Los resultados de las elecciones parlamentarias 2003
Francisco Cifuentes
Como todo acto político y social las elecciones parlamentarias son cosas que pasan. Lo que parecía que iba a precipitar el mundo al centro del sol no ocurrió; la tierra siguió su rumbo inexorable y los colombianos salieron al día siguiente a ganarse el pan, aturdidos por la catarata de cifras y publicidad que los atormentaron en los días anteriores, salieron resignados al devenir y con el optimismo cotidiano de seguir construyendo el mundo. Para el desocupado y el opinador, sin embargo, es un buen pasatiempo revisar los resultados y el comportamiento de la dirigencia política.
El partido liberal pretendió revivir el fervor de los “descamisados”, a quienes siempre mantuvo en esa condición. Sacó las momias vivientes de la dirigencia, responsable del presente que ahora critican y que ayer construyeron, a lánguidas procesiones en las plazas públicas de viejitos gagas a quienes les rebotó el término descalificador que ellos mismos usaron en contra de sus opositores en el pasado. Era deplorable ver el espectáculo. Sin asomo de vergüenza el partido mantuvo la forma tradicional de hacer política cuando los tiempos cambiaron en su contra.
Para repasar la lista de torpezas, además de las anteriores, se puede empezar con la “elección” amañada del ex presidente Gaviria como director, lo que provocó la bajada tempranera de la tarima de elegibles del precandidato Gómez Méndez. A esta le siguieron las manipulaciones sobre la fecha de la consulta para definir el candidato presidencial que forzaron la segunda salida del abanico de precandidatos al ex alcalde Peñalosa Londoño; la posterior designación de la precandidata Cecilia López por la lenteja de un reglón en las listas de aspirantes al Senado a cambio de hacerla desistir en su alocada aspiración presidencial a la que ya estabamos acostrumbrados. Todo esto dejó en evidencia la preferencia del Director por arreglar las cosas para favorecer al precandidato presidencial consentido del partido (Serpa Uribe); aún así, en lugar de ahorrarle a los colombianos el costo de la campaña de los precandidatos presidenciales, la confusión y la incomodidad de votar la consulta presidencial partidista simultánea con la votación de las elecciones parlamentarias, en aras de otorgar una dudosa legalidad al aval de la candidatura de Serpa. Gaviria prefirió someter a su partido y a los colombianos a este derroche que nada tuvo de positivo a la luz de los resultados, que estaban cantados desde el primer día de la campaña, como cantado está el resultado desastroso del partido en la elección presidencial próxima en el caso de que Serpa insista en su aventura de ser candidato por tercera vez.
El manejo de las listas de candidatos al Senado y la Cámara por el partido liberal hechas por el ex presidente Gaviria no pudo ser peor; desde la inclusión silenciosa del ex alcalde Castro Castro y otros venerables ancianos de capirote (Angulo Bosa, Serrano Gómez, Barco López, Suescún Monroy, Jiménez García, Cáceres Corrales, Morón Díaz, García Piratova entre otros) para el suspicaz mas parecía un grupo de personajes en procura de una mejora pensional; incluyó candidatos inhabilitados (Vargas Sánchez) demostrando pobre supervisión, a quien excluyó en forma artera de la lista en el último minuto permitido para dejar fuera toda posibilidad electoral; demostró también incapacidad administrativa para enviar un mensajero a recoger la foto de otro candidato (Gutiérrez Cruz) para ilustrar el tarjetón, lo que es una burla al elector que pretende identificar al candidato. Estas deben ser, entre otras, las razones para que una vez pasada la elección se hayan retirado las hojas de vida de los candidatos del sitio en internet del partido al día siguiente de las elecciones. El ciudadano es un bien desechable que no merece ningún respeto. Las disculpas y explicaciones que dió sobre el desinfle de las espectativas arroyadoras fueron el mismo sonsonete del paramilitarismo, la falta de plata y de garantías. La renovación quedó en el discurso, solo Galán se escapa de esa lista rancia que volverá al congreso.
En resumen Gaviria y el partido liberal le dieron la bienvenida al pasado.
Los soñadores y visionarios
El ex alcalde Peñalosa Londoño fue víctima de su propio invento con “Los soñadores”; primero se arrimó al liberalismo donde fue gentilmente invitado en el discurso inaugural del nuevo director del partido a ser “ministro de obras” con lo que iniciaba en desventaja la lucha interna por la nominación como precandidato presidencial por el partido; luego de un rápido “baño de maría” por el liberalismo salió a realizar las volteretas que fueron comunes en esta época preelectoral, para terminar con la postulación como candidato al senado con movimiento propio. Éste arrancó con una pata coja a partir del nombre “Por el país que soñamos” que es más un eslogan que un nombre y no lleva a nadie a ninguna parte. Los titulares de prensa que logró para su movimiento con “vivezas” para incluir la foto suya en el logotipo del movimiento, acciones de tutela y polémicas radiales con vedetes de otros movimientos dejaron en claro para los electores potenciales que estaban frente a un candidato soñador e indeciso. Por dársela de niño diferente prefirió la lista sin voto preferente aumentando el riesgo de confundir al elector y las probabilidades de ganarse una gran cantidad de votos anulados, lo que parece logró con la errada decisión. Se hundió sin contemplaciones.
El ex alcalde Mockus presentó una lista de eminencias como candidatos al senado; curiosamente su candidato estrella debe ser el mas odiado por la clase media que perdió la vivienda con las estrafalarias medidas que el candidato apoyó cuando fue miembro de la junta directiva del Emisor. No hubo reproche público en la campaña contra este candidato, excepto que muy pocos se inclinaron por dar su voto por esta lista de personalidades. Era la peor de todas.