio pueda aspirar como candidato en la campaña electoral de 2006 a ser elegido presidente por un segundo término de cuatro años.

Sobre las reglas de juego precisamente se están preestableciendo con dos años de anticipación y no se están irrespetando. Con el argumento de querer respetar las reglas de juego de 2002, es una falacia porque da ha entender que las reglas anteriores incluían la prohibición de que el presidente y las mayorías parlamentarías no modificaran la Carta. Las reglas de 2002 sirvieron en su momento, las reglas de 2004 se están estableciendo luego no hay irrespeto en ninguno de los casos como pretenden hacer parecer los ponentes.

No tengo estudios altos en política pero no creo que exista el “principio de confianza en la estabilidad del Estado”. La confianza en la estabilidad se tiene cuando uno está seguro de que el techo bajo el cual vive no se va a caer. Lo que se haga para mejorar la calidad del edificio es previsión y sabiduría y significa que no habrá que actuar en el futuro sobre improvisadas soluciones cuando la estabilidad del Estado se encuentre amenazada.

"3. La figura de la reelección no se adapta al sistema democrático de presidencialismo relativo del país."

Esta es una mera y vaga afirmación que poco debate merece. Yo puedo eliminar el no y estaría diciendo algo que tampoco se puede demostrar. “La figurar de la reelección se adapta al sistema democrático de presidencialismo”. El sistema colombiano no ‘presidencialista relativo’; es un sistema político con división de poderes. La reelección se permite en estos momentos en el parlamento, –legislativo, – en el los tribunales –judicial–, luego no se entiende de donde se saca que lo que si se adapta a las otras ramas del poder no es aplicable al ejecutivo. Las razones que sustentan la bondad de la reelección de parlamentarios y jueces son igualmente aplicables al presidente, lo contrario sería un contrasentido.

"4. La existencia de la reelección exige que estén consolidadas y operen efectivamente instituciones como el régimen de la oposición, el régimen de partidos, el funcionamiento del Congreso en bancadas, la participación ciudadana."

Es el primer punto serio que encuentro y de contenido político. Es cierto que para que funcione un sistema democrático, independientemente de si se pueda o no reelegir al presidente, debe haber una oposición respetada, debe haber un grupo de partidos fuertes, es decir, con coherencia ideológica y propuestas coherentes del Estado, cuyos miembros en el parlamento deben actuar en consonancia con los resultados de las elecciones y en bancadas disciplinadas. Si son mayorías, para apoyar al presidente en su programa de gobierno, o si son minorías para hacer valer el punto de los electores derrotados y ejercer una función de control político. Pero considerar todo esto como exigencia previa a la reelección presidencial es ridículo. El régimen de oposición, el régimen de partidos, el funcionamiento del Congreso en bancadas, todos se encuentran reglamentados deplorablemente, desde hace años por la negligencia del congreso, es decir, el legislativo y las direcciones de los partidos con representación. Ellos los directos responsables de ese estado caótico pues tiendo las normas –la reforma política– no han tramitado en dos años lo que les corresponde y peor siendo concientes del desprestigio de los partidos se encarnan suicidamente en divisiones y pugnas de baja estofa, pueriles y mentecatas. Luego mi propuesta en este punto es «No se puede posponer la reelección presidencial esperando que el Congreso organice su funcionamiento, que los partidos adquieran estatura y funcionalidad, hacerlo así sería negar definitivamente la oportunidad de hacer lo que los responsables de la política no han querido hacer por años.

"5. El establecimiento de esta figura polariza el país y significa una pérdida de la unidad nacional en la medida en que la figura del Presidente simboliza esta unidad y al asumir el papel de candidato deja de representar a todos los colombianos para ser el representante de una mayoría en el ejercicio del poder."

La polarización del país está dada desde años entre los que están dispuestos a tender la alfombra roja a los insurgentes y los saqueadores del Estado que aprovechan el desorden de la toma para hacer a los tesoros de 'los templos'. Pretender que la candidatura del presidente polariza al país y que esa polarización es inconveniente es querer tapar el sol con las manos. El presidente simboliza la unidad nacional, los gobiernos anteriores fueron impuestos o “ayudaos” «a sus espaldas» por el diablo del narcotráfico el primero y de la guerrilla el segundo, no se cuestionó con la misma vehemencia que eran el símbolo de un sector oscuro de la sociedad y que no representaban la unidad nacional. Ahora con Uribe Vélez como presidente se le exige que se inmovilice en sus planes futuros para que no afecte lo que otros ya pisotearon.

"6. Los partidos políticos en Colombia no cuentan con la fortaleza necesaria ni las herramientas institucionales que les permitirían ejercer una oposición efectiva frente al posible segundo mandato del Presidente."

Aunque es una reiteración del punto cuarto sobre la debilidad de los partidos políticos, la verdad de Pero grullo que contiene merece una respuesta. La debilidad de los partidos tiene orígenes que se encuentran en la propia clase política, los “pensadores” Alfonso López y Gustavo Rodríguez con la propuesta y bendición de la “operación avispa”, los políticos “aviones” que pensaban que el dinero del narcotráfico no afecta su compromiso, los políticos “lambones” que se conforman con golosinas que les ofrece el «cacique» sin atreverse a denunciar a su jefe corrupto o nepotista. Luego pretender ahora alegar que los partidos no están preparados para un proceso con candidato-presidente es simplemente reconocer la culpa del propio abandono de la ética, de la propia mediocridad.

"7. Se desvirtúa el papel de presidente en pro del papel de candidato, en consecuencia el período de gobierno se ve limitado por la campaña electoral. "Desde el 7 de agosto de 2002 comenzamos la campaña" dijo Fabio Echeverri a los medios. No ha hecho gobierno sino campaña."

Es cierto, el presidente tratará, –yo lo haría en su caso– de hacer obras de corto de plazo para mostrar a sus posibles reelectores que es un hombre de resultados. Es el primer punto para el cual no encuentro argumentos y es uno de los inconvenientes de la reelección inmediata. Pero que el presidente esté en campaña, demuestra que estará mas atento y en contacto con la población no política, y que escuchará con más antención al dirigente comunal que al barón electoral. Los dos gobiernos anteriores fueron desvirtuados por los compromisos que adquieron y el primero se defendió los primeros tres años de las acusaciones de surgidas por unos casetes llegados providencialmente a manos de quien fuera el ungido en el segundo turno, desde el mismo siete de agosto y no pasó nada. El segundo se dedicó a lo más le gustaba por su temperamento y viajó a recibir honores de jefe de Estado durante casi un año de mandato y a promover su candidatura al premio Nobel desde el siete de agosto y no pasó nada.

"8. No se puede jugar con la estabilidad institucional para favorecer tendencias caudillistas que concentran excesivamente el poder en el presidente."

El caudillismo es esencial en la política, el caudillo absoluto es lo mejor que ocurre en los movimientos políticos. Cuando un partido se mueve siguiendo al caudillo “como un solo hombre” se logran las hazañas épicas de los pueblos inclusive las guerras. Caudillos bromistas o cínicos o frívolos o con los calzones flojos como los anteriores fueron los que llevaron a los electores de Uribe Vélez a querer su reelección.

"9. Se congela el tiempo para la formación de nuevos líderes."

Acá vemos un burro hablando de orejas. Los congresistas son el ejemplo mas claro de la perpetuación el poder y los responsables de la escasez de líderes regionales, cierran con ambición personal y sus maquinarias los espacios para el surgimiento de nuevos valores. Ahora los candidatos de “la fila india” reclaman espacios que ellos no dieron. O si se quiere decir que los nuevos líderes a los que se están cerrando los espacios son los hijos de los senadores perpetuos es cínico traer está aberración al debate. ¿De quienes son hijos los ponentes, y cuanto tiempo detentaron la curul sus padres? Son esos –la tercera o la cuarta generación de la clase política– los nuevos líderes que necesitan espacio?

"10. El gobierno ha renunciado a su plan de gobierno para dedicar todos sus esfuerzos a la reelección. Los proyectos que se habían definido como prioritarios y se habían inscrito en el acuerdo político han dejado de ser prioritarios en la agenda del gobierno: Reforma a la justicia, Reforma pensional, Proyecto antitrámites, etc."

Es una interpretación que no tiene piso. La reforma por la reelección solamente puede hacerse por el Congreso, pretender que lo que hace o no hace el gobierno por fuera del Congreso, sobre el programa político es pensar que lo que haga por fuera puede lograr cambiar los votos de los congresistas, que han demostrado su total desprecio hacia los electores a quienes consideran una clase inferior. En este punto cabe también lo visto el punto ocho sobre los tres años de defensa de falsas acusaciones y el año viajando en promoción de la candidatura del nobel. 

"11. Las meras expectativas no son motivación suficiente para establecer un nuevo período. Acudir al caprichoso e inconsistente argumento de los altos índices de popularidad para tomar decisiones tan importantes en materia constitucional, es una irresponsabilidad del gobernante y de quienes cumplen la función constituyente."

Se vuelve al punto uno, no se si por ligereza en la reflexión de los argumentos o por pobreza en su ilación. Si lo que se discute son meras expectativas entonces no hay nada que temer, yo tengo entre las mías, el poder volar, la visión de rayos x, y no ha pasado nada. Ante lo que se está es un fenómeno imparable que no se dio antes en tan corto tiempo con presidente alguno. Una mayoría ansiosa de extender el mandato y un candidato ‘terco’ que lo quiere.

"12. No es ético ser juez y parte en ningún proceso, mucho menos en una materia de tanta relevancia como lo es el ejercicio de la presidencia."

El invocar verdades absolutas en planos equivocados llevan a construir silogismos sin extremos. Ser juez y parte exige que el poder decisorio sobre la reforma de la reelección esté en la presidencia, pero el juez en este caso es el Congreso que puede ir contra la rueda de la historia, o puede votar afirmativamente la reforma. El Congreso es soberano y es un poder independiente del Estado. No veo donde entra el presidente a ser juez y parte.

"13. Los gobiernos que encuentran su fortaleza en la simpatía de las encuestas han mostrado tendencias autoritarias. (Rafael Reyes en Colombia y Fujimori en Perú)."

No merece ningún comentario porque la afirmación parece de niños. Pero la alusión a Rafael Reyes y a Fujimori demuestra una intención ingenua de crear asociaciones negativas con gobiernos de otros espacios de tiempo y lugares. La falta de autoridad no es el estado ideal de una sociedad en conflicto, atacada por el narcotráfico y los fundamentalistas defensores del proletariado.

"14. La continuidad de las políticas no depende de la reelección del gobernante."

Otra perla para enmarcar en el listado, parece un punto a favor de la reelección que se les pasó a los laboriosos ponentes opositores y debe relacionarse con el punto 23. Pero la mejor garantía de la continuidad es definitivamente que el conductor sea la misma persona. E inclusive puede reversar aquello que le pareció erróneo porque es él quien conoce mejor donde estuvo la falla.

Brevemente no puedo refrenar las teclas, pero haré la tarea otro día sobre los siguientes puntos.

"15. No existe una reglamentación clara sobre financiación de campañas."

Tienen dos años para hacerla, que no esté hecha antes y que no se haga es culpa de los políticos no del gobierno.

"16. Los posibles contendores en la campaña presidencial se encontrarán en inferioridad de condiciones con respecto al presidente-candidato en lo que respecta a reconocimiento popular, financiación de campañas, acceso a medios de comunicación, influencia en el desarrollo de políticas, etc."

Es cierto, lo que exigirá que los canditados opositores tengan estatura política y no sean producto de componendas, repartijas de privilegios, ni de acuerdos de fraternidades.

"17. El presidente-candidato conforma su propia organización con sus más cercanos colaboradores en detrimento de los partidos políticos."

La decadencia de los partidos políticos no tiene nada que ver con Uirbe Vélez, busquen el culpable río arriba. Uribe Vélez es, apesar y contra la oposición de los partidos. Recuérdese los comentarios sobre los políticos promotores de la operación avispa y los pibes valderramas de la política repartiendo credenciales.

18. Se pierde el ejercicio del control político por la excesiva concentración de poder, generando distorsiones en las políticas prioritarias del gobierno, generando la corrupción.

Eso depende de la calidad de la oposición. De que no sea la truculencia y la dilación el argumento principal. Además el control político lo ejerce el Congreso; sobre la corrupción que se pueda generar, si un presidente quiere repetir tiene que ser muy cuidadoso de no «dar papaya» en ese punto, porque sabe que se lo pueden comer vivo como candidato.

19. En las actuales circunstancias un proyecto de reelección debilitaría las aspiraciones de un sinnúmero de Congresistas que no tienen la cercanía o relación con el poder.

Mejor para ellos, pues los va liberar del peligro inminente de tener que pasar cuatro años vegetando las migajas del poder. Mantendrán su cordura política y su puesto en el Congreso y seguirán formando parte del «Cogreso admirable». 

20. No es ético que desde la misma presidencia se orqueste un cambio constitucional que favorece directamente al Presidente en ejercicio tal como lo reconocieron sus asesores más cercanos.

Entre bomberos no se pisa la manguera, la ética no es el fuerte del Congreso. ¿Qué sería lo ético? ¿Que fuera yo el que estuviera orquestando este proceso? Ya he dicho que no es trascendental para quehacer del día a día.

21. La reelección del actual mandatario abocaría al país de nuevo a una incertidumbre en relación con sus instituciones: Propuestas por un lado de unicameralismo y por otro una forma de parlamentarismo con el objeto de continuar en el poder.

Es un argumento desesperado. Nada tiene que ver con el tema. El parlamentarismo fue una propuesta de un defensor de las chambonadas y buenas que las hizo en su turno, espero que esta vez quede como mera propuesta. El  unicameralismo lo propuso Uribe Vélez y nada tiene que ver con la continuidad en el poder, la propuestada buscaba un ahorro en esa rama del poder público, y bien las terribles aberraciones de suplencias, carruseles pensionales y otros.

"22. Porque el proyecto de la reelección no ha sido producto de consenso nacional que conlleve una modernización de las instituciones sino única y exclusivamente el interés del jefe de Estado."

El consenso nacional es un ficción que se auto atribuyen los políticos que se representan a si mismos y se arropan con la bandera para decir que son la Nación.

23. La continuidad de la política de seguridad democrática no puede sustentarse exclusivamente en la reelección del presidente.

Es un argumento a favor de la reelección, y un reconocimiento que las cosas le han funcionado a Uribe,  pues nadie mejor que el propio presidente para asegurar la continuidad.

 


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