Esta sección es un brote inexplicable en las ramas del abedul, lejos del espíritu de Norberto en su ensayo sobre "El folklor y cultura en el Huila" que era una contribución para una revista la Universidad Sur Colombiana, aprovechó la oportunidad para compartirlo en la red. Este artículo ha resultado ser uno de los temas más leídos del sitio (mas de cinco mil visitas en los primeros cuatro meses de 2007). Como complemento de esta acogida nos hemos impuesto la tarea de enriquecer la lectura con escritos adicionales de expertos consagrados en el tema (Guillermo Abadía Morales, Jose Ignacio Perdomo Escobar, Andrés Rosa, Hernán Restrepo Duque). En este sentido hemos buscado las fuentes en aquellos documentos que han superado el paso de los años y que hoy son difíciles de localizar. No cabe duda de que hay muchos sitios con intentos de difundir las tradiciones musicales, pero ante la inquietud de tantos lectores que visitan el abedul asumimos como tarea personal la de procurar información del folklor colombiano.
Sería muy alentador para nosotros recibir contribuciones sobre el tema de especialistas (o sus herederos) que veces dejan (o tienen) olvidados en los anaqueles de sus bibliotecas familiares verdaderos tesoros de la historia del folklor colombiano.
Por ejemplo, la Colección de Cantares Chocoanos de Rodolfo Arriaga de Itsmina de la cual solo se conocen catorce coplas gracias a que se las envió a Antonio José Restrepo. (1929)
Los tomos de doscientas páginas cada uno de “Versos populares del Suroeste y Cauca” de Antonio José Restrepo que quedaron en poder y al cuidado de Martín Zuluaga y Tobar en Venezuela, según lo dice Juan de Dios Uribe en la semblanza del autor, que creemos no se publicaron. (1929)
La colección de canciones de Eduardo Parra Peña, quien según José Ignacio Perdomo Escobar: “dedico su vida a copiar las canciones populares” y ruega el presbítero porque alguna entidad cultural la adquiera. (1938)
El manuscrito inédito del sacerdote Lucas de Batet, que según Miguel Ángel Martín trae mil Coplas de los blancos o indígenas del Putumayo y Caquetá. (1934)
O las carpetas de los cancioneros regionales presentados al concurso de la Academia Colombiana de la Lengua en 1940, que no resultaron ganadoras, varias de las cuales merecieron mención honorífica.
Cancionero popular, por Guatecano. Cancionero poético-musical de Urabá-Chocó, por Claver. Colección de coplas, por Lunar. Tonadas del Valle de Tenza, por Trovador del Valle. Coplas. Trovas populares, por Chin-Chip. Los cantares de la guerra y de la paz, por Marcos Camilo. Tirones del alma colombiana, por Arfos. Cantos populares de los indios catíos, por Dobiarisa. Coplas populares, por Miguel de Laracha. Cantares populares, por Roberto Cabra Coplas populares, por Flaminio de Villalba. 807 coplas colombianas, por María de Mateus Madero. Cancionero del Valle de Tenza, por Hilarión Pastrana.
O las grabaciones y el material fotográfico que Miguel Angel Martín hizo a Basilio Domínguez tocando la sirrampla en 1977.
O "la interesántisima colección de canciones, de autor anónimo unas, algunas de las cuales se remontan a la época de la independencia; originales del maestro otras, entre las cuales se destaca el pasillo-canción Todos callan"; en poder los hijos del autor Santos Cifuentes, (Buenos Aires, 1913) según lo anota Jorge Añez.
Y no pase lo que ocurrió con el manuscrito de la colección de "Canciones y Coplas Populares" del escritor Jorge Isaccs que fue descubierta arrumada en algún anaquel del archivo de la Bibloteca Nacional, felizmente publicada por Villegas Editores.
Con la publicación de estas coplas y textos sobre la música folklorica, no estamos yendo contra las tendencias musicales que se han impuesto en las nuevas generaciones, es obvio que el regetón, el rap, y los corridos prohibidos son la forma popular de la poesía cantada, y que el perreo será el baile del futuro, simplemente se busca rescatar la tradición oral de una época de la Colombia campesina anterior al radio y al transistor y que por falta de editores se está volviendo a perder.
Los editores
Francisco y Norberto
Para el desarrollo de la estructura de la sección se adoptará inicialmente la clasificación de Guillermo Abadía Morales: